
Amig@,
anochece sobre estas palabras,
se emborrona la vida con palabras...
Ya ves,
te llamo amig@.
Realmente,
voy errante con mis cosas
por tierras de nadie,
buscando cobijo en tus ojos,
trazando senderos de sangre caliente, regueros de dudas.
Amig@,
soy piedra que va rebotando hace siglos por tus montes.
“No has perdido aquí nada. Sigue” – me dicen algún@s al verme.
Y yo digo que sí,
que estoy perdido,
mientras alumbro un sueño tras otro
para seguir rebotando, haciéndome añicos,
esperando
que amanezca sobre esta noche sin luna
llamándote amig@.
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