miércoles, 1 de junio de 2011

¿Y esas bolsas de plástico negras?

Publicado hoy en El Periódico de Aragón


Alguno que otro aún se preguntará que habrá sido de esas tres bolsas de plástico negras que contenían 1,5 millones de euros en billetes de 500 y que mediante algún portento divino o  humano fueron mutando en 1,2 millones a las pocas horas y en 450.000 euros al día siguiente. La pregunta no interpela solo a las moradoras del monasterio cisterciense de Zaragoza, poseedoras del dinero, sino sobre todo a las posibles pesquisas, diligencias e investigaciones que la policía, la inspección de Hacienda y la fiscalía deberán de estar realizando sobre el asunto. Y a los medios de comunicación. La cosa es que tras su efervescencia inicial, como nada se ha vuelto a saber y la noticia se ha esfumado, desconozco si ello se debe al vertiginoso devenir de las noticias en la sociedad en que vivimos o más bien a los desvelos de algunos por que algunos eventos queden enterrados en el monte del olvido.

El mayor riesgo de tanto fulgor fugaz y tanta amnesia posterior de una noticia es que la valoración de la vida y del mundo puede quedar diluida en el baúl colectivo de lo que la “opinión pública” sitúa como importante o ya pasado de moda. Por ejemplo, que seis de los diez imputados del PP en Madrid por lo que Esperanza Aguirre calificó de “tonterías” (prevaricación, malversación, tráfico de influencias…) hayan logrado la alcaldía (la Comunidad Valenciana de Camps desborda cualquier tratamiento serio y decente). O que Carlos Fabra deje la Diputación conservando el sueldo, coche oficial, chófer y guardaespaldas, y pase a cobrar 90.000 euros anuales de la Cámara de Comercio de Castellón. El común denominador de estos y otros muchos hechos similares, incluidas las bolsas de plástico negras, es que al ciudadano solo le restan las preguntas, la impotencia y la indignación.
Seguramente, Luisa Fernanda Rudi será la próxima Presidenta de Aragón. Independientemente de lo que diga y haga durante su mandato, resultará intrincado pasar por alto que en plena campaña electoral, desde el lema “gobernaré para todos”, boicoteó a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, no concediendo entrevistas ni publicidad de campaña, por “discrepancias con la línea editorial”. Su postura solo tiene un nombre y revela un talante que da miedo y está poco sujeto a interpretaciones. No se trata de parapetarse tras el muro de la revancha y la animosidad, sino de recordar el talante definitorio de una persona con responsabilidades públicas de primer orden, el hilo conductor que conecta su ideario y sus actuaciones políticas.
Rueda y rueda la piedra de Sísifo arriba y abajo de la montaña, sin rumbo y sin criterio. En una semana los socialistas, sin digerir uno solo de los amargos bocados que han debido tragarse por deméritos propios, han pasado de una estrepitosa derrota electoral, al dilema congreso-primarias, la renuncia de Chacón y la entronización dedocrática de Rubalcaba. Sin embargo, al hablar de cambio no dicen qué y hacia dónde quieren cambiar, y cuando hablan de ganar solo parecen referirse a las elecciones, obviando qué quieren hacer si las ganaren, dado la espalda, una vez más, a la ciudadanía. Es decir, el eterno retorno del mismo discurso, la misma miopía, el mismo autismo político.
Entretanto, se crea una comisión para decidir cómo hacer del Valle de los Caídos un “lugar democrático de reconciliación”, cuando Auschwitz o Dachau jamás han pretendido ser lugares democráticos ni reconciliar a nadie, sino solo recordar el horror y denunciar el crimen. A Rouco Varela solo se le ocurre decir sobre los acampados del 15M y sus reivindicaciones que “no hay cosa más económica que rezar" y que “tienen problemas con sus almas”, disintiendo así del consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, que comandó el desalojo violento de los acampados en Plaza de Cataluña escudándose en hipócritas razones higiénico-sanitarias. Fukushima ha dejado de existir y Netanyahu rechaza el plan de paz propuesto por Obama, contraviniendo una vez más las resoluciones de la ONU, sacando también a la luz la espinosa cuestión de quién manda realmente en Naciones Unidas y en el mundo. En medio de esta bruma amnésica, una mujer es detenida por conducir en Arabia Saudí, allí donde no bombardea la OTAN ni urden los “aliados” nuevos planes de guerras preventivas para defender los derechos humanos. Por su parte, Belloch toma diariamente dos tazas del caldo que antaño no quería y ya no invoca a su dios para que impida un tripartito de izquierdas en el ayuntamiento zaragozano. 
Mientras, Brecht clama en el desierto:  “No os dejéis consolar. Vuestro tiempo no es mucho”. Al escucharlo, muchos amnésicos le responden, divertidos, que no necesitan consuelo porque las gaviotas prometen un futuro mejor y las rosas ya han brotado también en fase de tiernos capullos.

