martes, 9 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
¿Asistencialismo social del PSOE?
"España
no puede permitirse que haya gente que no pueda comer", dijo Rubalcaba el
pasado siete de abril. Inmediatamente, me vino a la mente el artículo 25.1 de
la Declaración Universal Derechos Humanos de la ONU, que reconoce el derecho “a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la
salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda,
la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo
derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez,
vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias
independientes de su voluntad”. Del mismo derecho habla el artículo 11 del Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU de 1966: “derecho de toda persona a un
nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y
vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia.
Los Estados Partes tomarán medidas apropiadas para asegurar la efectividad de
este derecho, reconociendo a este efecto la importancia esencial de la
cooperación internacional fundada en el libre consentimiento”.
Y
me formulé entonces la siguiente pregunta: ¿Rubalcaba plantearía la solución
del problema como un derecho o solo como una cuestión simplemente asistencial?
El
secretario general del PSOE propone crear un "fondo de urgencia" de
1.000 millones de euros destinado a Ayuntamientos (400 millones), comunidades
autónomas (400 millones) y ONG (200 millones), con el fin de “atajar” la
pobreza en España. Acudí rápidamente entonces
al diccionario de la RAE, que me ilustró sobre el significado de
“atajar”: “Ir o tomar por
el atajo. Salir por algún atajo al encuentro de personas o
animales que huyen o caminan. Cortar o dividir algún sitio o terreno, dejando alguna
parte de él separada de la otra por medio de un tabique, un biombo, un cancel,
un surco, etc. Señalar
con rayas en un escrito la parte que se ha de omitir al leerlo, recitarlo o
copiarlo. Dividir un rebaño en atajos o
porciones, o disgregar de él una parte. Cortar
o interrumpir alguna acción o proceso. Atajar el fuego, un pleito
Interrumpir a alguien en lo que va diciendo. En algunos deportes, parar una pelota lanzada por un jugador. Atrapar algo que ha sido arrojado por el aire. Reconocer o explorar la tierra. Cortarse o correrse de vergüenza, respeto, miedo
o perplejidad. And. beber hasta trastornarse los
sentidos). Cuba U. para pedir ayuda para atrapar a un ladrón que
huye”. De tos aquellos significados me quedé con el
único que no me llevaba por un atajo a la confusión: “Cortar o interrumpir
alguna acción o proceso”.
Rubalcaba, pues, no se refiere a erradicar la pobreza, sino solo a
interrumpirla (sin ni siquiera decir hasta cuando).
Ciertamente, Rubalcaba habla de “situación dramática” y “emergencia
nacional”, por lo que plantea un pacto entre todas las fuerzas políticas e
instituciones y agentes sociales “para impedir que la situación vaya a peor”,
lo cual parece excluir (al menos, de momento) cualquier planeamiento que
proponga combatir radicalmente la pobreza hasta su desaparición.
A continuación, transcribo algunas de las acciones propuestas por el
secretario general del PSOE en relación con la pobreza (fuente: El País): ayudas para alimentación (paquetes de
alimentos o vales para las tiendas), pañales o contribuir a gastos de
suministro de viviendas; ayudas para comedor, libros o transporte escolar; ayudas
a los desempleados; ayudas a domicilio medicamentos de dependientes o ancianos;
gastos de albergues, centros de acogida, centros de día, o viviendas tuteladas,
destinados a las personas sin hogar…
Me
pregunto si Pablo Iglesias o Largo Caballero estarían de acuerdo con estas
medidas contra la pobreza de los ciudadanas y las ciudadanas en la actual
situación del país.
