domingo, 17 de abril de 2011
Abuso de niños
Niños y niñas. Lo más hermoso y valioso del mundo. Algunos desaprensivos hacen de los niños pantomimas, los utilizan a su antojo.
No es raro leer que hay niños budistas, católios, musulmanes... Es decir, se trata de un abuso de niños. No hay niños budistas, católicos o musulmanes, como tampoco los hay marxistas, fascistas o anarquistas.
Pues aquí están, en procesión, jugando a ser devotos mayores. Primero fueron los condendos a muerte por herejía o brujería en ser vestidos de esa guisa. Después, unos frailes inventaron los penitenciarios y los disfrazaron también así. Tétrico, lúgubre, siniestro. Muerte, sangre, culpa, pecado, infierno.
Desfilan en la obscenidad del tambor que conduce a la muerte, inundando la calle de negrura y tinieblas. En la Ilustración hablaban del Siglo de las Luces, capaz de iluminar tanto oscurantismo. En la denominada "semana santa" se tapan, se ocultan, producen pavor.
Es el retorno a la superstición colectiva, es la involución instituida como fiesta turística y folclórica.
Unos se despedazan la espalda, otros arrastran cadenas, otros se desloman portando pesados ídolos pintados de arte (la "imaginería, que en América destruyeron por pagana, pero que aquí adoran...)
Desfila la Guardia Civil. La Legión culmina un acto histriónico con un Cristo de la muerte portado por los novios de la muerte.
Mi alcalde y otros muchos alcaldes se incluyen en calidad de tales en las procesiones (un cofrade, un posible voto...). Maquiavelo te diría al Príncipe que acudiera y asistiera también. No es mi alcalde. Siento vergüenza de y por mi alcalde.
Ruido, cirios, peinetas, sangre, sangre, sangre....
Y allí, en ese colegio de monjitas o de curitas esos niños y niñas juegan seriamente a ser tan devotos como sus papás y los amigos de sus papás.
¡Qué pena! ¡Cuánto abuso de niños!
miércoles, 13 de abril de 2011
La pesadilla de un tripartito de izquierdas
Publicado en El Periódico de Aragón
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=662978
Hasta hace unos días no esperaba asistir, aun indirectamente, a algún
portento que sobrepasase las leyes de la naturaleza. Sin embargo, un portento
extranatural ha llegado a nuestra incrédula sociedad. El alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, en un encuentro
con jóvenes emprendedores de la ciudad, afirmaba el miércoles pasado que “si
hubiera en el ayuntamiento un gobierno de izquierdas, Dios lo impida, la
propuesta sería subida de impuestos”, lo que, al parecer, es para él como nombrar
a la bicha (quién os ha visto y quién os ve, compañeros socialistas).
No obstante, si bien el señor alcalde no aclaró a qué dios concreto se
estaba refiriendo (hay muchos, como puede comprobarse en cuanto uno viaja y se
ilustra un poco), expresó sin ambages su confianza en que ese dios, seguramente
todopoderoso, impidiera la catástrofe de las catástrofes: no un terremoto como
el de Haití o los recientes de Japón, no un tsunami o una fuga radioactiva de
proporciones planetarias o –lo que aún es peor- un día entero sin televisión,
sino que tras las elecciones de mayo tenga que formar en el Ayuntamiento de
Zaragoza un gobierno tripartito de izquierdas con Izquierda Unida y Chunta
Aragonesista (está por ver que las urnas le pongan en condiciones de gobernar
solo o con alguien). Como algunas posibilidades se tornan a veces pesadillas,
quizá por eso puso el señor alcalde en manos de su dios tan temido destino a
fin de que lo impida.
Desde nuestra más tierna infancia nos inculcaron el rezo del
Padrenuestro, que entre otras cosas suplica al dios judeocristiano que nos
libre del Mal (traducido también como Maligno). Nunca me quedó claro qué era
eso del “mal”, aunque la expresión suena a algo funesto y tétrico, pero ahora
ya ha quedado concretado su significado: el Mal es el tripartito, es decir, que
un socialista gobierne con CHA e IU, lo cual incita a caer en la tentación de
(¡Dios lo impida!) subir los impuestos. Nada de subir impuestos, solo hay que
subir el agua y la basura, que no afecta al pueblo y es la mar de socialista,
y, si no, que se lo pregunten a Pablo
Iglesias, Indalecio Prieto o Largo Caballero.
