domingo, 20 de enero de 2013

La desvergüenza de la guerra de Francia en Malí



Lluís Bassets, director adjunto del diario EL PAÍS, nos ha servido para desayunar un artículo que no tiene desperdicio (Guerras necesarias). Tras leerlo, se me han revuelto en el estómago las galletas, el café con leche y las veintitantas pastillas prescritas por el médico para empezar el día.
Comienza el articulista refiriéndose a la clásica distinción entre guerras necesarias (=no hay otra opción) y guerras de elección u optativas, para concluir que la guerra emprendida en Malí pertenece al primer tipo: “el presidente francés ha mandado sus aviones y sus soldados a Malí porque no había otra respuesta posible al avance de las columnas insurgentes”, afirma Bassets, sin aclarar contra quién se habían levantado o sublevado los adversarios (diccionario de la R.A.E.: Insurgente: adj. Levantado o sublevado. U. t. c. s.), y si tal sublevación habría surgido como una sublevación necesaria u optativa.
¿Los cargos contra los insurgentes? Crímenes de guerra y de lesa humanidad, ataque y expulsión de la población e imposición de la sharía islámica como método de dominación. Es decir, más o menos como cuando aquello de Libertad Duradera en Afganistán y la defensa de las mujeres afganas y los derechos humanos de la población afgana, igualmente como la incursión bélica en Libia y el posterior linchamiento de Gadafi a manos de la población demócrata y liberada. 
En mi retina permanecen las fotografías de las refinerías de crudo y gas “liberadas” por Francia y Argelia, rehenes, población civil y secuestradores masacrados en la misma hornada y bajo las mismas bombas. Si unos magrebíes entran en París y matan a diez parisinos son unos execrables terroristas. Si aviones, helicópteros, blindados y soldados entran en Malí, afirmando a tiros “aquí mando yo”, son defensores de los derechos humanos, del pueblo maliense y de la democracia occidental, única democracia verdadera.
Sin embargo, Bassets nos tranquiliza de inmediato: “no es una guerra por la energía, tal como reza un típico reproche antibelicista, sino una guerra en la que está en juego la seguridad energética de los europeos”. Aquí es donde definitivamente se me agrió el desayuno, pues por muchos esfuerzos que hice, no lograba alcanzar tal sutileza conceptual: no se trata de una guerra por la energía, sino por la seguridad energética de Europa. ¡Acabáramos! Nosotros, los imbéciles estamos emperrados en nuestro rancio antibelicismo porque no sabemos diferenciar la energía de la seguridad energética.
En el entorno regional del sur de Argelia y del norte de Malí “se hallan los grifos del petróleo y del gas que llega a los hogares europeos”, dice Bassets, pero ya no nos ilustra acerca de dónde están los hospitales, las escuelas, las carreteras, las viviendas, las tiendas de alimentación y los servicios básicos ciudadanos en esa misma región, bien colonizado por British Petroleum y otras benefactoras compañías petrolíferas. Nosotros, los antibelicistas, defendemos que la era de la rapiña debe acabar. Cuando libremente los habitantes del Sahel intercambien con los europeos su gas y su uranio, deben obtener a cambio bienestar y prosperidad. De lo contrario, la guerra de Francia en Malí no será ni necesaria ni optativa, sino solo una desvergüenza más de los ricos para con los miserables.

sábado, 19 de enero de 2013

¿Copiarán los jueces en el examen?



