viernes, 22 de abril de 2011

Regreso a la caverna

Tétrico, lúgubre. En torno a la imagen de un ajusticiado, familia y allegados, culto a la muerte por doquier, oscurantismo, folclore de ocultamiento de rostsros, de tambores que acompañan al condenado, al penitente. Pocas fiestas populares retroceden tanto en el camino de la razón y de la vida.
¡Y encima les llueve!




2 comentarios:

paloma dijo...

Antonio he llegado a tu blog por el de Laura y he leído algo y aunque no pensaba comentar....lo voy a hacer pues siempre me ha gustado la imagen de San Pablo y sobre todo ese momento en el cual cae del caballo y Jesús (el resucitado) le pregunta: Saulo, Saulo...¿Por qué me persigues?
Y al entrar en tu casa es lo que me ha venido a la cabeza. Yo también estudié filosofía y desde luego mi fe no es la del carbonero, podría comentar en cada uno de tus post, pero la vida no me da para ello...sobre todo con mis cuatro peques alrededor.
Feliz Pascua.

Antonio Aramayona dijo...

Paloma. Siempre es bienvenida en mi casa toda persona de buen corazón y buena voluntad. Gracias, pues, por tu visita.
Quiero aclararte que no persigo a nadie, por lo que Saulo, el caballo y sus apariciones y visiones no van conmigo.
No es persución alguna reivindicar un Estado laico, un espacio público de todos y que los representantes y símbolos públicos sean de todos, sin privilegios con y para nadie.
Si tienes creencias religiosas, que seas tan feliz como cualquier otro, pues te asiste el derecho de religión y de culto, al igual que a todos los demás nos asiste el derecho universal a la libertad de conciencia.
Tú, filósofa, conocerás la frase de Epicuro, llena de sabiduría: "No es impío el que desecha los dioses de la gente, sino quien atribuye a los dioses las opiniones de la gente".
De nuevo: que seas feliz.
Salud y abrazos