De todas formas, el portento extranatural no consiste en que por
intercesión del señor Belloch la pesadilla del tripartito quede en manos del
Altísimo para su abominación y fulminación, sino en algo aparentemente simple,
que se nos ha pasado por alto y que hemos interpretado como un hecho
perteneciente al mundo de nosotros, los mortales, pero que, tras las
declaraciones del alcalde Zaragoza ante aquellos jóvenes emprendedores, se
presenta ahora ante nuestros ojos en todo su fulgor: el dios del alcalde no
solo no ha impedido, sino que ha avalado en su infinita sabiduría, mediante los
desvelos del edil en jefe de la inmortal ciudad de Zaragoza, el sacro bipartito
PSOE-PAR. Todo ha quedado, pues, claro: el Mal el es el tripartito con IU-CHA y
el Bien es el bipartito PSOE-PAR o PAR-PSOE (ateniéndonos a los resultados,
tanto monta, monta tanto el PAR como el PSOE).
Han transcurrido estos últimos cuatro años de gobierno PSOE-PAR como si
nada estuviese aconteciendo debido a nuestra ignorancia y pobreza de
entendederas, pues nuestra negligencia no ha querido reconocer que el gobierno
bipartito responde a los designios del dios de Belloch, que ha impedido hasta
ahora la subida de impuestos y un tripartito de izquierdas, a la vez que ha
colmado de bendiciones a los presuntos socialistas y a sus socios
regionalistas. Así, el portento de los portentos extranaturales se ha hecho
carne durante cuatro años entre los muros del Ayuntamiento zaragozano
prodigando al Consistorio entero sus bendiciones en forma de cautelosas y
aquietantes líneas de gobierno, de tal forma que el bipartito ha permanecido
firme y glorioso hasta el día de hoy, en la agradecida certeza de que el dios
de Belloch le ha librado de pesadillas tripartitarias y en la confianza de que
impedirá por los siglos de los siglos un gobierno municipal de izquierdas.
El dios de Belloch, en su infinita generosidad, solo le ha pedido a
cambio bagatelas de poca monta, como una calle dedicada a Josemaría, consagrado últimamente a encontrar dragones en las salas
de cine, tiernos abrazos a los seguidores de Josemaría en despachos bancarios y
mediáticos, fiel apego a su representante oficial en la tierra aragonesa,
placenteros paseos mensuales de un crucifijo por los corredores municipales
desde el despacho del alcalde al salón de plenos, testimonio público e
institucional en procesiones y misas pontificales, de que siguen viviendo
Cristo Rey y su regia familia, etc.
Por lo cual, loado sea el Altísimo, se hace así posible el portentoso
hecho extranatural de la inmarcesibilidad del siempre glorioso bipartito
PSOE-PAR en el ayuntamiento del señor Belloch.
¿ONU? ¿Comunidad internacional?
Artículo publicado en Andalán
http://www.andalan.es/?p=4294
Desde entonces la economía de Costa de Marfil ha ido decayendo enormemente, pues Francia no podía hacer realidad sin ambages su patrocinio económico y político a través del sistema “Françafrique” (diseñado para consolidar la influencia de Francia en África). Por otro lado, la economía de Costa de Marfil, sostenida sobre una mal pagada clase trabajadora de Burkina Faso y Malí, así como sobre una mastodóntica corrupción interna, ha estado permanentemente sujeta a los dictados de los “mercados internacionales”, sufriendo una competencia desigual y el descenso de los precios en el mercado global de sus cultivos agrícolas principales: café y cacao.
Tras las elecciones de 2010, el Tribunal Constitucional proclamó ganador a Laurent Gbagbo, pero el Consejo Nacional Electoral proclamó Presidente a Alassane Ouattara. Curiosamente, la ONU y buenas parte de la “comunidad internacional” reconocieron de inmediato el triunfo de Ouattara. Desde ese momento, las fuerzas de ambos reiniciaron otra guerra civil, en la que la “comunidad internacional” impuso a Gbagbo sanciones económicas y ha estado interviniendo directamente (sobre todo tropas francesas) en las fases finales del enfrentamiento.
