miércoles, 15 de enero de 2014

Diario de un perroflauta motorizado, 164


Marisol recurrió en su día, pero recibió ayer en su domicilio los impresos de Hacienda para que pague la multa de 200 euros. Marisol pagará la sanción, y está viendo el modo de hacerlo con las monedas de 1, 2, 5, 10 y 50 céntimos que aún obran en su poder. El perroflauta motorizado ni recurrió ni piensa pagar, pero en el fondo, da igual, les da igual a quienes ostentan (sí, ostentan, hacen ostentación) el poder. El común denominador de casi todos los poderes es sancionar.
En la primera unidad del tema Aprendizaje de la carrera de Psicología ya se hablaba de los refuerzos o incentivos positivos o negativos. Se estudiaba asimismo que un refuerzo negativo (un castigo, por ejemplo) es un tipo de condicionamiento de tipo aversivo que, como máximo, enseña a NO hacer algo, pero en ningún caso a hacerlo. Puedes, por ejemplo, castigar a un niño a   no ver la tele por no  haber hecho los deberes, pero no por ello le estás enseñando a  hacer los deberes. Pues  bien, con  el  poder  ocurre lo mismo. Aun siendo ingenuos y suponer en el poder una intención ejemplarizante y didáctica ante la ciudadanía, solo quieren contar con la cachiporra que multa y reprime.
La Delegación del Gobierno de  Aragón, pongamos por caso, debería tener  en cuenta ante todo que ha recibido la delegación de un Gobierno, que supuestamente gobierna. Sin embargo, a Gustavo Alcalde, Delegado del Gobierno de España en Aragón, lo único  que parece tener claro es que le corresponden la represión, la sanción, el “orden”, la “seguridad”. Manda policías, sanciona, reprime, castiga, multa, autoriza, en su culposa ignorancia de que el gobierno abarca otros muchos ámbitos que conforman la identidad de la ciudadanía como tal. Estamos en manos de personas que parecen pugnar entre sí por alcanzar el primer puesto en el cumplimiento del Peter: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su máximo nivel de incompetencia”.                     
 ¿Democracia? ¿Demos? ¿Pueblo? ¿Representatividad? ¿Participación? Hay ocasiones en que al poder parece importarle un comino el pueblo, al igual que en algunas aulas al alumno se le obliga a callar, hablar solo lo que y cuando se le pregunta, reproducir fielmente lo que se le dicta, obedecer, respetar, hacer los deberes. Y de no hacerlo así, se le castigará, ignorará y suspenderá.
 ¡Qué idea tan liliputiense del deber y de las libertades! Así como actualmente la democracia está al servicio del dinero, la educación va adecuándose a los intereses del poder: élites amigas bien formadas y un batallón de medio ignorantes que trabajan en condiciones cada vez más precarias. Los ciudadanos pueden hacer poca cosa con su voto cada cuatro años. El voto es un cheque en blanco que se vuelve rápidamente en contra del votante.
Quedan la huelga indefinida, la desobediencia civil, las acciones  directas no violentas contra y dentro de las instituciones del poder. Quedan la libertad,  los derechos, la dignidad. Queda permanecer cada mañana en el portal de la Consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte.
Como hoy ha ido la cosa de sanciones, castigos, represión, etc. quiero acabar con la canción Bang Bang de Nancy Sinatra, que juega a disparar con su chico, y al final acaba disparada por él ene forma de amor desaparecido sin explicaciones. Al menos esos disparos y esa canción son bonitos.
El perroflauta motorizado no vive para luchar por la educación pública y laica, sino que lucha cada día por la educación pública y laica para vivir.
Hoy hemos tenido visitas fugaces: Tomás (unos segundos), Javier (unos minutos, es quien se puso durante una semana en huelga de hambre en la plaza del Pilar) y Mara (algunos minutos).





Hasta mañana.

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