Con los últimos datos conocidos en torno al “caso Bárcenas”, los 22 millones de euros depositados en Suiza mediante una cuenta opaca, el lavado de, al menos, diez millones de euros acogiéndose a la reciente amnistía fiscal perpetrada por el ministro Montoro, el despacho en Génova a disposición hasta la fecha de Bárcenas, oficialmente fuera del PP, los sobresueldos de 5.000 a 15.000 euros entregados mensualmente a la cúpula y a  altos cargos del PP, el silencio de Rajoy y los sucesivos secretarios generales del PP, etc. no solo están en entredicho unos determinados políticos y personajes varios, sino el sistema mismo de la Administración del Estado, de los órganos de representación del pueblo (del que supuestamente proviene el poder) o de la simple independencia del sistema judicial, sino principalmente está sobre el tapete el sistema judicial mismo.
Puede fallar el poder legislativo, pero el problema resultaría subsanable, por ejemplo, a través de unas elecciones. Puede fallar el poder ejecutivo, pero se puede salir del atolladero igualmente mediante las urnas o incluso con un simple cambio de gobierno. Si falla, en cambio, el poder judicial, el sistema político y social corre el riesgo de desmoronarse.
En el caso Urdangarín, su consorte Cristina y los gobiernos autonómicos balear y valenciano, son ya de segundo orden las penas y sentencias que los imputados en el caso recibieren, pues a la ciudadanía le interesa espera ante todo el talante y la actuación consiguiente de la judicatura misma. Un trato de favor, pasar por alto elementos esenciales del caso, un sobreseimiento mediante un brindis mágico al sol o la prescripción del delito, llevaría ipso facto a dejar de mirar a los encausados, para centrar la mirada en el sistema judicial mismo.
No otra cosa puede decirse del caso Gürtel, con sus derivaciones actuales sobre el caso Bárcenas y el Partido Popular. De momento, aparte de unas simplezas y unas vaguedades pronunciadas por algunos de sus dirigentes, el Partido Popular aún no ha dicho esta boca es mía: o no les consta o se remiten a la investigación judicial, como si no estuviésemos aún suficientemente escaldados con otras investigaciones judiciales sobre las actuaciones de no pocos miembros del Partido Popular.
Al parecer, los examinados pertenecen al Partido Popular, pero quien va a recibir la calificación final del examen es el propio poder judicial.
(¿Copiarán los jueces en el examen?)

Tal como están las cosas...


jueves, 17 de enero de 2013

Suicidio médicamente asistido por sufrimiento psíquico



No eran enfermos terminales, no estaban en coma irreversible. Marc y Eddy, dos hermanos gemelos monocigóticos (gemelos idénticos) y zapateros de profesión, decidieron libre y responsablemente morir, por lo que pidieron ayuda para morir bien y con entera dignidad.

Tenían 45 años y eran sordos de nacimiento. Además, como se estaban quedando ciegos desde hacía unos años, en un proceso del que iban a verse privados de la autonomía deseada (hasta el momento vivían con sus padres), resolvieron solicitar el suicidio médicamente asistido, lo que aconteció en el hospital universitario de Jette (Bruselas). autónoma".

Cuenta la prensa, concretamente el Periódico de Aragón, que el último día de sus vidas, Marc y Eddy llegaron al hospital de manera tranquila, bebieron allí una taza de café al llegar y tuvieron una despedida “muy bella y serena”
de sus padres y de su hermano.

Bélgica es el segundo país del mundo en legalizar la eutanasia, en mayo de 2002, después de Holanda.

¿Libertad neoliberal?


