sábado, 30 de enero de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 642. Quo vadis, PSOE? Quo vadis, Felipe?



Asistí a uno de los primeros mítines del PSOE en una discoteca del barrio de Quintana (Ciudad Lineal, Madrid). Por entonces, yo militaba en el PCE, y me quedé sorprendido por las ardientes y revolucionarias consignas que lanzaban aquellos recién simpatizantes y recién militantes socialistas (brotaban como las setas y al son de la canción infantil “al olor de las sardinas el gato ha resucitado, marramiau, miau, miau”).

Pocos semanas antes, en una huelga que se estaba preparando –aún con el sindicato vertical vigente- en el sector Actividades Diversas al que pertenecían las empresas de ingeniería, donde en una de ellas yo trabajaba), surgió de repente un muchacho joven, que se presentó como militante de la UGT, hablando en la asamblea sobre la Huelga General. Nos quedamos atónitos. En 1973, un Tribunal de Orden Público franquista había condenado a prisión a toda la Dirección de Comisiones Obreras, y tres años después aparecía (con todo su ardor y candor, y al mismo olor de las sardinas, libre ya de la quema de la dictadura directa franquista) un muchacho de la UGT predicando la Huelga General, de la que tenía noticias a través de algún libro. Ese mismo prometedor olor, más unas sustanciosas inyecciones de marcos alemanes, dólares plurinacionales (je, je, je) y coronas suecas, habían cuajado en 1974 en el Congreso de Suresnes.



Como consecuencia de todo ello, en 1982 González y el PSOE ganaron las elecciones generales, con las palabras mágicas “Cambio”, “Progreso” y “500.000 puestos de trabajo”. Hizo cosas buenas, y además no tomaron una sola medida sin la anuencia de la banca, la iglesia y ejército, en 1986 fuimos metidos en la Comunidad Económica Europea (aún se llamaban las cosas por su nombre), tuvimos noticias de Filesa y de la financiación ilegal del partido socialista, en 1986 fuimos embutidos en la OTAN mediante un truco publicitario parecido al trile de los trileros, borraron de sus Estatutos cualquier alusión al “marxismo”, menudearon los casos de corrupción y se medio descubrió actos del Terrorismo de Estado organizado, sin haberse despejado jamás la incógnita X. Inmersos en un proceso de incoherencia y cínico pragmatismo que dura hasta nuestros días, iniciaron el proceso de privatizaciones de empresas como Telefónica, Endesa, Repsol. Argentaria o Tabacalera.

González recibió en 2014 la nacionalidad colombiana por ser “un ser extraordinario”, según declaró el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Hasta el año pasado, ha formado parte del Consejo de Administración de Gas Natural Fenosa, en 2009 fue elegido presidente del Consejo de Participación del Parque nacional y natural de Doñana, lo que fue criticado por algunas organizaciones como las ecologistas que no querían que se concediera un cargo de responsabilidad en un espacio protegido a un señor pronuclear. En julio de 2012, la asociación Ecologistas en Acción pidió públicamente a Felipe González que dejase el Consejo de Doñana, ante sus repetidas faltas a las reuniones. Recientemente, ha lanzado en una entrevista un furibundo ataque a Podemos (“leninismo 3.0”), coincidiendo en el contenido y en las fechas con su otrora contrincante José María Aznar, para pedir al PSOE de Pedro Sánchez que deje gobernar al PP. Omitiré muchos otros datos y detalles, al no pertenecer a ninguna plantilla de publicación amarilla o rosa.

Para terminar, Rosa María Artal describe magistralmente en su artículo Felipe González, último rugido, al Felipe González de nuestros días, el Felipe que, codo con codo con Aznar, pretende pontificar actualmente sobre quién debe gobernar o no en España.



“¿Alguien ha escuchado a Felipe González, tan preocupado por la pobre Venezuela, criticar el récord de venta de armas de España a Arabia Saudí?  Pues esa dictadura, ésta sí lo es, ejecuta opositores y los decapita. Y existen fundadas sospechas de que financia el yihadismo más extremista, el que acaba cometiendo atentados o expulsando a seres humanos de sus casas. ¿Le hemos oído algo de esos mismos refugiados que produce la barbarie, a los que encierran, marcan, confiscan sus bienes, o dejan morir de hambre y de frío en Europa?
¿Ha criticado siquiera una vez Felipe González las brutales desigualdades que ha creado el PP, los 14 millones de españoles en el umbral de la pobreza, el tercio de los niños que ya viven en la precariedad, los que solo hacen una comida decente en el colegio? No, pide que se le deje seguir gobernando.
¿Ha dicho media palabra al menos de los desahuciados de sus casas, de los parados, del trabajo miseria que crea la Reforma Laboral del PP, de los recortes tan precisos en ideología neoliberal, de la merma de libertades, del autoritarismo? ¿Ha pedido se deroguen las leyes Mordaza? No, quiere que siga el PP con la abstención de su propio partido.
¿Y de la corrupción? ¿Ha expresado algún resquemor Felipe González por mandar que siga gobernando un PP con estos mimbres?
¿Ha mencionado la soberbia gestión económica del PP con el mayor aumento de Deuda Pública en un siglo? ¿Nos ha alertado de que la UE, ahora, dice que es un gravísimo problema y hay que hacer ajustes fiscales que es como llaman a la tijera? ¿Algo sobre el saqueo a la hucha de las pensiones?
Una España sobrecogida por la corrupción, una Europa que se dirige ciegamente al fascismo y al más descarnado egoísmo, distrae su atención con las maniobras de Felipe González. Pero no tanto como esperaba. Hay otra España más instruida -que probablemente sus políticas contribuyeron a formar-, que prescinde de él por completo.

Felipe fue muy querido, casi venerado. Hoy parece rugir desde una jaula de oro en la que voluntariamente entró. Tan alejada de la sociedad que ni le oyen. Sin duda, le compensan sus beneficios. Ha dejado tanto prestigio aparcado, que muchos deben ser”.

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