lunes, 1 de abril de 2013

¿Hasta cuándo a media asta?





Todo por Dios y por la Patria. Esa mezcolanza nacionalcatólica sigue en pie en los cuarteles y los centros militares también durante la semana santa, donde ondea la bandera española a media asta. Por lo que parece, las Fuerzas Armadas son garantes de la unidad de la Patria y de la pureza de las creencias. Según informa el diario El País, un portavoz de Defensa (¿quién nos ataca? ¿quién nos agrede? ¿quién es el enemigo?) se lava las manos, indica que son los cuarteles generales los que han decidido poner la bandera a media asta y que todo ello obedece a “la tradición”.
¡Tradición! La cabra se tira desde el campanario de la iglesia del pueblo por tradición, la tierra ha de continuar siendo plana por tradición, los Príncipes y la Reina van a la misa de Pascua en Mallorca por tradición y los militares ponen por tradición la bandera constitucional a media asta porque una confesión religiosa celebra la muerte de su dios. Una de las conclusiones que inmediatamente salen de mis entresijos: entonces esa no es mi bandera.
El País sigue informando de que las Fuerzas Armadas (entendámonos: el Ejército de toda la vida) han participado este año “en más de un centenar de actos públicos de carácter religioso”, según informó el Ministerio de Defensa en una nota. Los portavoces políticos son tan trileros que pretenden mediante falacias que creamos que tal participación de soldados, cadetes, guardias civiles, policías y legionarios se realiza “a título personal y voluntario y no con carácter orgánico”, sigue diciendo la nota del Ministerio de Defensa. Vayan o no vayan voluntariamente los peones de la fiesta, son las distintas instituciones PÚBLICAS del Estado (civiles y militares) las que, como tales, intervienen y participan en actos de carácter privado y confesional.
Y aquí no acaban las trampas de los trileros del Ministerio de Defensa: “la presencia de militares en desfiles procesionales no conlleva rendición de honores, aunque sí se aplica en estos casos la cortesía militar por deferencia a la condición de acto público de los desfiles procesionales y ceremonias homologables”. Esperando que esa cortesía militar se aplique, por ejemplo, también a la celebración del Orgullo Gay o al inicio del Ramadán, es preciso aclarar que las procesiones, por ejemplo, no son actos públicos porque acontezcan en las calle y acuda mucha gente. Los actos públicos corresponden exclusivamente a los cargos e instituciones públicos, en calidad de tales y en representación de toda la ciudadanía.
Otra aclaración: que el Ejército español y las distintas instituciones policiales del país intervengan públicamente en ceremonias y celebraciones religiosas no es achacable solo al Partido Popular, sino igualmente al Partido Socialista (¿) Obrero (¿) Español, que nunca revisó o anuló la normativa militar.
Voy a ser y escribir fino ahorea, maquillando el original: “PSOE y PP la misma cosa es”.

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