 PUBLICADO el 16.01, EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Un muchacho de veinticinco años estaba sentado frente al directivo de una empresa, pues optaba a ocupar un puesto de trabajo administrativo por 600 euros al mes, seis días a la semana. En sus adentros, aquel muchacho pensaba que con aquel sueldo y aquel horario no iba a ningún lado, pero ponía todo su esfuerzo en aparentar solo su disponibilidad para cumplir con concienzudo esmero el trabajo que se le encomendara. Eso sí, se le descontarían 35 euros por el uso al mediodía de un espacio común donde con sus compañeros podría sacar su bocata o su tartera con la comida que trajera de su casa, así como por el uso de un microondas donde podría calentar la comida (se trata de un caso real, doy fe).
Aquel muchacho me contaba después que estaba pensando que con ese trabajo iba a convertirse en una piltrafa tan execrable como el trabajo mismo que estaba solicitando, tras haber rebajado en lo posible su currículum vitae y sus estudios superiores, cuando, en medio de la entrevista le vino a la cabeza una pregunta que una mañana se había posado años ha en un aula de su  Instituto: ¿qué es realmente libertad?
Ahora ya lo tenía claro: libertad es cualquier cosa menos lo que en esos momentos estaba haciendo en aquel despacho. Probablemente, el dueño de la empresa y su consejo de administración se declararan de ideología liberal, al igual que la CEOE y la Cepyme a las que cotizaran, y estarían de acuerdo con las medidas y los diagnósticos del neoliberalismo económico vigente en España y el mundo. La palabra “liberal”, tan polisémica, está supuestamente relacionada con la libertad, pero lo que ya no dice el liberalismo es que se trata de la libertad propia para obtener beneficios, aun a costa de anular o reducir la libertad de los demás.
 Hace unos semanas, la CEOE afirmaba que para salir de la crisis se necesita una reforma laboral con medidas aún más restrictivas sobre flexibilidad laboral y moderación salarial; es decir, una reforma laboral la mar de liberal, con suma libertad para  despedir sin trabas y contratar por unos salarios y unos horarios de mierda. De hecho, ya lo dejó claro su anterior presidente, Díaz Ferrán: "hay que trabajar más y cobrar menos", si bien estaba pensando exclusivamente en los trabajadores, como la nuda realidad se ha encargado de demostrar posteriormente con creces.
Igualmente, la semana pasada, el vicepresidente de CEOE y presidente de Cepyme, Jesús Terciado, proponía otra descomunal joya de las de culo de botella: un nuevo contrato para jóvenes por un salario de 645 euros mensuales; es decir, el salario mínimo interprofesional. Como estos dirigentes empresariales y asimilados deben de pensar que la población currante raya en lo fronterizo, Terciado añadió que las condiciones laborales irían mejorando a medida que el trabajador fuera formándose, como si no se nos hubiese pasado ya por la cabeza que al cabo de unos pocos meses la mayor parte de esos contratos estaría finiquitada, pues otros jóvenes habrían ocupado los puestos de sus coetáneos y, de paso, sus padres y madres estarían en la calle, ya que esos jóvenes significan mano de obra barata, sin derecho laboral adquirido alguno y fuera de todo convenio laboral.
La libertad se está yendo cada vez más al carajo e incluso la reivindicación de la libertad ajena comienza a parecer subversiva a los liberales y neoliberales. Y con la libertad también corren el riesgo de acabar en el sumidero los derechos personales y colectivos, la estabilidad personal y familiar de la ciudadanía trabajadora y desempleada, así como  su posibilidad de hacer proyectos que alcancen más allá de unos pocos meses. Paralelamente, crecen el miedo, la desconfianza, la incertidumbre, la zozobra, el resquemor, las habladurías y los rumores, de tal forma que la persona trabajadora está dispuesta a reducir su sueldo, cambiar el horario o el turno, e incluso ir a Laponia, como ya dijo hace un año el presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE, José Luis Feito.





Ocupación Barclays Zaragoza 17 de enero 2013


 A las 11 horas, una copiosa multitud compuesta por tres personas (Diana, Nacho y Antonio) han entrado en la céntrica sucursal de Barclays Bank, en la zaragozana calle del Coso. 

 Ipso facto, un empleado ha subido a advertir de nuestra presencia, y a los pocos instantes han hecho su aparición el director de la sucursal y poco después el director regional de Barclays en Aragón.  
Tras un breve intercambio de frases que ya van resultando familiares (“Ustedes no pueden estar aquí”; “Sí, que podemos; ya está viendo usted que podemos”; “Vayan a la calle, allí estarán mejor, aquí no les está permitido”; “Permitan ustedes que nosotros decidamos dónde estamos mejor”; “Vamos a llamar a la policía”; “Son ustedes muy libres de llamar a quien crean conveniente”…), hemos sido recriminados por un cliente entrado en años al que parecía una provocación nuestra presencia y un error que pidiéramos en unos de los carteles “Banca Pública”, cuando él ha tenido a bien aclararnos que Barclays es una entidad privada, y los dos directores mencionados han intentado convencernos de que nuestros mensajes y protestas estaban de más en Barclays, de cuya inocencia en el fregado daban fe. Tras escuchar nuestras respuestas, se han limitado a esperar la llegada de la policía.
Cuatro números de la policía han requerido nuestra identificación y nos han invitado cortésmente abandonar el banco. Una vez fuera, hemos resistido el fuerte viento y el intenso frío reinantes, mostrando a los viandantes en la confluencia Coso/Plaza España/Don Jaime nuestros carteles.

