martes, 12 de junio de 2012

Todo sobre el rescate

Audio de Radio 3. Entrevista a Ricardo García Zaldívar, presidente de ATTAC ESPAÑA

http://www.rtve.es/alacarta/audios/carne-cruda/carne-cruda-todo-sobre-rescate-12-06-12/1434793/

Carta a cualquier niño

Artículo a publicar mañana en El Periódico de Aragón
Publicado el 13 de junio en ATTAC Aragón 
Publicado el 14 de junio en ATTAC Mallorca 
Publicado el 16 de junio en ATTAC España

Te escribo esta carta en una semana de junio de 2012 en la que todos los medios de comunicación no paran de hablar del rescate a la banca española. En realidad estamos sufriendo un verdadero timo del tocomocho: los actuales gobernantes del Partido Popular pretenden presentar su política de recortes (“ajustes estructurales”, los llaman) como la única vía adecuada para salir de la crisis, a la vez que muestran entre fanfarrias un billete de lotería supuestamente premiado que solucionará todos los males y necesidades, cuando en realidad solo es una enorme cantidad de dinero público, de todos, que además tendremos que pagar entre todos, destinado a solventar la descomunal deuda y las nefastas maniobras llevadas a cabo por bancos y cajas.
La estafa consiste sobre todo en que tras tanta hojarasca economicista corremos el riesgo de olvidar a las verdaderas víctimas de todo este desaguisado: de hecho, antes de que los bancos salieran a la luz pública como el principal problema del país y antes de su rescate desde Bruselas, el Gobierno se encargó, entre otras cosas, de recortar en sanidad y educación públicas, congelar pensiones, reducir el subsidio de desempleo y sobre todo dejar exclusivamente en manos del empresario las condiciones laborales en que se va a trabajar de ahora en adelante: contratos precarios por un salario lo más bajo posible. Pues bien, algunos ya se están tragando esta estafa e incluso son muchos los que empiezan a creer que la prima de riesgo o el índice Ibex 35 están directamente relacionados con la felicidad de la población y el retorno del estado del bienestar.
Dicen ahora que el rescate bancario no repercutirá en la sociedad española, pero sabemos muy bien que ningún rescate es gratuito, y que precisamente la sociedad española es la que asumirá el incremento de deuda pública y de déficit, las presuntas nacionalizaciones bancarias, los PGE recortados en lo social y lo público, las subidas de impuesto, los muchos recortes que quedan por venir, amén de los empleados bancarios que van a estar dentro de unas semanas de patitas en la calle. Ya ves, solo hay dinero para ayudar a los bancos y los ricos, y siempre a costa del pueblo.
Pero quienes principalmente van a pagar el pato sois vosotros, los niños y las niñas que ahora estáis abriendo vuestra conciencia y vuestros ojos al mundo y a la vida. Salvo un milagro (no existen los milagros) o un improbable giro copernicano del sistema que hasta ahora dirige nuestros pasos, tus hijos y tus nietos sabrán solo por los libros y quizá también por lo que tú mismo puedas contarles en algún momento de quietud que hubo una época en que hubo una escuela pública, gratuita, laica y de calidad, una red de asistencia sanitaria pública y universal, lucha por la igualdad de condiciones y de oportunidades entre todos y todas, así como derechos humanos, laborales y cívicos efectivos.
Os estamos dejando un asco de país y de mundo, sí, y cada vez aumenta más la confusión entre bienestar y consumismo, acompañada por baldías conversaciones de salón. Os tocará vivir y trabajar en un mundo deforme donde unos pocos cada vez son más ricos, frente a una gran mayoría de peones, títeres y marionetas que quizá seguirán albergando la esperanza de sobrevivir y tener siempre al alcance una tele de plasma o un boleto de la Primitiva.
Nos han adiestrado en que la vida se disuelva en un gigantesco océano de cosas y mercancías que debemos adquirir a toda costa para sentirnos bien. Nosotros mismos nos hemos convertido inconscientemente en mercancía a merced de los mercados (los dueños del tablero de ajedrez y del guiñol), sin tener en cuenta que nos son más necesarios que nunca momentos intensos y sosegados para poder reflexionar juntos, organizarnos, tomar conciencia de lo que realmente nos está pasando y de todo lo que se nos está privando y, finalmente, rebelarnos por nosotros mismos y sobre todo por vosotros, hijos y nietos nuestros.
De momento, percibo pocos signos de rebeldía y de revuelta. Los más desfavorecidos del mundo nos llegan en patera, a merced de nuestra beneficencia, en lugar de exigir justicia y reconocimiento efectivo de sus legítimos derechos humanos. Fíjate hasta qué punto llegan las contradicciones que nos toca presenciar que, por ejemplo, en España y en cada autonomía hay un Defensor del Pueblo, instituido para defender nuestros derechos constitucionales (educación, trabajo, vivienda digna y adecuada, protección de la salud, medio ambiente…). Pues bien, nunca he visto a uno de ellos defender realmente al pueblo en la calle, en los desahucios, en las fábricas o en las oficinas de desempleo.
Sobre todo, no olvides nunca que otro mundo es posible. Lucha tú mismo por ese mundo que nosotros no estamos sabiendo hacer mejor y que espero que anheles siempre para tus hijos y para tus nietos. Cuídate mucho. Un beso.

