lunes, 4 de abril de 2016

El sastre de Panamá ha perdido los papeles


El domingo se armó un gran revuelo con los “Papeles de Panamá”: más de once millones y medio de documentos, registros, contratos, memorandos, correos electrónicos, que cubren 40 años de intensa actividad “offshore” o “paraísos fiscales”. A los cientos miles de nombres y datos de evasores fiscales en el “Caso Falciani”, 370 periodistas en 78 países han sacado a la luz una gran investigación que ha durado más de un año sobre el ingente número de personas y personalidades que tienen dinero negro en paraísos fiscales, mientras persiguen y multan a los ciudadanitos y ciudadanitas que han cometido el más mínimo error o trampa en sus declaración de haberes y bienes. Una sola filtración (la empresa panameña Mossack Fonseca) y las ratas han aparecido desde los oscuros fondos de un podrido barco que conocemos eufemísticamente como “economía mundial”.

Nombres conocidos, de distintos países, también españoles. Políticos, artistas, testaferros, listos, mediocres y tontos perdidos. Nombres y nombres. Curiosamente, “El País” lanza dos titulares sobre el asunto en su edición digital: “Una amplia filtración de datos sobre cuentas opacas apunta a Putin” y mostrando por enésima vez sus obsesiones y servidumbres “’Venezuela’ aparece en 241.000 documentos de la filtración de Panamá”.


Se habla de “filtración”, pero eso es lo de menos: lo realmente importante es quién filtra, por qué y con qué objetivos. Atisbo puñaladas por la espalda, más que revelaciones en pro de la verdad. La verdad actual es manipulación. La manipulación es lo que nos echan de comer y de beber diariamente en los medios: creemos que el mensaje es el directo, pero el mensaje oculta la realidad que no conviene mostrar.

Paraísos fiscales hay a cientos, a miles, también y sobre todo en los territorios de los países demócratas occidentales, pero el poder (el verdadero y real poder) no tiene la menor intención de inspeccionarlos o eliminarlos. Es su negocio, su gran negocio, amparado desde la inmensa trampa del sacratísimo derecho a la propiedad privada y al secreto de las economías individuales y asociadas. Falciani es un delincuente, según ellos. Snowden es un traidor a la patria, según ellos. Manning es un renegado. Los delincuentes encarcelan a los que revelan unas micras de su enorme podredumbre.



¿Revelación? ¿Filtración? La tristeza y la indignación me inyectan aún más escepticismo (nos toman el pelo, nos toman el pelo…). ¿No se sabía nada?

Pensemos en la agencia norteamericana NSA (National Security Agency), en la británica GCHQ (Government Communications Headquarters). No olvidemos la agencia “Cinco Ojos” (Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) o la francesa PNCD (Plateforme Nationale de Cryptage et de Décryptement).



Ya en 2013, la NSA tenía a su disposición 97.000 millones de datos procedentes de ordenadores del mundo entero; la GCHQ afirmaba que puede tratar 29.000 millones de datos en un solo día, 600 millones de “eventos telefónicos” diarios. La NSA controla todos los mensajes que se intercambian entre Estados Unidos y los demás países del mundo, pero también incalculables intercambios internos de su país y de algunos países extranjeros: enemigos potenciales, como Rusia, China e Irán, pero también aliados como Alemania, Francia, Brasil y México. Vigila a los responsables económicos, políticos y militares, así como a sectores enteros de la población. Entre 2002 y 2013 había sometido a escuchas a treinta cinco jefes de Estado, entre ellos la canciller Angela Merkel, lo que suscitó la indignación de varios de ellos. En 2009, durante la reunión del G20 en Londres, sometieron a escuchas a todos los participantes. Más de lo mismo: la NSA intercepta cada día 20 millones de conversaciones telefónicas y 10 millones de mensajes de internet.

Sabremos porque quieren que sepamos lo que hayan planeado lo que hemos de saber. Habrá perjudicados, Y quienes mueven los hilos se felicitarán, pensarán que son los más listos del mundo y pensarán en el populacho con falsa conmiseración.

