jueves, 17 de abril de 2014

Políticos de-votos en semana santa

Fotografías  aparecidas hoy en ABC sobre toda la recua de políticos de-votosen semana santa (allí está lo más granado y eximio del clan.

 http://www.abc.es/fotos-sociedad/20140417/imagenes-viven-politicos-devotos-1612282832082.html


Involución
Atrofia
Esclerosis
Retorno
Atraso
Regresión
Retroceso

Retracción

miércoles, 16 de abril de 2014

Diario de un perroflauta motorizado, 228

Mañana tranquila y primaveral de un perroflauta motorizado hoy totalmente solitario, salvo porque su ex alumna Verónica, de quien tan grato recuerdo todavía tengo, y su novio Juan, lo han saludado durante un rato.


Aún temblaban los cristales de las ventanas del centro de la ciudad por la penúltima procesión de “semana santa” (solo un anticipo de lo que se nos viene encima los próximos días), cuando empezó a sonar, como cada mañana, el Bendita y Alabada, himno de la inveterada desmesura aragonesa, que había inventado la aparición de la Virgen no a un pastorcito o un labriego en el siglo XVI, sino su venida “en carne mortal”, o sea, aún en vida terrenal. A veces una leyenda, este es el caso, no mueve a otra cosa que a una devoción capaz de linchar a quien lo niegue o lo ponga públicamente en duda.

 En Aragón no se lleva un voto quien no rinda culto a la virgen del Pilar (Pilar: no se le ocurre otra cosa a la anciana señora que subirse a esa edad a una columna para hablar con el discípulo de su hijo, ya fallecido). Por eso, todos los políticos acuden a procesiones, misas y ofrenda de flores. Y el resto, calla y camina de puntillas.
Ahora, otra desmesura. Soy padre de dos hijos, y jamás los enviaría a la muerte por la causa que fuere. Pues bien, la patraña básica del cristianismo consiste en hacer que dios sea uno y tres a la vez, y que una sección de sí mismo envíe a una segunda sección a hacerse humano y morir en un patíbulo para redimir los pecados de la humanidad. Repito, soy padre de dos hijos y creo que es más sencillo (¡y generoso!) perdonar sencillamente a un hijo: al hijo que compone la segunda sección divina y a la humanidad entera pecadora que condicionar ese perdón a la muerte de otro ser, más si ese ser es hijo tuyo. Pues bien, esta semana de tantos tambores, trompetas, capirotes y peinetas conmemora la desmesura de la muerte de un hijo, tal como quiere y condiciona su padre. Es la fiesta de la sangre y la crueldad de un padre vengativo y sin entrañas.
Esta semana es la semana de otra desmesura más: el tráfico de la ciudad queda cortado, los decibelios atentan contra la salud y las tinieblas de los capirotes todavía quedan más ensombrecidos con las antorchas y las imágenes bañadas en sangre.
Hoy, como todos los miércoles, se publica en El Periódico de Aragón un artículo mío (Semana santa: Spain is different) sobre este asunto.

Pues bien, aún en los últimos sones del cántico religioso proveniente de la plaza del Pilar se detuvo ante el perroflauta motorizado un hombre entrado en la madurez, que portaba en su cabeza una gorra de cuadros que dividía en dos su abundante pelo alborotado. Se resguardaba tras un abrigo algo raído. Enmarcados en unas cejas pobladas, sus ojos rezumaban a la vez sinceridad y todo el espanto, sobre todo interior, que había soportado durante toda su vida. Nada más romper a hablar, el perroflauta adivinó un acento extraño, entre rumano, húngaro y francés. Era Emil Cioran. Y así habló Emil Cioran:

El alma de España se encadenó voluntariamente al catolicismo. ¿Tuvo miedo de quedarse cara a cara con el sol? ¿Tuvo miedo de huir al sol? Sin el cristianismo, los pueblos meridionales habrían estado condenados a la felicidad. ¿Por qué no soportaron la condena? Durante dos mil años, los ojos no les sirvieron para nada. Vivieron de lo invisible en medio del esplendor. Cristo les ofreció lo que no se ve. Ninguna flor, sólo espinas; ninguna sonrisa, sólo contriciones. Las apariencias del mundo se transformaron en esencias de tormento y el error, aroma de la futilidad, en pecado. Los encantos se degradaron hasta revestir la forma de remordimientos. Todo se volvió moral. No hubo el menor lugar para el hechizo de la inútil existencia”.