lunes, 11 de junio de 2012

Embusteros e incompetentes


 
Ricardo García Zaldívar – Presidente de ATTAC España
Además de las graves consecuencias económicas y sociales que traerá el ya confirmado rescate de España por la UE, hay que resaltar otro hecho no menos importante: recordarnos a la ciudadanía la desagradable cruz que supone estar gobernados por embusteros y por incompetentes. Rajoy sigue añadiendo mentiras a las mentiras de los últimos meses y ha dado un paso de gigante para probar la nefasta gestión de la crisis de su equipo ministerial. Es verdad que los intereses financieros especulativos exigen a los políticos, en su propio beneficio, la ocultación de la realidad; pero es igualmente cierto que los ciudadanos exigimos a nuestros gobernantes, en defensa propia, transparencia informativa.
Tras afirmar reiteradamente que no habría rescate, el último embuste del gobierno ha sido proclamar que es España quien ha pedido el rescate, y no la UE quien ha forzado a aceptarlo. No es lo mismo llamar que salir a abrir. Aunque Guindos ha declarado que se trata de “un préstamo en condiciones muy favorables que implicará contraprestaciones únicamente para la banca”, podemos preguntarnos qué grado de credibilidad le queda al Sr. Rajoy y al Sr. Ministro para hacernos pensar que va a ser así. En los movimientos sociales sabemos que cero. Estamos siguiendo los pasos de Grecia, Irlanda y Portugal y la pérdida de soberanía a manos del capital financiero se hará cada vez más patente. Vendrá la burocracia tecnócrata de Bruselas a “vigilar in situ” la evolución de nuestras variables macroeconómicas, el pago de las deudas y el cumplimiento del déficit. El resto del ajuste ya no es necesario imponerlo, pues hace meses que España ya está “intervenida”. Porque este gobierno embustero se ha encargado de hacer aplicadamente y de motu propio lo que se les ha exigido a los otros países rescatados.
Pero además de embustero este gobierno es incompetente. Machaconamente se nos ha dicho que la crisis era debida a que los ciudadanos habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, y que por ello, la prioridad debían ser las políticas “de austeridad”. Solo ahora, forzados por los acontecimientos, se reconoce que el tumor estaba en el sistema financiero, pero el problema es que difícilmente se podría haber realizado una gestión más tardía y desastrosa de la crisis de Bankia y del resto de las cajas y bancos cercanos a la quiebra técnica. La factura que ahora se estima en 100.000 millones de euros podría haberse reducido considerablemente si el gobierno hubiera defendido mejor los intereses de sus ciudadanos frente a los requerimientos de banqueros y especuladores (por ejemplo, prescindiendo en todo momento plantear una quita a los acreedores) y también si hubiera negociado con más profesionalidad y firmeza las condiciones de la ayuda de la UE (sin aceptar, por ejemplo, que sea el Estado español a través del FROB quien acabe avalando los créditos a las entidades financieras en apuros). Y esto, por no hablar de la indignidad de la amnistía fiscal puesta en marcha esta semana…
Frente a este gobierno embustero e incompetente no hay otra alternativa que la de seguir presionando desde la ciudadanía para forzar un cambio radical de las políticas dirigidas a salir de la crisis. Es oportuno recordar, aunque sea sintéticamente, cuatro propuestas ineludibles y largamente respaldadas por movimientos sociales como ATTAC. Son estas:
1.  Creación de una comisión formada por personas con acreditada experiencia en el mundo de las finanzas y de la economía mundial que depure las responsabilidades de los causantes de la crisis del sistema financiero español.
2.  Consolidación de una potente banca pública en base a las nacionalizaciones realizadas, con la cual financiar y estimular una reactivación  económica sostenible, generadora de riqueza social y de empleo decente.
3.  Auditoría de la deuda pública y privada existente, con una investigación pormenorizada y rigurosa de los contratos de deuda vigentes, tendente a identificar y rechazar aquellos considerados ilegítimos.
4.  Modificación de los acuerdos de la UE en materia de fiscalidad y que permitan dotar al Banco Central Europeo de poderes para emitir títulos propios de deuda pública, con los que financiar su presupuesto y las necesarias ayudas a los países y a los Estados.
¿Utopías de una izquierda radical? En ATTAC pensamos que no. No hay que olvidar que la aplicación del programa del partido de la izquierda griega, Syriza, si gana dentro de unos días las elecciones -como es bien posible-, puede ayudar a hacer despertar a una ciudadanía europea aletargada y resignada a aceptar todo lo que está imponiendo la troika (Bruselas, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional). ¿Hasta cuándo?
Ricardo García Zaldívar es doctor en Economía
Publicado en Público.es