lunes, 30 de mayo de 2011

Discurso de Gervasio Sánchez en La Zarzuela

DISCURSO DURANTE LA ENTREGA DE LA GRAN CRUZ DE ORO DE LA ORDEN CIVIL DE LA SOLIDARIDAD SOCIAL EN LA ZARZUELA (26 DE MAYO DE 2011)
   Majestad, Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Secretaria General de Politica Social y Consumo, señoras y señores
   Me toca la difícil tarea de hablar en nombre de todos los premiados, personalidades con curriculums impecables que ha dedicado sus vidas a luchar por un mundo mejor.
 Mujeres y hombres que combaten contra la exclusión de los más marginados y se enfrentan diariamente a la incomprensión social. Mujeres y hombres que superponen el sacrificio sobre la comodidad y que arriesgan sus vidas por salvar las de los demás. Mujeres y hombres cuyos comportamientos impecables representan los valores que dignifican a una sociedad.
  No me queda ninguna duda de que cualquiera de estas personalidades debería ocupar este lugar porque sus prestaciones sociales y conductas ejemplares son más valiosas que las de este humilde fotógrafo y periodista.
  Por ello me siento aún más agradecido al Estado español y al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad por la concesión de la Gran Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social.
  Llevo más de la mitad de mi vida viendo con mis propios ojos los desastres de las guerras. Siempre cerca de la sal de la tierra donde se revuelcan los olvidados de este inmenso barrizal de violencia y cinismo que soportamos. Viendo lo fácil que es morir cuando no se ha tenido la suerte de nacer en nuestras sociedades privilegiadas.
  Sólo en el último mes he visto tantas historias sobre el sufrimiento y la desgracia humana en Afganistán que ni siquiera me queda espacio en la conciencia para guardarlas.
  He visto a niños condenados a la muerte por falta de un equipo de diálisis, cuyo coste es menor que cualquier bomba inteligente.
  He visto a mujeres, incluso a niñas, condenadas a la violación permanente por culpa de matrimonios forzosos. He visto a jóvenes inmoladas, deseosas de quitarse la vida para liberarse de las tradiciones sociales que las aniquilan como seres humanos.
  De nuevo he conocido a decenas de afganos que desconocen cómo es un país sin guerra. Que, como tantos millones de seres humanos en el mundo, nacieron en guerra y morirán en guerra.
  Hace dos décadas vendimos armas a Sadam Hussein con las que gaseó y asesinó a la población civil de su país. Hace menos, unos meses quizá, vendimos armas a Muammar el Gadafi con las que aniquila a la población civil de su país.
  Incluso algunas nuestras empresas multinacionales como Repsol ampliaron sus volúmenes de negocios en Libia sin importarles el carácter criminal de su régimen.
  Hace menos, incluso, hoy mismo seguimos haciendo negocios de la muerte con gobiernos que violan sistemáticamente los derechos humanos.
  Se me ha condecorado por mi “labor de sensibilización social y concienciación de la opinión pública sobre el sufrimiento de la población civil, y especialmente los niños, en los conflictos armados”.
  Majestad, por estos valiosos principios me siento obligado a recordar al público que el gobierno actual, liderado por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, una de las personas que más han usado, instrumentalizado, abusado y retorcido la palabra paz en las dos últimas legislaturas, ha cuadriplicado la venta de armas españolas desde 2004 y nos ha convertido en la sexta potencia del mundo.
  Por estos valiosos principios quiero recordar que los culpables por acción son los que ordenan matar y los que matan en el campo de batalla.
  Pero también existen unos culpables por omisión, aquellos que permiten los crímenes, aquellos que los silencian o los excusan.  Aquellos que negocian tramposamente los contratos bélicos, violando las propias leyes parlamentarias de control de armas.
  Nuestro país ocupa un lugar estelar en la órbita de la violencia. Es muy desolador saber que batimos records anuales en venta de armas.
  Preferiría como ciudadano español que nuestros gobernantes se dedicasen a la labor de sensibilización y concienciación de la opinión pública mundial y de los gobernantes más belicistas en aras de reducir el gran negocio que es la guerra y de poner fin al sufrimiento de la población civil y, especialmente los niños, atrapados en tantos conflictos armados mediáticos y olvidados.
Muchas gracias

