jueves, 20 de noviembre de 2008

Sí, la vida sigue



Sí, la vida sigue...

La fuerza de un color,

su rabioso desafío

sólo es certeza,

anémica de aire,

de esa voluntad

fiera

de proseguir la senda

sin armisticios.

La vida sigue.

Y nos abraza.

Deja que las cosas sean cosas

-como vienen-

flotando en amor.

E inclúyeme a mí,

y a ti

y a todos

en el balanceo

de ese amor.

La hoja caída,

el morir de una voz,

la oscura inconsecuencia,

la negra silueta vislumbrada al final del camino,

el bosque pavoroso,

tú,

yo,

todos---

Qué temblor…

(¿Se avecina el final?)

Galway, por donde las bicis suben hasta la universidad

Galway es una ciudad irlandesa, donde viven Javi y Pilar. Cuando pìenso en ellos, los imagino en esas calles, en esos lugares

Geometría vital




Dibuja un cuadrado.
Perfecto.
Tiralíneas seguro de sí mismo.
Trazos definidos al milímetro.
Ya está. Ahora juega,
Toma el lapicero.
Haz una raya cualquiera.
Dos. Una docena.
Diagonales certeras. De ángulo a ángulo.
Simetría consciente y deseada.
Orden apoyado en muletas culturales, cómodas.

Compás invariable del concierto (Cuatro por cuatro...).

Ya no juegues más.
Sólo observa la figura de tu vida.
Trázate rayas.
Rayas que estrenan instantes efímeros.
Desorden asimétrico.
Simetría imprevista.
Disonancias en la voz del alma.
La asepsia geométrica no existe allí.
Armonía caótica.
Estética compleja del destino voluntario.
Dibuja un cuadrado vital.
Verás cómo tiene trillones de lados.
Ahora, juega...

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Des-concierto


Concierto en do menor.

Vivaldi.

Abrumado me siento

en este tiempo

de violines sin cuerdas.

Rebota la música en las paredes del alma.

Mañana sin alas.

Conversan el cello y mis recuerdos.

Las gaviotas sacian su hambre en el basurero.

Concierto homotonal.

Des-concierto.

martes, 18 de noviembre de 2008

Abriendo camino



Allí,

donde la duda emborrona la mirada y las flores emponzoñan la sangre,

avanza el tedio disfrazado de sabio prudente

(barbitúrico en noches sin amante),

encubriendo su miedo a las preguntas.

Poblador eres de un mundo de vivos,

mas quieren robarte

(te quieren muerto....).

Niégate

a las respuestas de plomo,

al disfraz del sofista,

a su mundo de muerte.

Niégate a sucumbir, a renunciarte.

Afírmate,

Afirma al ser humano que se abre camino ensanchando la pelvis de la historia.

Que no te lo roben.

Afirma todo

afirmando al ser humano.

lunes, 17 de noviembre de 2008

sin MAYÚSCULAS



Tantas veces empeñados en llegar a lo esencial,

abrumados por el peso de las Grandes Ideas,

disueltos en el mar de Verdades aplastantes...

Y nosotros, aquí,

con los ojos húmedos y el alma en carne viva,

diciendo

"no soy nadie, no valgo para nada...",

atrapados en las fauces de Deberes gigantescos,

perdidos, derrotados, neutros.

Y grita el alma

de las cosas pequeñas

como nosotros

aquí

en la herida de la tierra, nuestra tierra,

en el hueco proceloso y solitario de dos manos temblorosas,

en ese sabor a fracaso

r-e-p-e-t-i-d-o

que golpea la memoria,

en los días por venir y tan temidos.

Aúlla la luz vacilante que nos alumbra por dentro

y el beso deseado y no obtenido

y el verso de la prosa dormido en cada cosa

y el ansia de querer y ser querido

y la huida dolorida hacia uno mismo

y el dolor de vernos como somos

y, en fin, lo pequeño, lo débil y lo nimio

ahogado y olvidado tantas veces

por mor de lo esencial

de las grandes ideas

de las MAYÚSCULAS.

El día en que se mueran los principios absolutos,

todas esas ataduras que aprisionan nuestras manos, el día en que volemos

relajados,

rozando mutuamente nuestras alas,

convirtiendo nuestro poco en un mucho compartido

y la nada, en algo

y los otros nos siembren soledad y compañía,

y sequen nuestras lágrimas otros cuerpos y otras manos

y la risa se zambulla en la del otro

y todo sea bueno o sea malo

según sea acogido o rechazado

y se borren de raíz anonimatos,

y el miedo a la traición, al desengaño,

a sufrir y a hacer daño,

cuando nadie distinga entre mente y corazón

y el cerebro lata enamorado,

y nos llamen por el nombre verdadero,

ese día,

créeme,

nos sentiremos, por fin, aliviados por la brisa y por el trueno,

por la lluvia, la noche y el océano

la caricia de lo débil y pequeño

amasado en barro

envuelto en viento.

Y también

como nosotros

en algún lugar postergado hasta el momento,

quizá arrinconada y polvorienta

una estrella pequeña nos espere

regalo del amigo,

ardor entregado del amante

arrullando la fiebre y el insomnio

ofreciendo un hombro en que apoyarnos.

Para eso solamente.

Para nada.