jueves, 21 de enero de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 637


Ayer vi la película “B” (B de Bárcenas), pagando, en Movistar +. Relata la declaración del extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, el 15 de Julio de 2013, trasladado desde la prisión a la sala de lo social de la Audiencia Nacional donde tuvo lugar dicha declaración. Hasta ese día, había negado toda relación con los llamados "papeles de Bárcenas", pero después de 18 días en prisión decidió cambiar su declaración. “B” retrata lo que pasó en esa sala aquel día. Durante cinco horas Bárcenas declaró ante el juez Ruz que él controlaba una contabilidad B desde los años 90, así como que todos los mandatarios del PP lo conocían y recibían sobresueldos en metálico, que ocultaron y no declararon. Bárcenas da nombres, muchos nombres: Rajoy, Arenas, Acebes, Jaime Mayor Oreja, María Dolores de Cospedal, J. M... También señala como corruptores (pues, según él, financiaban con dinero en maletines a la caja B del partido) a grandes empresas y empresarios como Villar Mir (OHL), Luis del Rivero (SACYR) o Roig (Mercadona).

“B”, está dirigida por David Iludáin, y se atiene literalmente a la declaración de Bárcenas, ordenando y condensando  lo esencial del caso. En ese sentido, “B” está a caballo entre una película ordinaria y un documental. Allí aparecen declaraciones importantes, como cuando describe cómo entregó personalmente dos sobres con 25.000 euros de sobresueldo a Mariano Rajoy y a María Dolores de Cospedal, a la que acusa directamente de ofrecer prebendas en formas de contratos públicos por financiar la campaña que le llevó a ser la presidenta de Castilla-La Mancha.

La credibilidad de lo contado en “B” equivale a la credibilidad del propio sumario del caso, del propio Bárcenas, y queda en manos de cada espectador y de los tribunales de justicia, en un caso en el que hay acusados pero todavía no condenados. Sin embargo, lo esencial y decisorio es conocer el caso Bárcenas, para lo cual esta película es una buena fuente de información.

Me sorprende leer que solo se distribuyeran 16 copias de “B” en España. Una sola copia en Madrid, otra en Barcelona y ninguna en ciudades como Bilbao, Valencia o Zaragoza. De hecho, sacar adelante “B”, lejos de haber sido fácil, ha estado plagado de dificultades y exento de verdaderos apoyos.

Existe en Twitter el hastag #QuieroVerB.



El hecho es que “B” se ha encontrado con el desinterés, incluso la indiferencia, de algunos medios de comunicación, especialmente TVE que solo por la presión ejercida por su plantilla consiguió que finalmente la cinta apareciese en el informativo.  Así, el Consejo de Informativos de TVE confirmó en su día que fueron los periodistas los que evitaron la censura de la cinta.

Por la milésima parte de implicación en tan asuntos tan turbios y corruptos cualquier político habría dimitido en un país realmente democrático, con independencia de su imputación y el juicio en tribunales.


Sí, ayer vi la película “B” y me sentí inundado de vergüenza e indignación por vivir en un país lleno de corruptores y corruptos, en su mayoría transformados en Tartufos inocentes, en un país gobernado por un Partido que destruyó los discos duros de varios portátiles de Bárcenas, que pagó con dinero negro no pocas sedes donde trabajan y vegetan sus dirigentes. Entretanto, cada vez hay más desempleados, pobres severos, escuelas y hospitales públicos en declive, también más recortes de libertades y derechos fundamentales de la ciudadanía. Los recortadores son los gestores obedientes de las órdenes de la Troika, y a la vez embadurnados entre los papeles de “B” de sobres marrones, tarjetas negras, corrupción, corrupción y corrupción.


Al poder no le conviene ver ni distribuir “B”. Solo así el Partido descrito en “B” puede seguir siendo el partido político más votado en este país, un país cuyo plato más inculcado y distribuido entre la población es la sopa de adormidera.

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