Tanto en los Estatutos como en el
Programa Electoral 2011, el Partido Socialista Obrero Español se autodefine
como “una organización política de la
clase trabajadora y de los hombres y mujeres que luchan contra todo tipo de
explotación, aspirando a transformar la sociedad para convertirla en una
sociedad libre, igualitaria, solidaria y en paz que lucha por el progreso de
los pueblos”. Allí el PSOE afirma también que “nuestra razón de ser es la de contribuir a alcanzar una sociedad
mejor, detectando los problemas y aportando soluciones, sobre la base de los
principios de libertad, igualdad, solidaridad y justicia social”. A mi
entender, estas palabras tienen muy poco que ver con un fondo asistencial
contra la pobreza, pues contienen como hilo conductor la transformación radical
de la sociedad. Conociendo a no pocos militantes socialistas, no puede
sentarles muy bien ese presunto asistencialismo social del secretario general
de su partido.
Descartando cosas tan horrendas
dentro del PSOE como su antigua aspiración a socializar los medios de
producción (en
1979, bajo la secretaría de Felipe González, el PSOE terminó asumiendo en su
28º Congreso la economía de mercado y renunciando a su hasta entonces
definitoria relación con el marxismo), echo de menos que a Rubalcaba no se le
haya ocurrido, al menos, proponer y exigir como medida necesaria y eficaz
contra la pobreza, por ejemplo, la banca pública, la nacionalización de los sectores esenciales de la
economía, el salario mínimo interprofesional de
1.000 euros al mes (72% de la media de los seis países de la UE que lo tienen
más alto), la renta básica universal para todo ciudadano y ciudadana, una
política fiscal de progresividad real entre las diversas rentas de la
ciudadanía para una redistribución justa de los recursos, persecución del
fraude fiscal, de la economía sumergida y de los paraísos fiscales; personal e
infraestructuras adecuadas para los inspectores de la Hacienda Pública. Y como
a eso no se puede llegar con el actual sistema electoral, también la reforma
del sistema electoral que refleje con justeza la voluntad popular.
Fuera de esta vía, solo resta añadir otros 1.000 millones a
los anteriores 1.000 millones ya empleados y gastados.
¿Asistencialismo o justicia social real, señor Rubalcaba?
Quiero
acabar con una conocida frase de Warren Buffett, inversor profesional, tercera
persona más rica del mundo :"Hay una guerra de clases, es cierto; pero es
mi clase, la clase de los ricos, la que la libra, y la estamos ganando".
Pregúntese
entonces, señor Rubalcaba, hasta qué punto usted y su partido no están
contribuyendo a esta victoria de los ricos a costa de los derechos
fundamentales y del bienestar básico del pueblo.
Escrachado estoy: escrachemos, entonces.
Me están haciendo escrache a todas horas,
desde que me levanto hasta que me acuesto. En casa, en la calle y hasta en el
último pliegue de mi cerebro padezco sin tregua ese escrache. Por ejemplo, no
para de bullir mi cabeza desde que la lista de Hervé Falciani sacaba a la luz
130.000 cuentas bancarias en Suiza de defraudadores y blanqueadores de dinero
europeos, entre ellos, españoles de pro y patriotas confesos. Pero el escrache
proviene sobre todo de que la cosa ha ido quedando en el limbo de los ceros a
la izquierda, sin que ninguna autoridad competente hiciera algo al respecto,
salvo reducir en solo tres años 263 personas el numero de inspectores de la
Agencia Tributaria y no convocar nuevas plazas de Inspectores de Hacienda desde
hace tres años. Eso sí que es escrache, eso sí que atenta contra la esencia de
la democracia (utilizo una expresión de Alfonso Alonso, portavoz del PP en el
Congreso) y eso sí que es una auténtica tomadura de pelo.
Y el escrache viene de lejos: ya a finales de 2006 sólo una
veintena de grandes familias eran propietarias del 20,14 por ciento del capital
de las empresas del Ibex-35 y una pequeña élite de 1.400 personas, que
representan el 0,0035 por ciento de la población española, controlaba recursos
que equivalen al 80,5 por ciento del PIB. Y a renglón seguido, me voy a donde
se concentran los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y
compruebo cada vez los dramas enormes y los callejones sin salida en que se
hallan muchos de ellos. ¿Cómo va a parar así el escrache que a la vez a duras
penas aguanto y que mantiene viva mi esperanza?