La furgoneta policial nos ha seguido a una distancia cuando hemos emprendido camino hacia una cafetería, a pocos metros de la que han seguido estacionados. Hemos acabado la jornada mostrando nuestros carteles en el  Paseo de Independencia, a orillas de la Caja de Ahorros de la Inmaculada, que tanto aprecio nos mostraron la semana pasada. Hasta el próximo jueves.

martes, 15 de enero de 2013

De procesiones y vacunas



En la localidad zaragozana Ejea de los Caballeros, en el corazón de Cinco Villas, se recuperan tradiciones que dejan atónito al lector de un diario como con el que  semanalmente colaboro (El Periódico de Aragón): el Día de El Voto.
Corría el año 1773, cuando Ejea se vio asolada por una epidemia que duraba ya desde tres años: de 2.000 habitantes, habían fallecido 335 ejeanos, 183 niños. Como remedio, los ejeanos sacaron en procesión a los patrones del pueblo: San Juan y la Virgen de la Oliva, pero al parecer, sin demasiado éxito hasta que optaron por sacar a la “Purísima Concepción”, es decir, a la versión “urbi et orbi” del mismo personaje femenino local, la virgen de la Oliva. la tradición que fue al paso de la Purísima Concepción cuando empezó a remitir la enfermedad
Y se produjo el milagro: cuenta hoy el cronista local que los ejeanos observaron que la epidemia empezó a remitir al paso de la Purísima Concepción el 14 de enero de hace 240 años. Fue el rey Carlos III, dicen que algo conocedor de la Ilustración, si bien made in Spain,  el que permitió que se celebrara este día festivo en Ejea.
Con el tiempo, la tradición quedó prácticamente en una misa, pero desde hace unos años, gracias a dios, se ha vuelto a recuperar la procesión. De paso, con motivo de la festividad, se aprovechó la ocasión para presentar tres capillas de una iglesia local, con un presupuesto global de 71.000 euros (ya se sabe que la SICAR: Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, no paga impuestos ni está sujeta a recortes, pues su reino no es de este mundo).
Es de esperar que con los años los ejeanos saquen en procesión a Edward Jenner, descubridor de la vacuna contra la viruela en 1796, que observó que las ordeñadoras en contacto con vacas que padecían viruela bovina no contraían la viruela. Louis Pasteur perfeccionó la vacuna en 1888. No se sabe si es igualmente por intercesión de la Purísima, pero la vacuna es un preparado de antígenos que, dentro del organismo, produce anticuerpos y con ello una respuesta de defensa ante microorganismos patógenos.

