jueves, 17 de marzo de 2016

De siniestras supersticiones (I): Danza de la muerte en Verges. Semana Santa



Hoy  comienza un siniestro desfile de supersticiones y lúgubres celebraciones durante la denominada "Semana Santa"  que ponen de manifiesto la verdadera cara, los medios y los objetivos de una institución, la Iglesia Católica, con un inmenso poder en Españistán, a través de la mente, del miedo y de la culpa.

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Una de las celebraciones de Semana Santa donde más se destaca el “espíritu de la Semana Sanata” se desarrolla la noche del “jueves santo” en el Verges (pueblecito en la comarca del Ampurdá, Girona): la danza de la muerte.
Al terminar el clásico desfile de los legionarios romanos y la escenificación de la vida de Cristo, empieza la procesión de la Pasión, encabezada por un narrador denominado el pellegrí. Acompañando al cortejo, cinco personas disfrazadas de esqueleto encarnan a la Parca y recorren las callejuelas representando la macabra Danza de la Muerte, con unos pasos tan sencillos como impresionantes. Uno lleva la simbólica guadaña, otro un metafórico reloj sin manecillas, el tercero un estandarte y los dos restantes sendos platos llenos de ceniza. Les sigue otro siniestro cortejo de esqueletos, éstos ataviados con largas túnicas y capuchas negras, que iluminan la escena con antorchas. Uno de ellos marca el ritmo de los tétricos danzantes con los golpes secos de un tambor.

El origen de esta imaginería se remonta al siglo XIV, cuando la Peste Negra se cebó en los habitantes de Verges, presuntamente por castigo divino a un pueblo hasta entonces poco apegado a los ritos religiosos. Como desagravio, los supervivientes iniciaron esta curiosa costumbre, en conexión con una tradición difundida por toda la Europa medieval como símbolo del inevitable destino del hombre ante la muerte, sea cual sea la clase social a la que pertenezca.


La Danza de la Muerte de Verges termina con la llegada del fúnebre cortejo a la iglesia. Allí, los esqueletos danzantes se detienen e inclinan ante el altar, reconociendo la omnipotencia de Dios, y se retiran para dar paso a la Crucifixión y posterior Descendimiento. Como curiosidad podemos destacar que también hay una procesión protagonizada sólo por niños.

Estos vídeos valen por mil palabras:



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