viernes, 13 de mayo de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 706. Regreso a Itacaragoza



De vuelta en Zaragoza, conservo la huella, aún  tan viva, de tantos buenos momentos en Madrid, comenzando por Daniel y sus papás, Pilar y Javier. Es maravilloso ver el avance continuo en el desarrollo de un niño, a todos los niveles. Tengo ya pinchados en el tablón de corcho de mi cuarto dos dibujos de Daniel (“La tormenta” y “Plátano pelado”) que contemplo como un tesoro. Begoña ha estado también dando como siempre  sombra, cobijo y calorcito a su padre. ¡Qué bien!

He podido constatar en estos tres días también el imparable deterioro de mi organismo y la merma de mis facultades físicas. Alea jacta est.



Al llegar a Zaragoza, he tenido la grata sorpresa de que me estaba esperando en la Estación el mismísimo Federico Engels (le tomo el pelo de vez en cuando llamándolo Ángeles, que es lo que significa su apellido en castellano; por cierto, cuando nos dimos, al llegar, un abrazo, su barba volvió a parecerme una suave manta de abuelita que hace calceta en su mecedora). Por un lado, estaba contento con la confluencia electoral entre IU, Podemos, Equo… (personalmente, ya he decidido mi voto:  tienen mi voto, si no hacen tonterías al final), pero también preocupado por el golpe de Estado blando que está sufriendo Dilma Roussef en Brasil, como anteriormente lo padeció Lula da Silva, con el Gobierno ahora en manos de partidos y organizaciones inveteradamente corruptos y cargados de demagogia ambigua. Me estuvo contando también el lacerante goteo de personas que sucumben a la violencia de género en España. Antes de subir al taxi adaptado, Federico y yo cantamos La Internacional, contentos y orgullosos de que la derecha reaccionaria en Españistán vuelva a utilizar el argumento de que su Españistán puede ir a la ruina si gobiernan los radicales/extremistas/comunistas/marxistas/castristas/bolivarianos condensados ahora en IU/Podemos.





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Si lo deseas, puedes hacer el comentario que consideres oportuno.