Los medios de comunicación han pasando rozando por todos estos hechos, limitándose últimamente a pintar de horror la situación en Costa de Marfil y de “sanguinario dictador” a Laurent Gbagbo. Repasando la biografía de Gbagbo, desde sus comienzos fue un luchador por la democracia y el multipartidismo, lo que le valió la cárcel (dos años) y el exilio (1980-1988), y se distinguió por sus posiciones nacionalistas (el “ivoirisme”), lo que no obtuvo precisamente el apoyo de Francia, al contrariar sus intereses políticos y económicos.
El 11 de abril de 2011, Laurent Gbagbo, ha sido detenido junto a su esposa por tropas francesas y por las fuerzas de Alassane Ouattara, según fuentes del ministerio de Defensa galo. Es decir, una vez más, Francia, tutelando y controlando a su antojo sus antiguas colonias, con el permiso del imperio norteamericano. ¿Es paranoia sospechar de la estrecha colaboración de Francia y Estados Unidos en Libia, a la vez que apenas se habla y aparece en los medios la intervención militar de Francia en Costa de Marfil? ¿Ampara tal intervención la Resolución 1529 de Naciones Unidas? ¿Es casual la simultaneidad de ambos conflictos? ¿Por qué solo Libia y Costa de Marfil, y no, por ejemplo, República Democrática del Congo, Chad, Sahara Occidental, Guinea-Conakry, Sierra Leona o Liberia?
Naciones Unidas es un gran y elegante teatro de títeres, a las órdenes de los cinco miembros permanentes de su Consejo de Seguridad. La ONU es un sarcasmo institucional. La comunidad internacional es un eufemismo de los intereses de las grandes potencias.
En el Preámbulo de la Resolución 1528 se lee que “habiendo determinado que la situación en Côte d’Ivoire sigue constituyendo una amenaza a la paz y la seguridad internacionales de la región”, y sobre la base del establecimiento de la Operación de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire (ONUCI), la ONU decide “renovar la autorización otorgada a las fuerzas francesas a utilizar todos los medios necesarios para apoyar a la ONUCI, y, en particular, a “contribuir a la seguridad general de la zona de acción de las fuerzas internacionales”, “intervenir (…) en apoyo de los elementos de ésta cuya seguridad se vea amenazada”, “intervenir en caso de acciones beligerantes, si las condiciones de seguridad lo exigieran” y “ayudar a proteger a los civiles en las zonas de despliegue de sus unidades”.
Eso sí, en esa misma Resolución la ONU pide a Francia que siga “informando periódicamente sobre todos los aspectos de su mandato en Côte d’Ivoire” y asegura “seguir ocupándose activamente de la cuestión”.
¡Porca miseria!
sábado, 9 de abril de 2011
¡Gracias, Ana!
Ayer estuve tomando el sol en (el) Canfranc con mi amiga Ana. Todo un regalo. Como es así de generosa, hoy me ha enviado este poema que ha escrito esta mañana.
¡Gracias, amiga mía!
¡Gracias, amiga mía!
Has llegado a mí
cuando los perros aullan la melodía sorda de la rabia.
En medio de un desierto sembrado de palabras mentirosas,
de corazones ajados por desuso,
de sueños desviscerados por el presuntuoso sonsonete del reloj
que trata de acotar nuestro horizonte
traduciéndolo a minutos.
Encuentro tus ojos,
esa mirada limpia de niño sabio y revoltoso,
y un manantial de alegría me arranca las legañas de las dudas.
Arrastra las incertidumbres
hacia el profundo pozo del olvido.
Me devuelve la luz y la esperanza
por un segundo
dulce,
interminable.
cuando los perros aullan la melodía sorda de la rabia.
En medio de un desierto sembrado de palabras mentirosas,
de corazones ajados por desuso,
de sueños desviscerados por el presuntuoso sonsonete del reloj
que trata de acotar nuestro horizonte
traduciéndolo a minutos.
Encuentro tus ojos,
esa mirada limpia de niño sabio y revoltoso,
y un manantial de alegría me arranca las legañas de las dudas.
Arrastra las incertidumbres
hacia el profundo pozo del olvido.
Me devuelve la luz y la esperanza
por un segundo
dulce,
interminable.
miércoles, 6 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
Imaginemos
Artóculo publicado en Andalán
http://www.andalan.es/?p=4255
Parece el eterno retorno de lo mismo: a un predicador cristiano
norteamericano, Terry Jones, un pastor de no sé qué iglesia de Florida,
que ya causó un alboroto internacional el año pasado al amenazar con
quemar el Corán, no se le ocurre otra cosa ahora que incinerar el libro
sagrado del Islam, El Corán.