Por
si fuera poco, una red periodística acaba de filtrar una lista de 134.000 evasores fiscales a nivel planetario, también
españoles, que guardan en paraísos fiscales billones de dólares sustraídos al
fisco nacional y a los servicios e infraestructuras necesarios de sus países
respectivos. “Primeros
ministros, baronesas, empresarios, familiares de dictadores, artistas,
políticos, militares, mafiosos, mercenarios, abogados, dentistas... Unidos por
el dinero, y por el deseo de esconderlo bajo el velo de secretismo que
alimentan legalmente los paraísos fiscales, miles de individuos que entran en
estas y otras muchas categorías han empezado a ver expuestos sus nombres y sus
movimientos bancarios en lugares como las Islas Vírgenes británicas, las Caimán
o Singapur” (Periódico de Catalunya). ¿Es eso escrache? ¿Es escrache por
antonomasia? ¿Cuándo irá la policía a detener y enchironar a todos esos
delincuentes, envueltos casi todos en la bandera rojigualda de los patriotas de
pro?
Los financieros que provocan la crisis y arrojan de sus casas
a los que previamente han echado de sus puestos de trabajo controlan los
mercados de derivados (que supone unos 700 billones de dólares) y los fondos de
inversión. Algo que no es difícil si se tiene en cuenta que el 80 por ciento de
estos últimos está radicado en Londres y que el mercado de los primeros está
controlado, según The New York Times, por una élite que se reúne el tercer
miércoles de cada mes en algún lugar del Midtown de Manhattan que, aunque sea
secreto, no debe resultar muy difícil para las autoridades dar con él
(información sacada del libro Hay
Alternativas, de ATTAC España). Esa élite hace las leyes, dicta las leyes,
impone las leyes que luego debemos cumplir para –dicen- ser buenos ciudadanos.
¿Para cuándo un político que se rebele real y radicalmente contra este estado
de cosas, que reúna al pueblo para derrocar al poder financiero y llevarlo ante
la justicia, ante una justicia no controlada por esa élite? ¿Para cuándo un
político que me libre de este continuo escrache que me toca padecer diariamente
en mi ánimo?
Y sigue el escrache: la Unión
Europea exige que en España se produzca el despido masivo de diez mil
trabajadores bancarios y a la vez alienta el rescate de 40.000 millones de
euros a la banca que despide. Esa misma banca ha provocado 400.000 desahucios
en los últimos años en España. ¿Acaso no atenta básicamente eso contra los
derechos humanos fundamentales? ¿Sigue señalando como único escrache el
realizado por Stop Desahucios Jesús Posada, presidente del Congreso de los
Diputados, cuya esposa, Blanca de la Mata, manejó 180 millones de pesetas (al
cambio actual, 2,5 millones de euros) en dinero negro en 1988 a través de unos
pagarés diseñados para esquivar a Hacienda? La mujer del presidente del
Congreso me está haciendo escrache insufrible, señor Posada.
España está muy por debajo del promedio de la UE-15 en pensiones, sanidad,
educación, servicios de ayuda a las personas con dependencia, escuelas de infancia,
servicios sociales, etcétera. En España sólo un 9 por ciento trabaja en los
servicios del Estado del bienestar, mucho
más bajo que en Suecia (25 por ciento). Un español de cada diez trabaja en su
Estado del Bienestar comparado con un sueco de cada cuatro (información. Hay Alternativas) . En otras palabras, la ciudadanía entera está
totalmente escrachada.
Los profesores de
religión designados por los obispos hispanovisigóticos nos cuestan 500 millones
de euros. Según
Europa laica, el costo en capellanes de hospitales, cuarteles y cementerios
para el Estado ronda los 50 millones de euros anuales. Cruje mi alma entera
bajo el peso abrumador de este escrache.
Desde hace años mueren de hambre
entre 30.000 y 35.000 personas todos los días en el mundo y unos 2.700 millones
de personas carecen de acceso. La carencia de agua potable causa la muerte de
unas 5.500 personas también todos los días del año.
