lunes, 22 de febrero de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 656


 Semana intensa la que comienza. Principalmente porque el jueves, 25, vienen mis hijos (Javier, Pilar, Begoña) y Daniel. La prolongación de la vida inyecta vida, impulsa hacia delante. Estos días se expanden los días de ganas por que llegue el jueves. Inexplicable para quien no disfruta de estas sensaciones. Inefable para quien las puede disfrutar.
Hoy también reanuda Beatriz su presencia de 11 a 13 horas en Capitanía General con quienes deseen acompañarla. ¡Mucho ánimo!
La silla de ruedas… He resuelto “apañar”, “parchear” y prolongar la vida de la anterior. Según como sea el resultado, vendo o dono la nueva. De momento, tranquilidad. Casi tanta tranquilidad como la de doña Úrsula, la Directora Provincial de Muface en Zaragoza.

Ayer salió publicado en El Huffington La insoportable levedad aconfesional de la confesionalidad del Estado, uno de los artículos desde 2014 más discutidos y comentados. Es un tema vivo entre la ciudadanía, por mucho que la clase, la casta, la ralea política parece no querer enterarse.
El Gobierno en funciones sigue haciendo de las suyas, llevándose la palma Fernández Díaz, sus medallas a sus Vírgenes y su asociación entre Podemos-ETA, que está esperando como agua de mayo que Podemos llegue al Gobierno, entre Madrid en Común y los supuestos escraches a los suyos. Dan arcadas, producen náuseas. Ha formado su Partido un entramado de canales de putrefacción que desembocan todos en un océano de putrefacción, pero siguen repitiendo tartufescamente  que solo son personas aisladas, y no el Partido mismo.
Los partidos celebran diariamente la ceremonia de la confusión alrededor de la hoguera (apagada o a medio apagar) de la formación de un nuevo Gobierno. A este respecto, Rajoy (como el Jaimito de los chistes) le suelta a Cameron que en su día habrá elecciones. Iglesias hace como que es el que más empuja, pero pone palos y palos entre las ruedas. Kafka en toda su puridad. Escribió Harold Bloom que el mérito de Freud fue ofrecernos el mapa de nuestra mente, pero que hoy es Kafka quien nos muestra que ya no hay mapa para salvarnos, ni siquiera de nosotros mismos. Sánchez parece regalarnos un día sí, otro también, una ejemplar de El laberinto o de El proceso, de Kafka.

Entretanto, fenezco de vergüenza: el conocido brexit de la UE (me niego a ensuciar la palabra “Europa”), el blindaje de la librea esterlina y de la City londinense, de los paraísos fiscales conocidos y encubiertos, el referéndum británico para salir de lo que le convenga y como le convenga de la UE… La vergüenza de los refugiados sin amparo y sin una sola mirada venidos del este y del sur. La vergüenza de esa desvergüenza denominada UE, Bruselas, BCE, Frankfurt, Comisión Europea, zona euro, no al sistema Schengen, etc. etc.
Se rasgan las vestiduras los prebostes del reino de Tartufo cada vez que aparece un supuesto antisistema de su sistema que deja en la pobreza, la miseria, la roña, la intemperie, la enfermedad a más de dos tercios de la humanidad. El sistema… El sistema… ¿Es que alguien puede ser pro-sistema? ¡Yo soy antisistema!





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