sábado, 19 de diciembre de 2015

Diario de un profeflauta motorizado, 630


“Jornada de reflexión”, previa a las elecciones generales de mañana. Otra pantomima más. Mañana digeriremos los resultados, por muy masticados que creamos tenerlos.

Hoy quiero estar un rato aquí con Marisol, que ya no tiene a su hermano en un hospital, sino en su corazón. Ya no sufre, ya ha dejado de combatir (eso significa literalmente agonía = combate) por una supervivencia material. Sé que Marisol está en paz y en equilibrio espiritual. Claro, también dolorida, pero eso no obsta para que sienta al mismo tiempo alivio y mucha ternura por su hermano. Siente especialmente a todos sus seres queridos (a quienes se han ido ya y quienes aún restan con nosotros), los re-vive y con-vive con tod@s ell@s. Desde aquí, otro gran abrazo a Marisol de tantos amigos y amigas que tiene y la quieren.

Conozco a Marisol desde hace unos quince años. Nos conocimos en unas clases de filosofía, volvimos a entrar en contacto a raíz de la fundación y desarrollo del Movimiento hacia un Estado Laico, compartimos ocupaciones en entidades financieras, siempre con nuestros carteles, conocimos el frío y el calor inmisericordes de Zaragoza en Puerta Cinegia, reclamando lo que a cada un@ que acudía le parecía bien, siempre desde el respeto y la noviolencia. Estuvimos dos años completos junto al portal de la Consejera de Educación del Gobierno de Rudi, nos mantuvimos enteros a pesar de las sanciones, el juicio, las identificaciones, el desaliento. Volvimos a Puerta Cinegia, para terminar en la sede misma del Partido Popular en Aragón y ante la Capitanía General de Zaragoza Contra la Guerra.

Conocemos bien a nuestras respectivas familias. Pedro, su marido, me ha acompañado en determinados asuntos, mientras me ilustraba sobre placas tectónicas y otros temas de geología. Por eso he celebrado con tanta ilusión sus Bodas de Oro, como si de mis hermanos se tratara.

Durante todo este tiempo y esta brega he visto día tras día que Marisol es una gran mujer, que llega a todo sin estridencias, con tranquilidad. Llena de detalles, hemos formado un equipo de trabajo muy eficaz, pero sobre todo me ha ido mostrando que es una excelente persona. Por eso, ahora que ha fallecido su hermano, puedo afirmar que de algún modo también a mí se me ha fallecido un hermano. Y por eso le doy aquí y ahora este abrazo a Marisol, mi amiga, mi compañera, mi hermana.

Sabes el cariño que le tengo a la Sexta Sinfonía de Beethoven. Tiene un poder casi taumatúrgico para mí, especialmente su 5º movimiento, que escucho casi cada mañana. Si lo escuchas, creo que te hará mucho bien.



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