Volvamos, pues, a la fuente
misma del escrache como único método para eliminar este escrache institucional
que asola nuestras vidas: Manifestación pacífica en la que un grupo de activistas de
Derechos Humanos se dirige al domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien
se quiere denunciar. Acción directa que tiene como fin que las denuncias y
reivindicaciones se hagan conocidas a la opinión pública. Hagamos, pues, del
mundo y de la vida un inmenso escrache.
domingo, 7 de abril de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
Concentración Puerta Cinegia, 4-4-2013
Ayer, 4 de abril de 2013, jueves, nos concentramos doce personas en Puerta Cinegia de la zaragozana Plaza de España. Todo transcurrió sin incidencias. ¡Hasta la próxima!
miércoles, 3 de abril de 2013
Corazones albinos
¿QUÉ PENSARÍAS, QUÉ HARÍAS SI ESTUVIERAS EN SU CASO?
Son seres humanos como tú y como yo, de los que ahora quiero
hablarte. Son niños y personas albinas en África. La incidencia del cáncer de piel en la población
albina es casi del 100% si no se protegen.
Además es una comunidad discriminada por el resto de la
población, y tienen que vivir aislados.
Por eso, habrá una Charla el día 12 de
abril, a las 17,30 horas, en la Facultad de Medicina de la universidad de
Zaragoza.
El tema es Situación de los ALBINOS en AFRICA.
El tema es Situación de los ALBINOS en AFRICA.
La conferencia acerca del albinismo y los problemas
de la piel será impartida por Lorea Bagazgoitia Sáez de Vicuña (Doctora en
Medicina y Cirugía, Hospital Ramón y Cajal de Madrid).
Habrá también la Proyección del documental
"Joyce" de Luis Arellano Blasco, acerca de una mujer albina residente
en Nairobi
La Presentación del proyecto "Corazones
Albinos" correrá a cargo de la periodista y fotógrafa Ana Palacios.
Puedes obtener más información en http://www.facebook.com/corazonesalbinos
Carta a Jorge Moragas
PUBLICADO HOY EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
Cuando encontré en el buzón su carta como
Director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno dirigida a mí, con nombre,
apellidos y dirección postal completa, me quedé algo sorprendido, pues no suelo
recibir correo de tan altas instancias. A renglón seguido, viendo la calidad
del papel de su carta, me pregunté cuánto le había costado al contribuyente su
envío a varios miles más de destinatarios y cuántas necesidades perentorias de
la gente que conozco en mi entorno podrían solventarse con ese dinero.
Comienza su carta agradeciéndome las
“reflexiones y peticiones sobre los derechos sociales y laborales”. Supongo que
usted se refiere a las peticiones que he ido firmando por Internet sobre unos
cuantos problemas de la ciudadanía, pero sus palabras de agradecimiento son
solo un pretexto, pues del hecho de que los votantes hayan otorgado su
confianza al PP “a través de las urnas, de forma democrática y mayoritaria”,
pretende concluir que la adopción de “las medidas necesarias” de su Gobierno
para “salir de la crisis” equivalen a los recortes (austeridad, lo llaman
ustedes) y a la agresión a los derechos fundamentales de las personas, la
ciudadanía y la clase trabajadora. Debo recordarle además que tales “medidas
necesarias” son, por un lado, diametralmente opuestas a lo que ustedes
anunciaron en su programa electoral, y, por otro, que tales medidas no están
encaminadas a salir de la crisis, sino a perpetuar un sistema de desigualdad y
sometimiento de la ciudadanía, impuesto por la Troika y los poderes financieros
cuyos dictados ustedes acatan.