Carta a una buena amiga



Me llamaste ayer y te noté desde el primer momento muy afectada. Unas primeras pruebas en hematología daban pie a la posibilidad de que, tras realizar otras pruebas posteriores, apareciese una dolencia importante. Reconozco que reaccioné tarde y quizá incluso mal, debido a la tendencia a elaborar los datos ajenos según las pautas mentales y vitales propias. En otras palabras, traduje de inmediato tu información a mis propios esquemas, por lo cual seguramente te sentiste perpleja e incomprendida.
En realidad, si recuerdas, te hice una sola pregunta: qué pasa realmente si el resultado de las pruebas es negativo y que pasa realmente si el resultado no es negativo. Desde mi punto de vista, realmente pasa muy poco. Somos una especie de raros seres que desde que abrimos los ojos al mundo nos encontramos subidos a un árbol que forma parte de un ilimitado bosque y nos vemos obligado a decidir cada minuto de cada día si permanecemos en ese árbol, saltamos a otro (¿izquierda? ¿derecha? ¿atrás? ¿delante?...), o avanzamos o retrocedemos. De hecho la biografía de cada persona es una autobiografía compuesta de todos y cada uno de los saltos que hemos decidido dar de árbol en árbol.
Ayer me llamaste desde un árbol desde el que divisabas un panorama que encerraba la posibilidad de momentos y vivencias duras, que no te gustaban. Intenté transmitirte que no está en nuestras manos negar la presencia de algunos árboles indeseados (están ahí, y nuestra única posibilidad es afrontarlos e intentar metabolizarlos dentro de nosotros mismos, al igual que no está en nuestra mano modificar nuestra altura, edad o ADN). Esos árboles nos sacan de un falso sueño: que el tiempo está ahí, a nuestra disposición, sin causar sobresaltos. Esos árboles son capaces de despertar en nosotros sensaciones y vivencias que habitan también dentro de nosotros mismos. Ante lo inevitable de unos árboles indeseados surge entonces con más fuerza que nunca la capacidad de vivir la vida con mayor energía y hondura que antes.  
José Hierro lo expresa muy bien al final de un poema (Respuesta) que te he enviado y habrás leído/escuchado (hice canción del poema) más de una vez:

Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber que me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras
como tú me entendieses.

Si lo pensamos bien, no hay nada que temer. Pase lo que pase, sean cuales fueren los resultados de esas pruebas, tienes en tus manos el tesoro de la vida. Me dijiste ayer también que temes el dolor proveniente de determinadas dolencias. El dolor ya no tiene por qué existir en las sociedades donde vivimos algunos seres humanos privilegiados: hay fármacos que lo borran, si así lo quieres. No pasará realmente nada, créeme. Descubrirás solo que tu mirada abarcaba antes la espesura lejana de árboles, y ahora te puede tocar abrazarte a lo que tienes y a lo más cercano. Eso no es una limitación, sino una riqueza sobrevenida. Somos muchos y muchas los/las que te queremos, te cuidaremos si lo necesitas y te tenderemos la mano para que des el salto acompañada al árbol que prefieras.
Sólo quiero decirte ahora que te quiero
Besos, abrazos y vida
Antonio

349 suicidios en el ejército estadounidense en 2012




Nos hemos desayunado con la noticia de que, según informa el Pentágono, los suicidios de militares estadounidenses se elevaron a 349 en 2012, superando en más de 50 a las bajas en combate sucedidas en Afganistán (295). En pocos asuntos se emplea tanta tinta y tanta oratoria como en el ámbito castrense a la hora de arengar a las tropas. Los soldados norteamericanos parecen no estar muy convencidos, sin embargo, de estar haciendo algo útil y asumible en tierras tan inhóspitas y lejanas como Afganistán.
Un día, el presidente George W. Bush y sus asesores declararon la guerra mundial de Occidente contra el terrorismo mundial, es decir, contra Al Qaeda, es decir, contra casi todo lo que pudiere oler a musulmán, término ya sinónimo de terrorista. En menos de un mes, el Presidente estadounidense bombardeó e invadió Afganistán en una campaña militar que bautizó como “Libertad Duradera”, con el pretexto de que los talibanes no querían entregar a Ben Laden, supuestamente oculto en las montañas de Afganistán. Al poco tiempo, el 9 de febrero de 2002 Hamid Karzaï, el  nuevo primer ministro de Afganistán, y su homólogo paquistaní, el dictador y golpista Musharraf, fuerte aliado de los Estados Unidos en la zona, cerraban un acuerdo para permitir la construcción de un oleoducto que enlazase el mar Caspio con el océano Índico, atravesando el Afganistán recién invadido. En ese acto los soldados estadounidenses  tenían explicados los verdaderos motivos de la invasión a Afganistán, al igual que ocurriera en Irak o Libia: el petróleo.
Sus jefes invocan la “legítima defensa”, la “guerra contra el terrorismo” y la salvaguarda de la democracia occidental”, pero en realidad es solo el petróleo. A los soldaditos españoles tampoco les sobran razones y explicaciones de qué están haciendo en Afganistán. De vez en cuando, muere un militar español, generalmente por la explosión de una mina. Cada vez que ocurre, me preguntó el porqué de esa muerte, y no aparece un solo motivo aceptable y razonable. Y por si fuera poco, hace tiempo leí en algún sitio de Internet que la estancia de las tropas hispanas en suelo afgano nos está costando un millón de euros al día. Para misiones absurdas no valen los recortes. Iglesia y Ejército, curas y militares: toda una inveterada plaga en la historia de nuestro país.
Los verdaderos enemigos del soldado “aliado” en Afganistán no son los talibanes, sino la ansiedad y la depresión, por un lado, que puede conducir al suicidio; por otro, esos enemigos son sus jefes del Pentágono o del madrileño Paseo de la Castellana, que meten en el mismo saco de los “daños colaterales”, el “fuego amigo” y los “caídos por la patria”, a los 182 casos de suicidios en el Ejército de Tierra durante el año 2012, además los 59 suicidios de la Fuerza Aérea y los 60 de la Armada.

