viernes, 5 de febrero de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 649.Parole, parole (3) La trampa de un dilema falso.


           Cuántas veces nos colocan (o nos colocamos) ante un dilema (en lógica proposicional se lo suele llamar disyunción), que debemos resolver o que simplemente es una trampa. Los medios, el discurso político, la calle, las ideologías, la vida cotidiana suelen plantear muchos dilemas de esta clase.

O A o B. Me quieres o no me quieres. La bolsa o la vida. Carne o pescado, Derechas o izquierdas. Hétero, homo o bi. Madrid o Barça. O conmigo o contra mí. O yo o el caos. Voy al dentista (pero me da miedo) o me quedo en casa (pero me está doliendo mucho)…



Hay que tener mucho cuidado e ir con pies de plomo en un dilema, porque puede tener dos alternativas excluyentes (o A o B, pero no ambos: o este hombre está vivo o está muerto) o las alternativas pueden compatibilizarse entre sí (o A o B, o ambo:  no sé si ir a la montaña o a la playa –o quizá puedo hacer una escapada a ambas).

Pues bien, la mayor parte de los errores o trampas proviene de que alguien presente un dilema como excluyente, cuando en realdad no lo es. O un Gobierno del PP que garantiza sensatez, estabilidad y sentido común, o el caos de cualquier otro Gobierno donde haya radicales y/o independentistas. Se trata de un dilema falso, pues 1) hay otras alternativas y 2) el dilema mismo es falso por los rasgos que se atribuyen a una y a otra alternativa.



El presentador del dilema falso “se olvida” de otras posibles alternativas porque su objetivo es confundir y llevar únicamente el agua a su molino. Si alguien afirma que o permanecemos en el euro y sus políticas de “austeridad” o nos espera la pobreza y el hundimiento económico, “olvida” otras posibilidades. El dilema falso es propio de tramposos que gustan de argumentos burdos y zafios. Es como decir que “esto ha sido un asesinato o un suicidio”. ¿Por qué no una muerte súbita o un accidente? O “¿cómo va el enfermo, mejor o peor?”, porque puede estar igual. “O eres devoto de la Virgen del Pilar o no eres un verdadero aragonés”. Falso a todas luces. “O la coalición PP-PSOE-C’s o cualquier otra posibilidad atentará contra la unidad de España”. Obviamente, dilema falso. “O una alternativa de izquierdas, progresista y de cambio  progreso o quedarnos en la corrupción y el inmovilismo de los partidos hasta ahora gobernantes”. Falso, si no hay más matices.



En resumidas cuentas, el dilema falso, presentado como excluyente, pero que admite otras alternativas, equivale a decir “o blanco o negro”. ¡Ya está bien” ¿llevamos ya muchos siglos de gente que intenta manipular al pueblo
Muy a menudo se construye falsos dilemas excluyentes con el único fin de descalificar a un adversario y confundir a la gente. Hay que ser muy caut@ en cuanto nos encontremos planteamientos del tipo “los buenos y los malos”, “los amigos y los enemigos”, “lo blanco y lo negro” que simplifican la realidad, que más bien la ofuscan. La filosofía del término medio (no aritmético, sino el hallado desde la razón, la sensatez y la prudencia) puede venirnos a veces muy bien.



“Si las alternativas no son incompatibles, no obligan a escoger” (Damborenea).

Para compensar toda esta pesadez, bueno es descansar en el Reflejo de la Luna, con Paco de Lucía.



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