
Sí, la vida sigue...
La fuerza de un color,
su rabioso desafío
sólo es certeza,
anémica de aire,
de esa voluntad
fiera
de proseguir la senda
sin armisticios.
La vida sigue.
Y nos abraza.
Deja que las cosas sean cosas
-como vienen-
flotando en amor.
E inclúyeme a mí,
y a ti
y a todos
en el balanceo
de ese amor.
La hoja caída,
el morir de una voz,
la oscura inconsecuencia,
la negra silueta vislumbrada al final del camino,
el bosque pavoroso,
tú,
yo,
todos---
Qué temblor…
(¿Se avecina el final?)
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