
Quiero empezar en la calle Atocha, a la altura de Antón Martín, Allí fueron asesinados por unos criminales fascistas, unos abogados laboralistas de Comisiones Obreras. Conocí a algunos de ellos. Incluso pasé una noche en el hospital velando a una compañera con varios balazos, uno de ellos en la cara.
Quedé un buen rato mirando aquella casa, aquella puerta.
Me sentí lleno de agradecimiento, de emoción, también de indignación.
Eran muy buena gente, lo sé muy bien.

Y me prometí no renunciar a esas ideas y esos valores.
Gracias. compañeros y compañeros.



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