miércoles, 25 de septiembre de 2013

Diario de un perroflauta motorizado, 84

Se acerca un hombre mayor a escasos dos centímetros –no exagero- del cartel del perroflauta motorizado. “¿Es eso de la ONCE?”, pregunta. “No, no señor”, responde el perroflauta. ¿Y vuelve a preguntar: “¿Y hay por aquí un sitio donde apostar?”. El perroflauta, entonces: “Sí, a unos veinte metros más arriba, hacia el Coso”. 
Merece especial mención la conversación tenida por el perroflauta motorizado con Sandra y Héctor, de una gran lucidez mental y un corazón que desborda cálida energía. Ella transita por la cuerda floja del trabajo precario y él está haciendo la tesis doctoral. "Deberíamos estar aquí mil cada día", dijeron casi a modo de saludo. Ha sido un encuentro tonificante para el perroflauta motorizado.
La mañana ha nacido muy plomiza y húmeda hasta que ha irrumpido con fuerza el sol y su calor.
Juan de Mairena se ha pasado unos días en una cala hermosa de Almería. “¿Pero no estabas conmigo, Juan?”, le pregunto, extrañado. “Siempre, Antonio”, responde, “Anda, deja de quejarte, y abre esta cajita”.
Mientras la abro, Juan de Mairena musita: “te gustará, Antonio, sé que te gustará”.
Y este es el regalo, que ahora quiero compartir contigo:
Franz Liszt Three Concert Etudes S.144 No.3 "Un sospiro”.

En el fondo de la caja, una maravillosa fotografía: Lucas, mi sobrino, que acaba de nacer. Enhorabuena y mucha felicidad a él y a sus papás, Mamúa y Guillermo. 


Hoy se ha punblicado en El Periódico de Aragón mi artículo semanal "La educación, en el cuartel".
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/la-educacion-en-cuartel_885970.html
 Hasta mañana


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