No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos.


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domingo, 3 de abril de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 676. Botella, Catalá y concentraciones de chicha y nabo.




Leía ayer que Ana Botella, alcaldesa de Madrid entre diciembre de 2011 y junio de 2015, ha sido contratada como asesora sobre turismo urbano del secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai por la Organización Mundial del Turismo (OMT), organismo perteneciente a Naciones Unidas y que tiene su sede en la capital de España. Recordé de inmediato su intervención como alcaldesa de Madrid, por entonces candidata a sede de unos Juegos Olímpicos de verano y su “café con leche en la Plaza Mayor” y me pregunté de qué demonios iba a asesorar esa señora. Acudí a su obra escrita y me topé con sus tres libros: Mis ocho años en Moncloa (2004), Érase una vez... Los mejores cuentos infantiles comentados (colaboración. 2001) y Cuentos de Navidad. Los mejores clásicos para leer en familia (colaboración, 2009).

Aún en pleno estupor por la noticia, aterrizó en mi mente, una vez más, el famoso Principio de Peter, una de las leyes de Murphy más citadas: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”, acompañado de dos agudos corolarios: 1) Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones; 2) El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.


Con el Principio de Peter, aterrizó sobre la misma pista otro concepto más: enchufismo: “Práctica de conceder empleos o beneficios por enchufe.” Enchufe: RAE: “Cargo o destino que se obtiene sin méritos, por amistad o por influencia política”.

Y entonces, el sinsentido de la asesoría de Ana Botella en la Oficina Internacional de Turismo cobró sentido.

De todas formas, lo más preocupante es la desvergüenza con que el poder perpetra unos actos que hace unos años habrían desencadenado una verdadera tormenta. Ahora el poder hace lo que quiere y como quiere, a sabiendas de que no va a pasar nada: la dosis de anestésico ha surtido efecto entre la ciudadanía en general. El bochornoso acuerdo entre Turquía y la UE sobre los refugiados provenientes de Oriente Medio y otros lugares limítrofes o análogos solo lleva a una concentración (en Zaragoza, mi ciudad, a las 12, hoy, domingo, antes del aperitivo, en la –como siempre- Plaza de España, donde el centenar o los dos centenares de personas de siempre se juntarán un rato ante el bostezo del poder: al poder le tiene sin cuidado ese tipo de actos, manifestaciones o concentraciones: no le hace el menor daño). Y con Botella, tres cuartos de lo mismo. Y con un ¡ministro de Justicia! (Rafael Catalá) que declara que Podemos está vinculado al terrorismo etarra (primera afirmación burda y gruesa) y con el independentismo (como si fueran lo mismo; segunda afirmación burda y crasa).



El poder dice y hace lo que quiere ante nuestras narices porque lo que llamamos “poder “ y “Gobierno” tienen el permiso de decirlo y hacerlo si son obedientes y fieles servidores de los verdaderos poderes que rigen el planeta: los dueños del dinero y de las finanzas. La izquierda, los partidos de izquierda, los sindicatos y no pocas organizaciones y asociaciones de izquierda adolecen de catalepsia: estructura rígida, reflejos rígidos, posiciones y posturas que permanecen en la misma posición, carencia de respuesta a estímulos, acontecimientos o el acontecer mismo de la vida ciudadana, desaceleración de las funciones y las obligaciones fundamentales; en resumidas cuentas, parecen muertos.

No nos rasguemos, pues, las vestiduras por la señora Botella, pues hay muchos y muchas Botellas ocupando cargos, sillones y poltronas, preparando discursos y declaraciones de izquierdas, muy, muy de izquierdas.


La prepotente anomia de los poderes financieros y especulativos




 PUBLICADO HOY EN EL HUFFINGTON POST

No son pocas las personas y los grupos que achacan muchos de los males que aquejan al mundo al escaso respeto de las leyes y las normas vigentes en la sociedad: si todos cumpliésemos con nuestro deber esto empezaría a parecerse a un mundo feliz, a una sociedad perfecta, pero sin leyes y sin normas estaríamos abocados al caos.