Afirma usted que las medidas que el
Gobierno del PP está adoptando “han permitido garantizar el correcto
funcionamiento de la Sanidad, la Educación y los Servicios sociales”. Lamento
que usted tenga un concepto tan erróneo de lo “correcto” respecto de tales
servicios. Le recomiendo que se dé una vuelta por las calles de cualquier
ciudad, o entre en cualquier Oficina de Empleo, pregunte a la gente sobre su
situación personal y familiar, y mida los márgenes de esperanza y desesperanza
de sus vidas. Antes de escribir esta carta, he dado una vuelta por mi barrio y
he ido contando las personas que estaban pidiendo en la calle. Ustedes las
tienen por indigentes y marginales, pero la mayoría tenía hasta hace unos meses
casa, trabajo y un cierto bienestar, aunque ahora carezcan de todo. ¿Usted cree
que ante este panorama, ante seis millones de desempleados, ante cuatrocientos
mil desahuciados, ante once millones
bajo el umbral de la pobreza, el Director del Gabinete de la Presidencia del
Gobierno puede escribir una carta a los ciudadanos hablando de “correcto
funcionamiento” de los servicios sociales?
Escribe usted además que los recortes
perpetrados por su Gobierno (en su carta los denomina “reformas estructurales”)
están destinados a “impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo”,
pero la realidad rebate sus palabras, pues la recesión económica, el desempleo,
la precariedad laboral y la zozobra ante el futuro crecen de forma imparable.
Guarda usted silencio sobre otra realidad, la de los beneficiarios de la
crisis: cada vez es mayor la brecha entre ricos y pobres en España, y la banca
que recibe el dinero de todos para solventar los problemas que han ido
creándose con sus chanchullos especulativos es la misma banca que desahucia a
troche y moche, que se lucra destinando las grandes sumas de dinero obtenidas
del BCE en condiciones muy ventajosas a comprar deuda pública a altos intereses
que finalmente costeamos de nuevo los ciudadanos y las ciudadanas. Sus
“reformas estructurales”, señor Moragas, son pagadas solo por el pueblo y a
costa del pueblo, pero ustedes no se atreven ni siquiera a rozar el sistema de
intereses impuesto por el poder europeo y mundial que realmente dicta a ustedes
las líneas maestras de su política. Atengámonos a los hechos, señor Moragas:
cada día el Gobierno del PP asfixia más al pueblo.
Le ruego, por último, que vaya a
cualquier Oficina de Empleo y repita allí que su reforma laboral ha atenuado la
destrucción de empleo y ha incrementado de forma importante “algunas formas de
contratación”, como “el nuevo contrato indefinido de apoyo a los emprendedores
y el contrato para la formación y el aprendizaje”. Le recomiendo que vaya
acompañado de una nutrida escolta (¡pobres policías! ¡a qué triste suerte de
esquizofrenia los están sometiendo ustedes!), pues le aseguro que tendría que
salir de allí por pies y con riesgo de su propio pellejo.
Usted se
despide en su carta asegurando que contamos con “la capacidad, la
fortaleza y la determinación” para salir de la crisis, y que su Gobierno
mantiene “la voluntad y la valentía” para cumplir “con su deber”. Tenga usted
solo por seguro que contamos con una indignación y un cabreo crecientes, y
esperamos de ustedes exclusivamente una rectificación radical de sus políticas
sociales y económicas o, de lo contrario,
la rauda salida de todos ustedes del Gobierno y de las instituciones
ejecutivas y legislativas del Estado.
martes, 2 de abril de 2013
No me arrodillé: Liliana Felipe.
No
me arrodillé: Liliana Felipe
No me
arrodillé
No me arrodillé,
ni me voy a arrodillar
si quieres Dios,
siéntate,
y platiquemos.
Si te amara,
Obligaría a otros a
darte,
y terminaría por matarlos
si se negaran.
¡Esa es tu ley¡
¡Esa es tu ley!
¡Esa es tu ley!
¡¿cuánta sangre más
quieres ver correr por tu
verdad?!
¡Insaciable!
¡Insaciable!
¡Insaciable!
¡Insaciable!
¡Para qué quieres tenerme
de rodillas?, ¿para qué?
Tu iglesia no exige
talento,
sumisión es la su misión.