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace...

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world...

lunes, 14 de enero de 2013

La desaforada libido de doña Esperanza Aguirre




Se me ocurre solo una interpretación bastante freudiana del affaire Esperanza Aguirre y su desembocadura en la empresa privada. Brillantes e influyentes analistas políticos, buenos conocedores de cuanto se cuece en el ámbito político del país, nos esclarecerán unas cuantas claves de la decisión de la actual presidenta del PP de Madrid. Sin embargo, a mí solo me sale una interpretación freudiana, producto de mis limitadas herramientas y fuentes con las que cuento.
Cada persona hace con su libido lo que puede y lo que quiere, pero la libido no se deja controlar así como así. Toda la fuerza vital de la naturaleza (=la libido), que lucha con todas sus energías por conservarse y expandirse sin reconocer demasiadas reglas y normas de juego, se ve constreñida, a medida que pasen los años, a atenerse al medio sociocultural donde vive cada persona. Eso produce una enorme fuente de placer. Hay quien cuida y da lustre a su sexualidad (sinónimo de libido) sin que vaya en menoscabo de su integración en la sociedad donde vive y consiguiendo de paso un cierto equilibrio en un su forma de vivir y relacionarse con los demás.
Hay otras personas, en cambio, que no acaban de saber qué hacer con su libido y el principio básico del placer natural. Unas la reprimen y se convierten en catarata de negaciones, racionalizaciones, sublimaciones, compensaciones vicarias, etc. Otras, por el contrario, no le ponen dique alguno razonable, por lo que suelen significar una fuente potencial de agresión, dominación o desprecio hacia otras personas, principalmente si pertenecen al género femenino.
Esperanza Aguirre se me antoja paradigma de la confusión entre el yo real y el ideal del yo, de tal forma que el personaje acaba por devorar a la persona, y viceversa. Su libido se ha abierto camino hacia ese yo devorado por ella misma, arrollando si es preciso cuanto le salga al paso. Entre las puntillas de su alta cuna le quedaron prendidas los tirabuzones de Grande de España y condesa consorte. Asimismo, se abrió las carnes para enseñar al pueblo votante su ideología liberal y acabó desembocando en las procelosas mareas de la política, donde se movió desde el principio como pez en el agua. La liberal Esperanza se tomó la libertad de hacerse a su medida un principio de realidad que fuese a tono con su liberal personalidad, se construyó un Superego igualmente a su medida, mediante el que criticar sin piedad al adversario o justificar  con una encantadora sonrisa la más vil tropelía. Su libido logró encontrar así cauce aceptable, y otros se cuidaron muy mucho desde entonces de contradecir un ápice los principios inconmovibles del movimiento liberal/neoliberal. (¿Soñó alguna noche que tenía cara y despacho de Margaret Thatcher, si bien no se sentía totalmente cómoda en su papel, pues caso todo parecía estarle demasiado estrecho). Parece, en cualquier caso, que Esperanza Aguirre ha hecho del principio de placer de su libido un explosivo orgasmo, a costa de lo que fuere, incluso a costa del orgasmo de los demás.
Acaba de abrir sus brazos a la señora Esperanza Aguirre la firma Seeliger y Conde, una empresa catalana (en su web pone sumo cuidado en dejar clara su sede también en la madrileña calle Velázquez) especializada en buscar y seleccionar gente brillante y resolutiva para las grandes empresas (en la mencionada web hace hincapié repetidamente en que su Fundación se ocupa asimismo de “la selección de candidatos con discapacidad”, cosa que se descarta rotundamente en el caso de la señora Aguirre). La servidora pública de lo público en asuntos públicos aterriza, pues, en la empresa privada. La cabra siempre tira al monte y la libido de doña Esperanza se sentía quizá mustia y encorsetada enseñando ya una tarjeta como simple funcionaria del Instituto de Turismo de España y como presidenta de un Partido madrileño que hiede por los cuatro costados.
Eso sí, antes se le desaforó la libido como ministra de Educación, donde combatió con denuedo cuanto le sonara a escuela pública, y en el 2003 llegó a Presidenta de la Comunidad de Madrid gracias a la deserción de las filas socialistas de dos tránsfugas, de poco recomendable memoria. Le llegó la enfermedad, arrollada una vez más por la libido, peleó con adversarios políticos y, aún peor, con supuestos compañeros de partido, y finalmente dimitió como presidenta. Solo su dios particular y quizá alguno que otro más conocen sus motivos, proyectos, maniobras y horizontes. Su libido, en cualquier caso, siempre está con ella. ¿O es demasiado optimista llamar libido a esos restos de libido Prêt-à-porter?