lunes, 23 de mayo de 2011

Escrito bajo el paraguas


A publicar en El Periódico de Aragón el próximo miércoles

No voy a entrar en datos y detalles, pues otros muchos se están encargando de hacer serios y sesudos análisis sobre las elecciones del domingo pasado. El PP ha arrollado al PSOE de un modo que no tenia precedentes, y ahora solo les resta a los partidos el trueque en algunos casos de municipios y poltronas, como niños intercambiando cromos de futbolistas: te doy esto, pero a cambio tú me das esto otro. Prefiero, pues, hacerme preguntas cuyas respuestas no terminan de asentarse en mi cabeza por falta de lógica.
No me explico, por ejemplo, que un buen número de ciudadanos hayan seguido dando mayorías absolutas, prescindiendo de que su municipio o comunidad están gravemente infectados de corrupción. Por ejemplo, en el Castellón de Fabra, en la C. Valenciana de Camps y en tantos territorios salpicados por el caso Gürtel han seguido apoyando con mayorías absolutas a políticos imputados como si nada hubiese ocurrido. Ciertamente, la corrupción de unos (vg. en Andalucía) ha sido duramente castigada poniendo en su lugar a otros directa o indirectamente consentidores de otras corrupciones, pero su común denominador pone de manifiesto que la sociedad donde vivimos y la política que rige la vida ciudadana están enfermas, enfermas de visceralidad, por un lado, y de carencia de criterios realmente éticos, por otro.
Han pretendido hacernos ver que la política consiste en una contienda bipolar en la que dos Partidos, denominados mayoritarios, se reparten cada cierto tiempo el poder como si de dos equipos de fútbol antagónicos se tratase: de ahí la visceralidad de sus partidarios y votantes, de ahí la falta de un criterio racional que no sea ganar a toda costa,  echar la culpa de todos los males y machacar al contrincante; de ahí también que la clase política esté al borde del marasmo.
Sigo echando de menos a un político que reconozca que se ha equivocado en algo. Quisiera oír a menudo que la vida política debe dar un giro de muchos grados y sintonizar con la sensibilidad popular aglutinada en el Movimiento 15M. Me pregunto asimismo si para el PP 300.000 votantes vascos (Bildu segundo partido en Euskadi, primero en Guipuzcoa) siguen siendo proetarras. La cosa es que Rajoy preconizó la noche del domingo el advenimiento de una nueva era, lo que seguramente es cierto y por lo que me apresuro a abrir el paraguas considerando la que puede caer encima.
Por la pusilanimidad y el “tacticismo” desnortado del PSOE, durante siete años ya en el Gobierno de la nación, podemos ir despidiéndonos, si gana el PP, de una ley nonata de la eutanasia (mucho más del derecho a la libre disposición de la propia vida), de una ley nonata de libertad de conciencia (en la que la libertad religiosa esté recogida como un caso más de ese derecho ciudadano). Rajoy ha anunciado que abolirá la ley del matrimonio entre homosexuales y la actual ley del aborto,  también que eliminará la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Con su postura neoliberal, se abrirá aún más la brecha entre sanidad pública y privada, entre centros de enseñanza públicos y concertados privados (a la escuela pública y laica le esperan largos y duros años de desierto).  La confesionalidad del Estado y el apoyo institucional a la multiconfesionalidad, consolidando de paso los privilegios seculares de la iglesia católica, tendrán una incondicional acogida entre las instituciones y los representantes del Estado.
Bienvenidas sean la ascensión de IU, la consolidación de CHA, la sustanciosa bajada del PAR, ese caciquil grano en el culo que padecemos en Aragón. Ahora queda pendiente sobre todo que los Partidos vuelvan a ser medios y no fines, el fin de la endogamia política, de los vagos, de los corruptos, del descrédito de los políticos. Es preciso modificar una Ley electoral que machaca injustamente a los partidos minoritarios, salvo en los tradicionales previos nacionalistas, y que tampoco conviene a los intereses de los partidos mayoritarios.
Cierro el paraguas entre las tiendas indignadas de la Plaza del Pilar, y escucho allí con agrado que deben ser prioritarios la igualdad, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas. Reclaman allí el derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz. Allí se oponen a la acumulación de poder que genera desigualdad e injusticia, al modelo económico vigente que enriquece a unos pocos y sume en la pobreza y la escasez al resto.
Bajo el aguacero (se me ha roto ya el paraguas), debemos llevar a cabo una revolución ética con el pueblo y para el pueblo.

