
Ayer apareció en el diario El País un conmovedor relato de Jorge M. Reverte sobre la muerte de Josefina, su madre, y el desenvolvimiento de la decisión, libre y querida por la madre misma, de acelerar su muerte para que no tuviera sufrimiento y dolor. Podéis leerlo en
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/muerte/digna/elpepusocdmg/20080203elpdmgrep_1/Tes
Por si alguien no lo tiene claro, optar por acabar con la vida propia puede ser un acto sublime de amor a la vida misma (vivir no sólo es cumplir actos vegetativos). Auxiliar para que ese acabamiento sea digno, dulce y tranquilo puede ser un acto de amor hacia quien estás auxiliando.
En ese mismo diario y en la misma fecha, apareció también un reportaje sobre la campaña de acoso institucional y mediático, abanderada por el consejero madrileño, Manuel Lamela, que durante tres años denigró a médicos del hospital público de Leganés por sedar a enfermos terminales. Todos han sido exonerados judicialmente, pero nadie les ha pedido perdón. Podéis leerlo en http://www.elpais.com/articulo/reportajes/infamia/elpepusocdmg/20080203elpdmgrep_2/Tes
¿Por qué las fuerzas conservadoras de este país no dejan vivir y morir en paz?
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