No tengo ninguna verdad,
no soy de las beatas
místicas arrebatadas,
mi sangre es demasiado
tibia
y mi locura demasiado
mesurada,
frente a la de tus amigos
los fanáticos,
frente a la de tus amigos
los “puros” ,pura mierda.
Por que desprecias
la duda y la pereza,
si son vicios mas nobles
que todas tus virtudes.
No me arrodillé,
Ni me voy a arrodillar.
¡Arrodíllate tú!
¡Arrodíllate tú!
¡Arrodíllate tú!
La música me ha dado esta
audacia
frente a ti,
Me eres indiferente.
No me voy a arrodillar,
por que
pensar es dejar de arrodillarse.
El hipócrita limbo de Guantánamo
Hoy quedan 166 y 37 están en huelga de hambre, la mayoría de ellos desde
hace seis semanas. En otros casos similares, cuando sus vidas peligran, los
soldados los alimentaron forzadamente por vía nasogástrica, los mismos soldados
que confiscan los fotos y las correspondencia de los prisioneros y se mofan del
Corán. Se trata del campo de concentración de Guantánamo, de imposible
justificación ante la Constitución norteamericana y los Derechos Humanos de la
ONU. Obama prometió su cierre en la campaña de su primer mandato. Ahora guarda
silencio. Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que
otros…
Los presos viven en condiciones extremas, son víctimas de un hipócrita
limbo legal donde no tienen cargos, no son juzgados ni extraditados. Se les priva de cualquier
esperanza de salida o de solución. Por eso prefieren morir, desean morir:
Guantánamo es mucho peor que la muerte. La Cruz Roja Internacional tiene
prevista una visita al campo de concentración a primeros de abril, pero no dará
a conocer públicamente las conclusiones de su misión de observación, pues están
sujetas a confidencialidad. Los amos aplican las normas. Los amos dictan las
normas. Los amos predican la democracia. Los amos extienden su democracia
mediante asesinas guerras preventivas o campos de concentración y cárceles secretas.
En 2005, 200 prisioneros (un tercio del total por aquel entonces)
iniciaron una huelga de hambre. La Administración Bush se lavó las manos y
aplicó cataplasmas inútiles a la gangrena de Guantánamo. Hoy ocurre lo mismo:
los estadounidenses son tan buenos que no quieren devolver a su país de origen
a los presos yemeníes (una buena parte de los presos que aún restan en el
campo, pues “el Pentágono no quiere enviarlos a su país debido a la
inestabilidad de esa nación”). Más aún el general en jefe del campo de Guantánamo
no se cree que ningún preso esté realmente en huelga de hambre, ya que “toman tentempiés en sus celdas”. El Congreso
estadounidense se niega asimismo a que los presos de Guantánamo sean recluidos
en cárceles norteamericanas o expatriados, pues no está demostrado que “no serán un
peligro posterior”. ¡Viva la hipocresía! ¡Viva el Tea Party!
Entre las palmeras que rodean
la base naval de Guantánamo, donde se halla el campo de concentración, hay una
palabra omnímoda en el aire: terrorismo. Una palabra con tantos significados
opuestos y contradictorios que carece ya de cualquier significado real. Los
norteamericanos recluyeron a “terroristas” atrapados en Irak, Afganistán,
Pakistán. Jordania, Libia, Mauritania, Sudán… Entre ellos, según Amnistía
Internacional, 17 menores de edad, uno de ellos suicidado (preferible la muerte
a Guantánamo, más en el caso de un menor). Amnistía Internacional informó
también de que, entre 500 detenidos objeto de un estudio, “solo el 5% de los prisioneros
habían sido capturados originalmente por fuerzas estadounidenses. El 86% habían
sido arrestados por fuerzas pakistaníes o de combatientes en Afganistán, y
frecuentemente entregados a Estados Unidos a cambio de recompensas”.