Contemplando imágenes en la pared de la caverna

El espiritu crítico y racaional de no pocos votantes
Perspectiva de Estado en vencedores y/o vencidos
El político debe decir algo creíble al pueblo tras las elecciones
Jornada de reflexión tras las elecciones

Conclusión final




viernes, 20 de mayo de 2011

Tras leer la prensa...


Obama fija las fronteras de 1967 como base para el acuerdo entre palestinos e israelíes ¿Pero no las había puesto la ONU? ¿Es de fiar EEUU mediando en este asunto? Somos gastos escaldados…
La campaña no va a la escuela, leo en El País. O sea, que nadie ha hablado de educación en la campaña. ¿Es que la política, el debate, el espíritu crítico han estado alguna vez en la escuela?
El tribunal decide encausar a la cúpula del PP de Camps por financiación ilegal. Imputados, imputados, imputados por todas partes.  ¡Qué putada de imputados!
Rajoy se apunta al 15-M y promete luchar contra la "desesperanza". ¿Se apuntará también a la legalización de la marihuana? Yo me apunto a la desesperanza, pues no quiero saber nada con Mariano.
Trillo responde con una "peineta" en Alicante. Hizo algo parecido al tribunal que le eximió de cargos en el caso Yak42. Menudo sujeto…
El PSOE intenta evitar el contagio del descontento. Contagio? Dónde está el virus? Descontento=enfermedad?
Dijo Noé en el arca: Como éramos pocos parió la hipopòtama. El dictamen de la Junta Electoral ha ido por ese mismo camino. Quousque tandem?
Los votos en blanco, los votos nulos y las abstenciones favorecen a los partidos mayoritarios, a que todo siga igual. INDÍGNATE Y VOTA
Descubiertos 10 objetos como Júpiter sueltos por la galaxia. En política hay muchos más Basta pensar en UPyD
Dice Penélope Cruz: "Viendo a los jóvenes de España se me parte el corazón" O se, igualica que Dolores Ibarruri y Victoria Kent