Imagino el brillante silogismo que ha urdido semejante patán: yo predico el único libro sagrado verdadero (la Biblia), que dice que hay que luchar contra el Mal. Es así que la reencarnación del Mal es el Islam y el Corán. Luego voy a proclamar al mundo que estoy con el Bien y lucho contra el Mal. Es decir, voy a achicharrar un ejemplar del Corán.
Al poco tiempo, miles de manifestantes en el norte de Afganistán, enfurecidos por las noticias de la sacrílega quema, realizan un no menos brillante silogismo: considerando que el único dios verdadero es Alá, que Mahoma es su Profeta, por cuya intervención nos fue revelado el único libro sagrado verdadero, el Corán; considerando que un perro infiel ha osado quemar el Libro Celeste, vamos a desagraviar a Alá y a Mahoma, llevando a los infiernos a unos cuantos infieles que moran en el recinto de Naciones Unidas.
Y entran y matan a siete miembros del personal de la ONU y alaban fervorosamente después al Altísimo.
El pastor Jones predica a los suyos que el Islam es muy peligroso, pues basta leer algunos fragmentos del Corán para percatarse de que solo lleva al terrorismo y a la violencia. Y por eso, para que les quede claro a sus fieles, quema junto a 50 personas más un ejemplar del Corán como símbolo de tolerancia, de concordia y de paz en “El día internacional de juicio al Corán” que él mismo ha instituido.
“Nosotros creemos que partes del Corán, si son tomadas literalmente, sí llevan a la violencia y a actividades terroristas, promueven el racismo o los prejuicios contra las minorías, contra cristianos, contra mujeres”, dijo Jones poco después de quemar el Corán. Y para remachar su argumentación, añadió que “los terroristas de la Jihad usan el Corán”, lo cual es tan verdadero y cierto como que George Bush visitaba su capilla particular antes, durante y después de la invasión de Irak, o que el general golpista Franco llamó “cruzada” a una sangrienta traición y se rodeó de clérigos que acompañaban a los que cada noche sacaban los buenos a pasear hasta la tapia del cementerio.
Como lenitivo suena una y otra vez en mi mente Imagine No Religión, de Lennon, y lloro por dentro al imaginar los millones de seres humanos que no habrían acabado sus vidas en hogueras, potros de tortura, guerras de mierda, pelotones de ejecución, exilios, anatemas, condenas, reclusiones y asesinatos.
Imagino, glosando libremente a Richard Dawkins, que la canción de Lennon nos regala un mundo sin religión, sin ataques suicidas, sin 11-S, 11-M, sin 18 de julio, sin Cruzadas, sin cazas de brujas, sin la partición India/Pakistán, sin guerras palestino-israelíes, sin ciudades sacras, sin masacres serbo-croata-bosnios, sin talibanes que hacen volar estaturas antiquísimas, que dan latigazos a las mujeres por mostrar dos centímetros de piel desnuda y lapidan a las adúlteras, o que decapitan públicamente a blasfemos y apóstatas. Imaginemos también un mundo sin persecuciones a los judíos; de hecho, sin judíos a quienes perseguir, puesto que sin religión hace tiempo que se hubieran fundido por vía de matrimonio con los pueblos que los rodean.
Imaginemos un mundo donde los niños crecen con la única obligación de ser libres y felices, sin buenos y malos, sin sentimientos de culpa y miedos a entidades tremendas inexistentes.
Imaginemos que en el mundo no caben más Jones, ni sumos pontífices, ni ayatolas, ni pastores ni rebaños.
Imagine no religión…
http://www.andalan.es/?p=4255
Imagino el brillante silogismo que ha urdido semejante patán: yo predico el único libro sagrado verdadero (la Biblia), que dice que hay que luchar contra el Mal. Es así que la reencarnación del Mal es el Islam y el Corán. Luego voy a proclamar al mundo que estoy con el Bien y lucho contra el Mal. Es decir, voy a achicharrar un ejemplar del Corán.
Al poco tiempo, miles de manifestantes en el norte de Afganistán, enfurecidos por las noticias de la sacrílega quema, realizan un no menos brillante silogismo: considerando que el único dios verdadero es Alá, que Mahoma es su Profeta, por cuya intervención nos fue revelado el único libro sagrado verdadero, el Corán; considerando que un perro infiel ha osado quemar el Libro Celeste, vamos a desagraviar a Alá y a Mahoma, llevando a los infiernos a unos cuantos infieles que moran en el recinto de Naciones Unidas.
