
Ayer ocurrió algo portentoso: España parecía paralizada con la última jornada de fútbol de Primera División, pero hubo gente, mucha gente, a la que le tiene sin cuidado el fútbol y se considera tercermundista: no es del Madrid ni del Barcelona, y aprovechó que los medios de comunicación estaban absorbidos por el balompié para pasear, leer y el disfrute en general sin necesitar pelotas que rodaran por el césped para intentar ser relativamente felices en aquellos momentos
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