martes, 12 de abril de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 679


Ayer vi La Novia, la última película de Paula Ortiz. Por mis limitaciones físicas y por la ausencia de conciencia socio-humana por parte de los responsables, no he podido acceder a ninguna sala comercial de cine en toda la ciudad de Zaragoza. Ayer estrenaba Movistar+ la película en su sección Taquilla. La vi en el primer pase del primer día. La vi con recogimiento y admiración y mucho cariño. Paula Ortiz y yo coincidimos en el IES Blecua de Zaragoza, allá por los 90, ella tierna alumna de Bachillerato; yo, profe de Ética y Filosofía. En El Blecua tuve también la fortuna de conocer a su padre (colega de Lengua y Literatura), Tomás, a su madre, Gloria, y después también a su hermano y otros miembros de la familia. Perdí calidad de sonido y de imagen viéndola por la tele, por muy HD que garanticen, pero me daba igual. 

Acabó la película y mandé de inmediato, sin levantarme, este whatsapp a Paula Ortiz: “Ya he visto La Novia. En realidad, ella me ha visto a mí. Lleno estoy de tierra y de fuego y de agua ardiente y de agua escasa. Creo que durante toda mi vida he sido y sigo siendo esa novia. Paula, es hermosa la película. Hermosura en la asfixia y en el deseo de expansión. Paula, gracias por esa maravillosa obra de catarsis y arte (ya sabes, siempre unidas). Y sobre todo, gracias por existir”.

Leo nada más levantarme en el Huffington: “Bruselas espera que el Gobierno le remita su programa nacional de reformas en abril”. Algo así como estar en el corredor de la muerte. “Programa nacional de reformas” (otro eufemismo: reformas por recortes). “Programa nacional”… ¿Qué hay que reformar? Lo de siempre: educación, sanidad, pensiones… gasto social en general y en particular. Estómagos, zozobra, depresión, niños, familias… eso es lo realmente “recortable”. El ministro Soria da y dará mil excusas por su cuenta offshore en Panamá… y el PP lo apoya y le comprende. Todo es mentira. Todo es mentira. Mientras no regularicen los flujos y las transacciones financieras en España y en el mundo, mientras no haya una verdadera política fiscal progresiva y redistributiva, no saldremos del corredor de la muerte, mientras el 1% descorcha botellas de Moët & Chandon y cuant@s tienen pasta (las excepciones confirman la regla) duermen sobre un gran colchón de su hermosa nada a la brisa de las palmeras y al son de las olas de su paraíso… fiscal. Habrá un día en que tod@s, al levantar la vista, veremos una cárcel con tod@s ell@s dentro.



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