
Según Aristóteles, cada ser, cada especie tiene su propio "telos", es decir, surge en la naturaleza para hacerse a sí mismo, desarrollar cabalmente todas sus potencialidades. Así, consideramos que una mazorca de maíz, un tomate, un delfín o un caballo van llegando, en circunstancias normales, mientras dura su existencia, a su pleno desarrollo, a su plenitud natural (a su "telos"). Desde esta perspectiva, resultaría ridículo y fuera de lugar declarar que una ballena es "más excelsa" o de "mayor valía" que un pulpo, pues para el pulpo sería una catástrofe aspirar a parecerse o convertirse en ballena, pues su "telos" natural consiste en llegar a ser pulpo (si no se malentiende la expresión, podría decirse "un buen pulpo"). Lo mismo podría decirse, por ejemplo, de la metamorfosis de la mariposa, las mareas, los eclipses, el desarrollo de un niño, la organización de las termitas en sus hormigueros o la pigmentación variable del calamar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si lo deseas, puedes hacer el comentario que consideres oportuno.