domingo, 10 de junio de 2012

Hay que salvar a España, pero de quién y cómo



Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC
Desde que empezó la crisis, sus verdaderos causantes han conseguido evadir sus responsabilidades y hacer que quienes la sufren incluso se sientan como los culpables y que paguen sin rechistar los platos que otros han roto.
Los bancos españoles fueron los primeros responsables de lo que ha ocurrido en nuestra economía al haber financiado una burbuja inmobiliaria irracional y a una clase empresarial (si es que se la puede llamar así) que no ha hecho más que dar un pelotazo detrás de otro a base de endeudamiento, de favores administrativos, de empleo precario y de fraude fiscal.
Los bancos han sido el mecanismo utilizado para evadir impuestos y para sacar hacia paraísos fiscales miles de millones de euros, y han obtenido los beneficios más altos del planeta a base de engaños y mil modos de estafas que han arruinado a miles de familias, que ahora se desgañitan para tratar de paliar su quebranto en los juzgados sin que los gobiernos hagan nada por apoyarles.
Los bancos españoles endeudaron artificialmente a familias y empresas para hacer negocio fácil y se endeudaron ellos al mismo tiempo, dando lugar así al auténtico problema de deuda privada que tiene España en estos momentos.
Los bancos españoles utilizaron su dominio sobre los medios de comunicación para hacer creer que su situación era saludable y que no tenían problemas patrimoniales. Y gracias al poder político que vienen acumulando desde el franquismo, y que ahora se traduce en partidos políticos esclavos de los préstamos multimillonarios que les conceden sin obligarles a devolverles, consiguieron que se aprobaran las medidas necesarias para salir del hoyo en el que han dejado al sistema financiero por la vía de quedarse con el mercado que ocupaban las cajas de ahorros. Pero a costa de seguir sin financiar a empresas y consumidores y de sumir a la economía española en una verdadera depresión.
Los bancos han obtenido los beneficios más elevados de toda nuestra economía pero los han obtenido arruinando a miles de empresas, destruyendo millones de empleos y facilitando el fraude fiscal y la corrupción política. Ahora, su situación se hace insostenible y tratan de que la paguemos los demás.
Los dirigentes del Banco de España han sido cómplices de ese desastre. Dedicados a pontificar sobre la necesidad de bajar salarios y de echar abajo las ya de por sí débiles estructuras de bienestar, han hecho la vista gorda ante el aumento del endeudamiento y de la pérdida progresiva de solvencia de la banca, y no solo de las cajas de ahorros. No oyeron ni a sus propios inspectores cuando éstos denunciaban lo que estaba pasando antes de que la crisis estallara, cuando ya habían empezado a detectar lo que se venía encima.
Los dirigentes de los partidos políticos mayoritarios son también corresponsables de lo que ha sucedido, aunque haya sido en medida diferente, pues incluso hasta algunos más radicales han mantenido hasta el último momento en Bankia y en otras cajas a sus representantes aliados con quienes han provocado el desastre, o han tenido dirigentes imputados. Todos ellos han alimentado un modelo de crecimiento y de gestión, sobre todo en los ayuntamientos y comunidades autónomas, vinculado a la obtención de plusvalías inmobiliarias, o tienen deudas millonarias con los bancos que nunca terminan de pagar, sin que el Tribunal de Cuentas u otros órganos jurisdiccionales hagan nada definitivo por evitar la corrupción que les rodea.