De hecho, en todo sistema social “de orden” existe la creencia de que la sociedad está basada en el acuerdo de respetar y cumplir una serie de valores morales y cívicos que permiten una convivencia pacífica y fructífera entre sus miembros. Cuando tales normas faltan o se conculcan sistemáticamente por parte de unos determinados individuos o sectores sociales, o la sociedad instituida misma es incapaz de proveer valores, metas y normas capaces de conducir al logro de las normas instituidas se está incurriendo en “anomia” (ausencia de normas sociales realmente acatadas y llevadas a cabo por determinados individuos o sectores de la población).

La toma de un barrio, por ejemplo, por parte de tribus urbanas que imponen códigos de conducta colectivos al margen o en contra de las normas sociales instituidas es un caso de anomia. O también es anomia la red de corrupción generalizada de un grupo de personas o asociaciones que se aprovechan de su situación privilegiada de poder para burlar la ley en su exclusivo propio beneficio. O asimismo, aprovechando los vacíos legales que algunos se han ocupado de establecer, adaptar a sus intereses de lucro ilimitado el entramado de trampas legales y fiscales mediante las que personas y grupos, principalmente empresariales y financieros, lavan su dinero, lo llevan a  paraísos fiscales y evitan rendir cuentas al fisco público.  

Sin embargo, la anomia se aplica generalmente a las personas y sectores de la población que ocupan los estratos inferiores de la sociedad o que pretenden funcionar al margen o en contra de las normas establecidas desde el poder. Así, quien roba sistemáticamente sus carteras a otras personas en la calle o en el transporte público es un sociópata aquejado de anomia y es perseguido por la policía, pero quedarse con millones de euros destinados a desarrollar proyectos solidarios en países pobres solo es “un caso aislado de corrupción que está en manos de la justicia”. Sustraer alimentos en una gran superficie comercial para entregarlos a un comedor social de una ONG es un atentado contra el sagrado derecho de la propiedad privada que provoca –afirman- una grave alarma social, pero crear en unos pocos años una situación económica y socio-laboral donde once millones y medio de personas (25,5% de la población) están en riesgo de pobreza y exclusión social o –ateniéndonos a las empresas del Íbex 35- el sueldo de los directivos mejor pagados supera más de noventa veces la remuneración del empleado medio solo es producto de las leyes del mercado y síntoma de la bonanza imperante en un país que ha alcanzado el crecimiento económico y la creación de empleo.



“Las normas están para cumplirlas”, repiten los gobernantes y sus señores cada vez que a alguien se le ocurre sacar los pies del tiesto. Quien así lo acate será un buen ciudadano. Y quien no, una persona al borde de la anomia. No obstante, las personas y grupos financieros  más potentes rechazan cualquier tipo de regulación o norma, por ejemplo, en el ámbito de las transacciones financieras, un submundo con el que unos pocos ganan o pierden millones y millones de euros en décimas de segundo al son de algoritmos que suben y bajan precios según planes establecidos desde sus superordenadores. Se empezó tímidamente en 1980 con el 0,7% del PIB (Ayuda Oficial al Desarrollo, AOD) de los 11 países más ricos del mundo (solo seis han cumplido este acuerdo. Se intentó concretar más con la Tasa Tobin (0,05% del volumen de la transacción) o el Impuesto a las Transacciones Financieras (TIF), sostenida y reivindicaba por asociaciones tan lejos del desconocimiento de la materia como ATTAC.

Sin embargo, el mundo financiero-especulativo dirá que cualquier regulación es contraproducente, e ilegal e impracticable cualquier regulación o impuesto. ¿Anomia? Según el Banco Internacional de Pagos, solo en el mercado de divisas circulaban diariamente en abril de 2013 unos cuatro billones de euros (1.000 billones anuales; 16,6 veces más que el PIB mundial. La aplicación de una tasa del 0,05% significaría alcanzar cuatro veces más los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas en 2013 (unos 170.000 millones de euros anuales), diez veces más de lo necesario para acabar con el hambre en el mundo, que mata cada día a más de 40.000 personas.