Hola, buenos días, Emil Cioran”, saludó el perroflauta motorizado, “cuídate de la gente bienpensante, compañero. En este país que tan certeramente describes hay mucha gente bienpensante. Se cree poseedora de la verdad sagrada, inmarcesible, absoluta”.
Perroflauta motorizado”, respondió Cioran, “desde que tuve la suerte de encontrarme y reunirme a menudo ya en mis primeros años universitarios en Bucarest con Mircea Eliade y Eugène Ionesco, tengo muy claro qué clase de gente es esa que tú llamas ‘bienpensante’. De hecho, desde entonces, después de leer a Buda, Pablo de Tarso o a cualquier otro vividor de lo sublime, sólo me entran ganas de pedir una sopa de ajo”.
Una señora mayor con el brazo en cabestrillo pasó delante del portal pidiendo comida. Una niña de unos dos años saludó con su manita al perroflauta motorizado. Emil Cioran se emocionó viendo el desfile de gente ante el portal. “Toda la naturaleza es un embeleso decorativo de nuestra música interior”, concluyó. Y así continuó hablando Emil Cioran: “Las naciones sin orgullo ni viven ni mueren. Su existencia es insulsa e inútil pues únicamente gastan la nada de su humildad. Sólo las pasiones podrían sacarlas de su monótono destino. Pero carecen de ellas”.

Cuídate de la gente bienpensante de España, de verdad te lo digo”, insistió el perroflauta motorizado, “si te oyen, te destrozarán no tanto físicamente como moralmente”. 
Gracias, tengo que irme pronto, perroflauta”, respondió Cioran, mientras se abotonaba el abrigo, “los hombres creen en algo para olvidar lo que son. Al enterrarse bajo ideales y refugiarse en ídolos, matan el tiempo con toda clase de credos. Nada les haría sufrir más atrozmente que despertarse sobre la pila de sus placenteras falacias, frente a la pura existencia.”
Bună dimineața”, dijo el perroflauta motorizado a modo de despedida. Pero Emil Cioran ya se había ido…


Hasta el próximo lunes

Spain is different

Fotografía de Primo Romero   http://primo.com.es
PUBLICADO HOY EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
Flamenco, toros, sangría, sol y paella. Ese ha sido el reclamo turístico por antonomasia de la “marca España”. Ahora le está saliendo un fuerte competidor en algunas ciudades españolas, incluida Zaragoza: las procesiones de la “semana santa”. De hecho, la Secretaria de Estado de Turismo ha declarado recientemente la Semana Santa de Zaragoza como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Desde 2001 tal Interés era solo Nacional, pero como el Gobierno dice que ya estamos en fase de recuperación, las mejoras de todo tipo saltan a la vista: ahora, Internacional.
Quién les iba a decir a las cofradías penitenciales de los siglos XIV y XV, ideadas y organizadas por las órdenes mendicantes, que con los años  iban a convertirse en objeto de atracción turística internacional. La devoción popular hizo que la imaginería religiosa aumentase en progresión geométrica y el pueblo saliese en procesión de las iglesias a manifestar esa devoción. Y como una imagen vale por mil palabras, el impacto visual del espectáculo se fue haciendo más y más sangriento. La sangre de las imágenes y la sangre de los flagelantes creció hasta el punto de suscitar duras críticas de una mujer tan poco sospechosa de herejía o desapego religioso como Teresa de Ávila. El pueblo, en gran parte analfabeto, no entendía el latín de las misas, se apuntó al espectáculo y de algún modo se sintió identificado con el espectáculo: una semana donde la oscuridad y las tinieblas envuelven los relatos de la muerte de su dios encarnado por sus pecados: cuanto más lúgubre, mejor.
El alma de España, dice Cioran, encadenada voluntariamente al catolicismo, huyó del sol, de su calor y su luz exuberantes. El pueblo estaba condenado a la felicidad descrita por Albert Camus, pero cerró sus ojos a la luz cegadora del sol mediterráneo y prefirió vivir de lo invisible en medio del resplandor. “Ninguna flor, sólo espinas; ninguna sonrisa, sólo contriciones. Las apariencias del mundo se transformaron en esencias de tormento y el error, aroma de la futilidad, en pecado. Los encantos se degradaron hasta revestir la forma de remordimientos. Todo se volvió moral”, sigue diciendo Cioran.
Capirotes de los antiguos condenados a subir al cadalso para escarnio y humillación públicas (“eres un tonto de capirote”), cadenas, cuerpos ensogados, azotes...  La cruz y la sangre encuentran su caldo de cultivo en la culpa, la expiación, el pecado, la penitencia, el miedo al castigo eterno. Entre las oraciones y las plegarias sinceras, el folclore y el morbo. Tambores, bombos y trompetas recuerdan la venida del Juicio Final.  
Mientras, alguien escribe desde Madrid que “llama la atención que en un contexto de laicismo, de cierta indiferencia religiosa, de un incipiente relativismo, las cofradías cuenten con un gran número de miembros, ¡especialmente jóvenes!, entre sus filas” y desde Jaca otra persona afirma que se trata de "todo un espectáculo" al que se le añade "un impulso al turismo y a la economía local". Sí, un buen cóctel que dura una semana entera, del que también millones huyen por unos días para descansar en las playas o la montaña.
Las “cofradías” de nazarenos y penitentes no dejan lugar a dudas si atendemos simplemente a los nombres que las identifican, a las palabras que les otorgan identidad: sangre, misericordia, entierro, dolor, flagelación, espinas, esclavas, siervos, crucifixión, calvario, agonía, lágrimas, sepulcro, amargura, penas, mortaja, sepultura, humillación, expiración, desconsuelo, angustias, entierro, soledad… Aristóteles explica en su Poética que el espectador experimenta la purificación del alma mediante la experiencia de la compasión y del miedo encarnados en el héroe de la tragedia. La catarsis psicoanalítica es la manifestación de un recuerdo o una vivencia reprimidos que permite su posterior inserción en la personalidad total del paciente. En la “semana santa” católica la inmersión en la culpa, las distintas modalidades de tortura, el ajusticiamiento y el dolor va indisolublemente acompañadas del folclore, el rito, la devoción de unos pocos y la inusitada ruptura de la monotonía cotidiana de otros muchos.
El interés turístico internacional está servido. ¿Qué puede ver el turista en esa fiesta además de morbo a raudales, de viscosa negrura alimentada por el miedo ancestral? ¿Verá algún turista en esas procesiones y su cofrades algo más que un baño de sadomasoquismo público? Blas de Otero lo plasma en uno de sus más conocidos poemas gracias al buen cantar de Ana y de Víctor:  “España, camisa blanca de mi esperanza, reseca historia que nos abraza por acercarse sólo a mirarla. La negra pena nos amenaza, la pena deja plomo en las alas. Quien puso el desasosiego en nuestras entrañas nos hizo libres, pero sin alas, nos dejó el hambre y se llevó el pan”.
Entretanto, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, sus cadetes, la histriónica Legión y su Cristo de la Buena Muerte, toda suerte de cuerpos policiales, alcaldes, concejales y gobernantes, se unen públicamente, en razón de sus cargos, a tamaña fiesta religiosa en una España cada vez menos aconfesional. ¡Ave, Belloch