miércoles, 18 de mayo de 2011

Soma aragonés para ángeles indecisos

Publicado hoy en Andalán   http://www.andalan.es/?p=4559


Cuenta Cioran al inicio de su obra Desgarradura que, según una leyenda de inspiración gnóstica, en el cielo se desarrolló una lucha entre ángeles, en la cual los partidarios de Miguel vencieron a los del Dragón. Sin embargo, hubo también ángeles que no tomaron parte en esa lucha y se quedaron dudando qué hacer y no hacer durante la contienda. Estos ángeles indecisos que se limitaron a mirar fueron relegados a la Tierra, con el doble estigma, por un lado, de no recordar nada de aquel combate ni de su actitud titubeante y, por otro, tener que tomar decisiones en su penoso exilio. Los seres humanos somos los descendientes directos de esos ángeles indecisos y así comenzó la historia humana sobre la Tierra.
Según ello, lo que ahora llamamos libertad no es sino el producto de un titubeo original, una vacilación original. Decidimos todos los días y a cada instante hasta las cosas más nimias: qué camisa ponerme por la mañana, saludar o no a ese vecino que me cae tan mal, decir la verdad o maquillarla para tranquilidad de quien pregunta, escuchar la radio o leer la prensa, escribir o no este artículo, votar o no, a quién votar… Por eso hay personas propensas a decidir lo menos posible, a no tomar decisiones personales. Siguen la corriente, van a donde va la gente, dicen, piensan, buscan, rechazan y se atienen a las pautas comunes de pensamiento y de comportamiento. En buena parte, también así se hacen y se deshacen las mayorías. La mayoría abriga en la soledad y justifica en la decisión tomada: somos mayoría, no podemos equivocarnos tantos, tenemos razón. La mayoría ama la uniformidad, que, a su vez, exime del compromiso de tomar partido, pues lo evidente (=lo mayoritario) no tiene por qué demostrarse, sino que se acepta sin más cuestionamientos.
Al hilo de esa leyenda gnóstica, arrojado a la Tierra para aprender a optar, el ser humano se ve condenado a desbrozar su propio camino, a escribir día a día su propia autobiografía, a menudo tan poco presentable. Puede incluso sentirse partido en dos, pues, por un lado, está obligado a  ser protagonista de su propia vida y, por otro, tiende  a apropiarse el papel de simple espectador. En el mundo originario celestial se le permitió la neutralidad, pero ahora, ya en la Tierra, incluso esa neutralidad es previamente una decisión (“no quiero meterme en líos”, “estoy con lo que digan todos”…). Ve y vive entonces la libertad como un castigo, si bien podría convertirse en un motivo de renovación, de llegar a ser él mismo, de depender básicamente de sí mismo.
Eso produce también angustia: para ser libre hay que ser lobo estepario en la rotunda soledad del desierto, sin apoyaturas ni amparos. Por eso, como compensación de la angustia, se tiene una prisa enorme por abrazar una causa, por aglutinarse alrededor de una verdad, por seguir unas directrices aquietantes. Pero, ¿alrededor de qué clase de verdad o directriz?
No existe la verdad si no está metabolizada por una mente, en la gozosa posesión de contemplarla, en la decisión personal de hacerla propia. La verdad es interior, y solo después puede y debe ser compartida con otros. Por eso no entiendo que a una persona se le suponga solo en una campaña electoral en condiciones de tomar partido por un Partido. Tampoco entiendo que solo el 22-M se le invite a decidir, a otorgarle el voto en las urnas, a optar por un determinado proyecto político, pues el sistema (también y sobre todo el sistema educativo) impele durante el resto del año a no pensar, optar o juzgar críticamente.
Me parece igualmente inaceptable que se asuma como un axioma que la opción básica reside solo en dos Partidos, de tal forma que decidir por otra opción queda situado casi en lo marginal. Son dos Partidos que perviven en el limbo de la leyenda de Cioran, siempre en la endógena ocupación de conseguir el poder, siempre al dictado de las encuestas de opinión, de los intereses minoritarios de sus amos, los dueños del dinero, de la necesidad de consumir y proporcionar el “soma” cotidiano. Esos dos Partidos no proponen nada, salvo que todo continuará más o menos igual, sin sobresaltos. Sus ideas son humo, lo que exime de pensar; sus promesas son humo, lo que exime de reclamar; sus acciones son aquietantes, lo que exime de cualquier intento de rebelión. Los descendientes de los ángeles indecisos quieren orden y seguridad, y eso se les da a capazos, con tal de que no se muevan.
Tampoco entiendo que haya un Partido en Aragón que se declare centrista, cuando se limita a acomodarse al viento que sopla cada cuatro años en casas ajenas; que se declara bisagra, cuando y porque le da igual arre que so, con tal de seguir ocupando los mismos edificios, los mismos despachos. Sobre todo no entiendo que la ciudadanía aragonesa aún no haya declarado a ese Partido especie política en extinción y  aún no haya denunciado que es  una tomadura de pelo.
Mientras decidir se vea como un castigo y una molestia, mientras se busque compulsivamente el anonimato de lo impersonal para seguir haciendo y omitiendo sin el menor sobresalto, esto que llamamos democracia formará parte del Soma consumido en el mundo feliz de Aldous Huxley, con el que curar las penas y la desventura. Métase hoy un gramo de soma en un sobre, introdúzcase en la rendija de una urna de cristal y por la noche, recontados los votos, ya está permitido utilizar la primera persona del plural en clave casi mayestática para afirmar, con satisfacción, que “hemos ganado”.
De hecho, “si por desgracia se abriera alguna rendija de tiempo en la sólida sustancia de sus distracciones, siempre queda el soma: medio gramo para una jornada de asueto, un gramo para el fin de semana, dos gramos para un viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la Luna”.

lunes, 16 de mayo de 2011

A publicar el miércoles próximo en El Periódico de Aragón

Recientemente los obispos católicos aragoneses daban a conocer la Carta Pastoral “Solo Dios es el señor de la vida”, que a quien no esté en esa onda puede sonarle parecido a “solo el rey de la galaxia de Andrómeda es el señor de los leptones”. Y es que los señores obispos creen que su jerga es universal y compartida por todos, cuando en realidad se trata de un conjunto de conceptos variopintos agrupados en pseudoproposiciones.