¿Anomia? ¿Quién reivindica la madre de todas las anomias –la financiera- con el aplauso de la mayor parte de los Gobiernos y los poderes del mundo? La prepotente anomia de los poderes financieros y especulativos.




viernes, 1 de abril de 2016

Están cerrados desde hace mucho tiempo


Diario de un profeflauta motorizado, 675 Hacia la pobreza final: 23.600 millones de recortes


No estoy seguro de querer un Gobierno reformista en España para los próximos cuatro años. Eso equivaldría a atentar contra el Quinto Mandamiento del Sinaí: No matarás. Querer un Gobierno reformista (nunca será realmente de izquierdas, eso es otra cosa) es llevarles directamente al matadero y poner en bandeja de plata al PP una feroz oposición sobre la base de “lo-bien-que-lo-ha-hecho-el-PP que nos salvó del rescate y nos sacó de la crisis y lo-mal-que-lo-hacen-estos-radicales. Por eso nadie-nunca se habla de ello.

Hasta ahora me preguntaba cómo iban a afrontar los 12.000 millones de euros que este año el próximo Gobierno debe recortar, tal como comunicó n su día Bruselas, pero ahora son 23.600 millones de euros de próximos recortes, como resultante de bajar el déficit del 5,16% al 2,8% del PIB para preservar así el principio de estabilidad presupuestaria de la UE, asumido en la alevosa reforma constitucional del artículo 153. ¿Cómo y de dónde recortará el próximo Gobierno 23.600 millones de euros con unos presupuestos, ya falsos, aprobados para 2016? Hasta ahora Sánchez-Iglesias-Rivera se amparaban en unos hipotéticos 7.000 millones de euros para invertir en gasto social. Aun así, admitiendo la ficción de esos 7.000 millones, quedan 16.000 millones de recortes. Recuerdo la ley del PP en el 2012 decretando recortes (“ajustes presupuestarios”, corrige don Tartufo) en sanidad, educación, atención a la diversidad, gastos sociales sin fin… Nos espera lo mismo o más aún. No estoy seguro de querer un Gobierno reformista en España para los próximos cuatro años: recortarán 23.600 millones de euros en gasto social, hundiendo aún más al país en la desigualdad, la pobreza extrema de unos, la creciente riqueza de otros pocos y la inseguridad de la mayoría.


Mientras estemos insertos en la Eurozona, estamos abocados a ser perpetuos deudores de unas condiciones financieras insostenibles. Grecia es actualmente una ficción, un Estado fallido, aunque disfrazado y maquillado de Estado, debido a esas mismas condiciones draconianas de la Eurozona. España es otro Estado fallido por las mismas causas, pues sus decisiones más importantes, su economía global, su presunto estado de bienestar (volavit…) están en manos ajenas, y su Gobierno es un gestor (de Gestoría) de Españistán y no un gobernante de España.
Hay una parte de mí que prefiere un Gobierno del PP para los cuatro próximos años, pues aún albergo la esperanza del estallido, de la rebelión, de la protesta general del pueblo. Es algo así como preferir ponerme al borde de la muerte por hambre, pidiendo pan, que pasarme cuatro años pasando hambre a lo tonto, callado, en silencio, como un pasmarote.


Eso sí, preferiría sobre todas las cosas un Gobierno que elevase la política fiscal a una media real del 46%, que gravase toda operación y transacción financiera con –al menos- el 0,05%, que eliminase todo fraude fiscal, los paraísos fiscales, la picaresca de los grandes e inveterados potentados económicos de Españistán. Dinamarca va por ese camino. Dinamarca pertenece a la UE, pero sin el euro. Y no le va precisamente mal.