Y entran y matan a siete miembros del personal de la ONU y alaban fervorosamente después al Altísimo.
El pastor Jones predica a los suyos que el Islam es muy peligroso, pues basta leer algunos fragmentos del Corán para percatarse de que solo lleva al terrorismo y a la violencia. Y por eso, para que les quede claro a sus fieles, quema junto a 50 personas más un ejemplar del Corán como símbolo de tolerancia, de concordia y de paz en “El día internacional de juicio al Corán” que él mismo ha instituido.
“Nosotros creemos que partes del Corán, si son tomadas literalmente, sí llevan a la violencia y a actividades terroristas, promueven el racismo o los prejuicios contra las minorías, contra cristianos, contra mujeres”, dijo Jones poco después de quemar el Corán. Y para remachar su argumentación, añadió que “los terroristas de la Jihad usan el Corán”, lo cual es tan verdadero y cierto como que George Bush visitaba su capilla particular antes, durante y después de la invasión de Irak, o que el general golpista Franco llamó “cruzada” a una sangrienta traición y se rodeó de clérigos que acompañaban a los que cada noche sacaban los buenos a pasear hasta la tapia del cementerio.
Como lenitivo suena una y otra vez en mi mente Imagine No Religión, de Lennon, y lloro por dentro al imaginar los millones de seres humanos que no habrían acabado sus vidas en hogueras, potros de tortura, guerras de mierda, pelotones de ejecución, exilios, anatemas, condenas, reclusiones y asesinatos.
Imagino, glosando libremente a Richard Dawkins, que la canción de Lennon nos regala un mundo sin religión, sin ataques suicidas, sin 11-S, 11-M, sin 18 de julio, sin Cruzadas, sin cazas de brujas, sin la partición India/Pakistán, sin guerras palestino-israelíes, sin ciudades sacras, sin masacres serbo-croata-bosnios, sin talibanes que hacen volar estaturas antiquísimas, que dan latigazos a las mujeres por mostrar dos centímetros de piel desnuda y lapidan a las adúlteras, o que decapitan públicamente a blasfemos y apóstatas. Imaginemos también un mundo sin persecuciones a los judíos; de hecho, sin judíos a quienes perseguir, puesto que sin religión hace tiempo que se hubieran fundido por vía de matrimonio con los pueblos que los rodean.
Imaginemos un mundo donde los niños crecen con la única obligación de ser libres y felices, sin buenos y malos, sin sentimientos de culpa y miedos a entidades tremendas inexistentes.
Imaginemos que en el mundo no caben más Jones, ni sumos pontífices, ni ayatolas, ni pastores ni rebaños.
Imagine no religión…
Teleologías
Un escarabajo puñetero
revienta en el acantilado de mis dudas.
El cielo se desploma a traición y sin
respuestas.
¿Ciencias ocultas?
Artículo a publicar el próximo miércoles en El Periódico de Aragón
El
otro día una persona denunciaba apasionadamente la escasa acogida que tienen
las ciencias ocultas en la sociedad actual, pues, según ella, ayudan a
esclarecer y mejorar la vida intrincada de muchos. Se me pasaron de inmediato
por la mente unas cuantas ideas.
Por ejemplo, que las expresiones “ciencia” y “científico” se han
transformado en alguna suerte de talismán mágico por el que algo adquiere el
rango de verdadero e incontrovertible, de tal forma que, pongamos por caso, una
pasta dentífrica o un producto “crecepelo” o “antiedad” solo serían fiables si
están “testados científicamente” (testar: anglicismo utilizado en el sentido de
“someter a una prueba o control”), aunque en no pocos casos no dejan de ser una
auténtica tomadura de pelo. Así,
hoy por hoy, a las expresiones sagradas “Palabra de Dios”, “Alá es grande” o
“Hare Krishna, hare, hare” se han unido algunas otras, como “los científicos
dicen” o “está probado por la ciencia” (sin que ninguna de ellas deje claro qué
es finalmente eso de ciencia o cuántos científicos lo han certificado alguna
vez).