martes, 15 de abril de 2014

Diario de un perroflauta motorizado, 227




Día soleado, alegre, lúdico. Pedro, Irene y Jorge, nietos de Marisol e hijos de Irene, han estado correteando, jugando y divirtiéndose con Pilar, Marga y el perroflauta motorizado, junt@s tod@s en el portal de la Consejera aragonesa de Educación para defender la escuela pública, laica y de calidad.


Irene ha estado indagando buena parte de la mañana el misterio del hombre con una cabeza tan extraña, hasta que ha logrado desentrañar algo de tan portentoso ser.


Amalia, buena amiga del perroflauta motorizado, le ha enviado una esperanzadora noticia publicada en http://www.larepublica.es/2014/04/canamero-anuncia-nuevas-marchas-de-la-dignidad/ donde Cañamero anuncia nuevas acciones contundentes contra el actual sistema económico, social y político. Pocas personas han sido tan vapuleadas por casi todos los medios de comunicación, propiedad de la derecha y la ultradecrecha, como Cañamero, Gordillo y el SAT. Pero estos señalan un camino y un rumbo que, a mi juicio, tiene pocas alternativas.
“Tenemos un millón de euros de multas individuales; 800 personas procesadas con una petición de 250 años de cárcel. Y no hemos tirado una piedra a un policía ni llevado dinero a paraísos fiscales", dice Cañamero, que continúa: “Yo me he declarado insumiso judicial. Desde hace tres años no atiendo ninguna llamada de un juez. Y no es una chulería y  seguimos peleando”.

Igualmente, ha sido publicado en la Revista DMD (Derecho a Morir Dignamente, 65/2014, página 43) mi artículo Cartade Lucrecio Caro a los lectores de DMD, donde he puesto toda mi alma y mis mejores deseos para quienes quisieren leerlo y/o difundirlo.

Mañana, más. Hoy, ni un solo profesor/a o miembro de alguna Asociación, Sindicato u Organización que tenga por objetivo la enseñanza pública y la lucha contra los recortes en el portal. (Penoso…)

Hasta mañana