Es verdad que hay políticos honestos y que los partidos son necesarios siempre, pero eso no impide denunciar que sus dirigentes han generalizado una política de despilfarro en la administración pública, y de corrupción muy extendida, al mismo tiempo que reducían los ingresos que precisan los servicios públicos esenciales sin los cuales ni hay bienestar mínimo ni incluso democracia posible.
Y a estas responsabilidades habría que añadir las de algunos grandes empresarios, y las de otras autoridades, magistrados o incluso las del propio Jefe del Estado, que no han sabido estar a la altura de las circunstancias ni actuar con probidad cuando se le piden sacrificios enormes a la población.
Ahora bien. Si todas estas responsabilidades se han dado no ha sido solo como consecuencia de que se hayan multiplicado las conductas personales condenables. No. Estas ha ocurrido en un grado ya tan desastroso porque lo que ha fallado es nuestra armadura institucional, nuestro sistema político y, concretamente, nuestra propia Constitución, que no está sirviendo para que los ciudadanos disfrutemos de los derechos que nos reconoce ni para impedir las tropelías que a la inmensa mayoría nos avergüenzan.
Tenemos efectivamente derechos que no nos dejan ejercer, obligaciones que no cumplimos, tribunales que no investigan ni juzgan, delincuentes que no son perseguidos, o incluso culpables que no tienen que cumplir las condenas.
España lleva meses sacudida por especuladores, y bajo la amenaza más grave que ha sufrido en los últimos decenios, pero el empeño del gobierno es salvar a los bancos, se niega a investigar quién ha provocado el roto que hemos de pagar los españoles y se dedica a dividir y desprestigiar a los propios españoles y a sus propias instituciones. Millones de españoles contemplan con estupor que haya dinero sin límite para los bancos y no para los servicios públicos que necesitan, y el Rey se va a hacer las américas con los responsables de las empresas que más dinero han defraudado a las arcas nacionales, que más empleo han destruido y que más responsabilidad tienen en el desencadenamiento de la crisis tan singularmente aguda que vivimos en el contexto del descalabro financiero internacional. Y mientras todo esto sucede, los medios de comunicación de mayor impacto de dedican a difundir programación basura, silencian a las voces y los debates más críticos, se criminaliza la indignación y se permite que los partidos políticos hagan en el gobierno lo contrario de lo que dicen a los ciudadanos que van a hacer cuando se presentan a las elecciones.
¡Claro que España necesita un rescate! Pero no en forma de préstamo que vaya directamente a los bancos y que paguemos los ciudadanos, como están negociando. No. Lo que España necesita es rescatarse a sí misma de quienes la han llevado al desastre: creando una Comisión de la Verdad que depure responsabilidades, impulsando una nueva mayoría social y política capaz de conseguir en las elecciones que salgan del Parlamento los culiparlantes y los políticos comprometidos con quienes han provocado la situación en la que estamos, y que desde allí abra un debate realmente democrático sobre nuestra institucionalidad, sobre cómo es mejor organizar nuestro Estado, nuestra economía y nuestra sociedad para que no vuelvan a producirse los desmanes y las barbaridades que nos han situado al borde del abismo y que con tanta razón están llenando de rabia e indignación a las personas decentes, con independencia de su ideología o de sus creencias.