La cosa se complica aún más porque no puede haber una ciencia que sea
oculta: una ciencia, si realmente es ciencia, lejos de estar escondida u
oculta, ha de estar abierta a todos y a disposición de cuantos deseen
informarse de sus teorías y argumentaciones, sin ningún tipo de exclusivismo o
discriminación. Precisamente la labor científica y el saber racional buscan
hallar nuevas verdades des-cubriéndolas, des-ocultándolas, des-velándolas,
des-tapándolas (por eso Ortega dice
que la verdad es una indecencia, pues está dispuesta a darse sin tapujos y sin
púdicos velos a quien la busque y la encuentre). Precisamente por eso, no vale
que alguien piense por nosotros, pues sigue diciendo Ortega que “quien
quiera enseñarnos una verdad, que
nos sitúe de modo que la descubramos nosotros”.
En realidad, las denominadas “ciencias ocultas” son a fin de cuentas
distintas modalidades de pseudociencias o de sucedáneos de ciencia. Por mucho
que algunos de sus representantes defiendan su legitimidad científica, no
ofrecen unas bases mínimas para ser aceptadas como tales en la comunidad
científica. Por poner un ejemplo, más allá de la gente que lee horóscopos, ve
programas televisivos ad hoc o paga
cada año su carta astral al supuesto intérprete de los cielos y los
firmamentos, en cierto modo la ciencia es a la astrología lo que la música es a
la música militar. Mal que les pese a los partidarios de las diversas
pseudociencias, se trata de conocimientos que no cumplen los requisitos mínimos
del método científico.
El hecho es que desde hace años cae sobre nuestras cabezas una
verdadera tormenta de “saberes” que dicen ser científicos, pero cuyos
supuestos, métodos y pruebas sobrenadan las ambiguas aguas de la superstición,
la creencia y una cierta racionalidad. Sin embargo, son de una inconsistencia
flagrante, pues incluyen contradicciones lógicas difícilmente conciliables con
las ciencias propiamente dichas e incluso con una honesta racionalidad, a la
vez que desconocen qué es pensar y argumentar independientemente de los
intereses y las expectativas de quien dirige o acepta sus bases ideológicas.
Por otro lado, las pseudociencias viven del dogmatismo, pues sus principios no
son demostrables ni refutables. Se trata de teorías que no aportan pruebas de
sus propios fundamentos y a la vez se proclaman eternas e inmutables, pues
creen que sus verdades ya están definitivamente a nuestra disposición y la
máxima prueba de su veracidad es la autoridad del fundador, los iniciadores o
alguna suerte de entes supremos que las han revelado, de tal forma que
finalmente quedan transformadas en afirmaciones esotéricas y misteriosas.
Así, continuando con Ortega, desconocen también “el descubrimiento de las
cosas no es algo que se haya conseguido de una vez por todas, sino una tarea
continua en la que se van alcanzando verdades de modo paulatino. La tesis
contraria, la tesis de que ese descubrimiento se haya dado alguna vez en el
pasado y para siempre, sería el suicidio del pensar”.
En
un lenguaje abstruso y oscuro, comprensible solo para unos pocos, acuden a
conceptos cuyo significado preciso nada tiene que ver con su significado
científico. Emplean un lenguaje plagado de expresiones sin sentido en el
contexto donde las sitúan (energía vital, sobrenatural, dilución extrema, fe,
infinito, inmaterial, creación, espíritu, destino…), que al verlas en
entredicho y sujetas a un examen racional, al ver rebatidas sus presuntas
verdades, ni se les ocurre (tampoco pueden) aducir pruebas racionales,
empíricas o científicas con que explicar sus teorías, sino que, por el
contrario, acuden a falacias ad hominem
con que descalificar personalmente a sus críticos, a la vez que se proclaman
víctimas de oscuras conspiraciones o persecuciones.
¿Ciencias
ocultas? ¿Cuándo dejarán de llamarse lo que no son?
domingo, 3 de abril de 2011
Guitarra compañera
Cantar es parir
borbotones de azúcar
disuelta en el viento.
Cantar es nacer
abriéndose paso
a golpes de machete.
La guitarra compañera
se abraza
a mi pecho.
Y no he logrado
robarle el secreto
de esa canción que añoro,
que presiento.
sábado, 2 de abril de 2011
El tiempo
El tiempo es como el agua
Escupida
a
b
o
r
b
o
t
o
n
e
s
m-o-n-ó-t-o-n-o-s
por un grifo
viejo
entre dos silencios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