Los amos dictan que los “terroristas” no tienen derecho a la presunción
de inocencia o a un juicio con jurado. Solo tienen acceso a ser torturados y a
ser objeto de tratos vejatorios, según informes de Naciones Unidas y Amnistía
Internacional y que el propio Departamento estadounidense de Defensa reconoció
ya en 2005. Por si fuera poco, según
Amnistía Internacional, 14 detenidos fueron trasladados a Guantánamo en
septiembre de 2006 tras permanecer recluidos en régimen de incomunicación bajo
custodia secreta de la CIA durante periodos de hasta 4 años y medio.
¿Si Guantánamo se cierra quedaría
solventado el problema de los presos detenidos por Estados Unidos acusados de
terrorismo? No, en absoluto. Guantánamo
es sólo una parte del sistema de campos de detención que mantiene Estados
Unidos en el exterior, y que incluye otros campos en Irak y Afganistán y
centros de detención secretos de la CIA. O sea, en este ámbito, lisa y
llanamente la Ley de Murphy para los prisioneros “terroristas” de Guantánamo.
¿Yes,
We Can, señor Obama?
lunes, 1 de abril de 2013
¿Hasta cuándo a media asta?
Todo
por Dios y por la Patria. Esa mezcolanza nacionalcatólica sigue en pie en los
cuarteles y los centros militares también durante la semana santa, donde ondea
la bandera española a media asta. Por lo que parece, las Fuerzas Armadas son
garantes de la unidad de la Patria y de la pureza de las creencias. Según
informa el diario El País, un portavoz de Defensa (¿quién nos ataca? ¿quién nos
agrede? ¿quién es el enemigo?) se lava las manos, indica que son los cuarteles
generales los que han decidido poner la bandera a media asta y que todo ello
obedece a “la tradición”.
¡Tradición!
La cabra se tira desde el campanario de la iglesia del pueblo por tradición, la
tierra ha de continuar siendo plana por tradición, los Príncipes y la Reina van
a la misa de Pascua en Mallorca por tradición y los militares ponen por
tradición la bandera constitucional a media asta porque una confesión religiosa
celebra la muerte de su dios. Una de las conclusiones que inmediatamente salen
de mis entresijos: entonces esa no es mi bandera.
El
País sigue informando de que las Fuerzas Armadas (entendámonos: el Ejército de
toda la vida) han participado este año “en más de un centenar de actos públicos
de carácter religioso”, según informó el Ministerio de Defensa en una nota. Los
portavoces políticos son tan trileros que pretenden mediante falacias que
creamos que tal participación de soldados, cadetes, guardias civiles, policías
y legionarios se realiza “a título personal y voluntario y no con carácter
orgánico”, sigue diciendo la nota del Ministerio de Defensa. Vayan o no vayan
voluntariamente los peones de la fiesta, son las distintas instituciones
PÚBLICAS del Estado (civiles y militares) las que, como tales, intervienen y
participan en actos de carácter privado y confesional.
Y
aquí no acaban las trampas de los trileros del Ministerio de Defensa: “la
presencia de militares en desfiles procesionales no conlleva rendición de
honores, aunque sí se aplica en estos casos la cortesía militar por deferencia
a la condición de acto público de los desfiles procesionales y ceremonias
homologables”. Esperando que esa cortesía militar se aplique, por ejemplo,
también a la celebración del Orgullo Gay o al inicio del Ramadán, es preciso
aclarar que las procesiones, por ejemplo, no son actos públicos porque
acontezcan en las calle y acuda mucha gente. Los actos públicos corresponden
exclusivamente a los cargos e instituciones públicos, en calidad de tales y en
representación de toda la ciudadanía.
Otra
aclaración: que el Ejército español y las distintas instituciones policiales
del país intervengan públicamente en ceremonias y celebraciones religiosas no
es achacable solo al Partido Popular, sino igualmente al Partido Socialista (¿)
Obrero (¿) Español, que nunca revisó o anuló la normativa militar.
Voy
a ser y escribir fino ahorea, maquillando el original: “PSOE y PP la misma cosa
es”.
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