miércoles, 6 de junio de 2012

Lúcido humor de Postigo



En quiebra



Publicado hoy en El Periódio de Aragón

En otra vuelta de tuerca, Bruselas parece insistir en que la jubilación en España sea a las 67 años. Ya le tocó proponerlo otrora al Gobierno de Rodríguez Zapatero y entonces votó en contra el Partido Popular, aún en la oposición. Ahora el Gobierno de Rajoy puede decir “Diego” donde había dicho “digo”.
Vamos camino de ser un país de retirados sin jubilación, pues una buena mayoría carecerá del suficiente número de años cotizados. Los mercaderes y sus acólitos imponen más ajustes, haciéndonos olvidar de paso que ajustar viene de “justo” y consiste en “conformar, acomodar algo a otra cosa, de suerte que no haya discrepancia entre ellas”. Llaman ajuste a la imposición y la coacción en perjuicio de los que menos tienen, mientras hacen que gobiernan mediante una calculadora tramposa. Lo sorprendente es que los perjudicados aún no se hayan levantado contra tanto abuso de poder y tanta razón de la fuerza.
No hay dinero para pensiones, para sanidad pública, para educación pública, para desempleados, para dependientes, etc., pero sí para rescatar y sanear bancos hasta dejarlos relucientes y listos para volver a manos privadas. Sube el IVA, pero dejan intacta la exención del pago del IBI y otros muchos impuestos a la Iglesia Católica y otras confesiones, así como a las Fundaciones y Asociaciones pertenecientes a ese saco sin fondo denominado “de utilidad pública” o “sin ánimo de lucro”. Lo más indignante del asunto es que quien promueve la campaña del pago del IBI por parte de la Iglesia Católica es quien no ha movido un dedo durante ocho años para rescindir el Concordato y los Acuerdos del Estado con la iglesia católica y hacer realidad el principio constitucional de la igualdad de todos los españoles ante la ley, eliminando toda suerte de privilegios: el Partido Socialista Obrero Español (¡ay, cuánto duele a los ojos hallar allí aún “socialista” y “obrero”).
Nos hablan de quiebra económica del país, pero ya nos ha llegado una quiebra aún más grave: la del poder judicial. Puede fallar la mismísima Jefatura del Estado, puede caer en un descomunal descrédito un Gobierno y ser sustituido por otro en las siguientes elecciones, pero si el sistema judicial quiebra ante la ciudadanía, el país queda a merced de los aprovechados y los matones. Lo peor de lo acontecido, por ejemplo, alrededor de las “semanas caribeñas” del Presidente del TS y del CGPJ, Carlos Dívar, no es el dinero público destinado a ocios privados, sino su prepotente negativa a dar cuentas a nadie (no hablo de dimitir en un país en que apenas nadie dimite ni con agua hirviendo) y sobre todo el respaldo mayoritario obtenido de los vocales miembros del CGPJ.
Recordamos a este respecto las prisas de esos mismos órganos judiciales por echar del Cuerpo Judicial  hasta 2022 a Baltasar Garzón. Contemplamos el penoso marasmo en que se halla el caso Gürtel, con la consiguiente posible financiación irregular del PP en Madrid y Valencia, la no imputación de una infanta real casada con Urdangarín y la imputación, en cambio, de la esposa del socio de Urdangarín. Son unas cuantas gotas de agua en un inmenso estanque de aguas sospechosamente fecales. Incluso es posible que la gran mayoría de jueces y juezas sean trabajadores, honrados y cumplidores de sus funciones, pero a través de la quiebra del poder judicial parece que nos deslizamos hacia la quiebra moral de todo el país.
Al igual que ocurre con el actual sistema electoral, tan beneficioso para ellos, los partidos mayoritarios mantienen una postura similar en el asunto del nombramiento de los miembros del TC. Ya nos parece normal leer una y otra vez que este juez es conservador y aquel, en cambio, progresista. Salvo excepciones, los jueces suelen quedar asociados a posiciones conservadoras, pero poco remedio tiene la cosa mientras sean el Congreso y el Senado (es decir, los partidos políticos) quienes nombren a los magistrados miembros del CGPJ; es decir, mientras la composición de los tribunales sean un reflejo de la composición política del Congreso y el Senado, ya que, de hecho, una misma mayoría parlamentaria controla el legislativo, el ejecutivo y el judicial.

¿Qué se puede esperar de un Tribunal Constitucional cuyos miembros son nombrados por el Rey, a propuesta del Senado, el Congreso, el Gobierno y el CGPJ? Pues bien, siguen pendientes de resolución, por ejemplo, los recursos de inconstitucionalidad presentados por el PP contra la Ley del Matrimonio Homosexual, la actual Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, el Código de Consumo y la Ley del Cine de Cataluña o el Recurso de Amparo de Sortu. Difícil esperar que la justicia se dedique a hacer justicia con tal quiebra de la justicia.

Menos mal que tenemos la dosis de morfina necesaria para superar cualquier quiebra económica o moral: el viernes llega la Eurocopa de fútbol.