Dicen los obispos que el motivo de su carta es la “Ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de morir y de la muerte”, aprobada y promulgada en marzo pasado por los diputados de las Cortes de Aragón, legítimos representantes de la ciudadanía aragonesa, votados y elegidos democráticamente, cosa que no ocurre con los jerarcas católicos, aragoneses y no aragoneses. Afirman los obispos que en “la obligación de decir una palabra autorizada al respecto” y advierten ade que esa ley puede “proteger acciones de eutanasia encubierta”, como si nuestros diputados fuesen unos lerdos que no se dan cuenta de nada o unos desalmados que pretenden colar por la gatera una forma de llevarse al vecino por delante u “obligar a los médicos y personal sanitario a realizar o a colaborar en acciones contrarias a los principios éticos fundamentales y al verdadero fin de la medicina”, quedando a merced de “la arbitrariedad individualista o del totalitarismo encubierto del poder público o de poderes fácticos”. Antes, los obispos hacían mil y una distinciones bizantinas a la hora de hablar de la eutanasia, pero ahora la señalan como si de un mismísimo pecado supermortal se tratase.
Por otro lado, sus dioses no les han concedido precisamente el don de la claridad (suponiendo que la hayan pretendido). Sirvan como botones de muestra estos párrafos de su Carta Pastoral:  “la fidelidad al ser de la persona humana, intangible en sí misma en todos sus hemisferios y en todos y en cada uno de sus periodos vitales…”; la dignidad moral “presupone la ontológica, se edifica sobre la ontológica”; el verdadero sentido de la libertad “no consiste en la seducción de una autonomía total, sino en la respuesta a la llamada del ser, comenzando por nuestro propio ser”. O sea, oro parece, plata no es.
Los obispos aragoneses desconfían de las personas que quieren una muerte digna y han luchado mucho por ver plasmada en una ley su determinación de acabar bien su vida, y en no pocos casos también de no volver a sufrir la pesadilla de las muertes penosas y/o indignas de algunos de sus seres queridos. Esas personas aman su libertad y su vida sobre todas las cosas, y precisamente por eso no quieren que ninguna ideología dictamine cómo ha de ser su vida y su final.
Esos obispos hablan de mi muerte digna y de la muerte digna que quiero para quienes quiero como de un “egoísmo miope e insolidario”, que hace creer al enfermo  “que su vida no vale, que no tiene ‘calidad’ suficiente para ser querida y vivida”, lo cual es “fruto del materialismo, que es siempre inhumano”. En el colmo del desvarío, llegan a afirmar que de la “praxis de la Iglesia” y “la praxis cristiana” “nació la Medicina paliativa”, cuando, para verificar la falsedad de tal aserto, basta con repasar la historia de la Medicina, así como la teoría y la praxis católicas sobre el sufrimiento y la muerte a lo largo de su historia.
Los obispos aragoneses niegan que la libertad sea buena si no va precedida de “la verdad objetiva” (=la suya).  Asimismo, abogan por la “libertad de conciencia” para los médicos, a quienes animan a hacer efectivo “el derecho  y el deber de la objeción de conciencia” ante una acción “intrínsecamente injusta” (=la no coincidente con sus tesis).
Ya en el mundo greco-romano incluso quitarse la vida era un acto honorable, racional y legalmente admitido, pero no les estaba permitido a los esclavos, los condenados a muerte y los soldados, pues solo el amo correspondiente era el dueño y señor de sus vidas. Pues bien, repiten ahora los obispos aragoneses que nuestras vidas pertenecen solo al “señor de la vida”, que no somos dueños de nuestra vida, que no nos pertenece, que no tenemos el derecho a disponer libremente de nuestra vida y  nuestra muerte, que la ley aprobada por nuestras Cortes es una “eutanasia encubierta”; en definitiva, que la eutanasia es éticamente reprobable.
Pues bien, la cuestión de la muerte digna ha quedado resuelta en Aragón mediante la Ley correspondiente aprobada por las Cortes y se hace palmaria dejando en cada caso constancia en el Testamento Vital o Documento de voluntades anticipadas de cómo quiere morir cada persona.
Y quienes no estén de acuerdo pueden presentarse como candidatos a las próximas elecciones o que vayan a silbar a otra vía.