jueves, 10 de enero de 2013

De que se rie (Sr. Ministro)

Ocupación Caja Ahorros Inmaculada, 10.01.2013


Hoy, 10 de enero de 2013, jueves, una mañana fría, luminosa y soleada, cuatro personas (Marisol, Antonio, Ana y Antonio) hemos ocupado pacíficamente la sede central de la Caja de Ahorros de la Inmaculada, sita en el zaragozano  Paseo de Independencia, mostrando en silencio unos carteles donde se denuncia el mal hacer de las entidades bancarias y se exige una auditoria de las entidades financieras.
Al poco tiempo, ha aparecido un miembro de seguridad, que, ante la negativa a abandonar el local bancario, ha llamado con suma celeridad a quien haya considerado oportuno. Al poco, tiempo el Director Comercial de la CAI nos invitaba a ir a un despacho para hablar sobre los asuntos denunciados en los carteles. Al escuchar que no habíamos ido a hablar precisamente, nos ha conminado a abandonar la sede. Dada nuestra negativa, se han sumado tres directivos más de la Caja que nos han conminado a abandonar la sede o llamarían a la policía. Tras comunicarles que estaban en su derecho de llamar a quien considerasen conveniente, se han quedado ante nosotros cinco directivos, en buena parte para tapar los carteles que estábamos mostrando.
Al cabo de unos minutos, de una furgoneta de la policía han salido ocho policías, dos de los cuales se han acercado hasta donde estábamos, nos han pedido que nos identificáramos, y tras unos minutos nos han invitado cortés y educadamente a avenirnos a una solución fácil, a fin de evitar sanciones y complicaciones: salir a la calle, a las puertas mismas de la CAI, con nuestros carteles, donde nos devolverían nuestros DNI.   Así lo hemos hecho finalmente, en medio de una cierta aglomeración de viandantes, curiosos al ver carteles y tanta policía a las puertas mismas de la CAI.
Una persona ya había hecho alguna fotografía antes de la aparición de la policía, quedando después con nosotros en hacernos una entrevista ya en la calle. Hela aquí:


Tras treinta minutos más en la calle mostrando los carteles a los numerosos peatones que circulan por ese lugar, dejamos sin problema alguno la entrada a la sede central de la Caja de Ahorros de la Inmaculada.
Hasta el próximo jueves.