miércoles, 18 de mayo de 2016

Diario de un profeflauta motorizado, 711


A las 5.24 horas a.m. suena el móvil. “Hola, Antonio, soy Vladimir Ilich Uliánov. Ábreme, por favor”. Sube hecho una furia, blandiendo un periódico. Juan Rosell, actual presidente de la CEOE, declaraba ayer, con motivo de  la presentación de un estudio sobre la transformación digital realizado por Siemens y una consultora, que  el trabajo “fijo y seguro es un concepto del siglo XIX”. “Yo he vivido en el XIX y el XX y he estado observando los inicios del siglos XXI”, brama Lenin, “y solo se ha puesto en tela de juicio el trabajo fijo y estable desde que estos neoliberales seguidores de Atila están demoliendo los derechos más fundamentales de la humanidad y de la clase trabajadora”.



Leo de reojo algo más de la noticia:  Rosell anuncia que en lo que respecta al empleo "va a haber muchas sorpresas en un futuro inmediato". Y que a partir de ahora el “empleo se debe ganar cada día”. “Ya no se habla de trabajo, sino de empleo, Vladimir”, le digo, “es muy sutil pero si de trabajo viene ‘trabajador’, de empleo se sigue ‘empleador’. Es el tocomocho. ¿Se ganan cada día los prebostes de la CEOE su puesto como empresario, como, por ejemplo, su predecesor Díaz Ferrán?”. Y como el azar (¿existe?) juega a veces malas pasadas, paso página y leo la noticia de que el anterior Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez,  cobró una indemnización de 348.571 euros al dejar supuesto. “Será esta una de las ‘muchas sorpresas’ anunciadas por Rosell?”, pienso, ya con el ánimo negro como un tizón.

Vadimir me saca de la lectura. Abre un sitio web (Constitución Española, 1978) y señala un párrafo en la pantalla del ordenador:

Artículo 35
“Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”.

Va a otro web (Carta Universal de los Derechos Humanos de la ONU), y lee ahora en voz alta:

Artículo 23.
1.    Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2.    Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3.    Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4.    Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.
Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

Así me habló esta mañana Vladimir Ilich Ulianov, alias “Lenin”: “En la cárcel deberían estar todos esos parásitos, aunque no fuera más que por incumplir y hacer incumplir la Constitución y la Carta Universal de los Derechos Humanos fundamentales y las Libertades básicas. En la cárcel. Montoro les ofreció el regalito de la amnistía fiscal. Ahora debería facilitarles la oportunidad de apuntarse a una lista de las personas que no tienen cuentas en paraísos fiscales, que no han hurtado al fisco todo cuando han podido, que han dejado a millones e trabajadores y trabajadoras en la puta calle, en la miseria, en un precariado sin piedad, pues veían peligrar algo de sus ganancias”.

Y así siguió  hablándome esta mañana Vladimir Ilich Ulianov, alias “Lenin”: “Todo partido, persona, sindicato o asociación que se haga llamar de ‘izquierda’ debe hacer de cada ciudad otro ‘Arde París’ o debe callar para siempre y seguir siendo las ladillas oficiales de la clase trabajadora. ¿Ves esta hoz y este martillo, Antonio? Pues son instrumentos que sirven para muchas cosas, cosas bien distintas. Sin descartar ninguna de ellas”.

Se puso la gorra, se atusó el bigote y la perilla, y se fue, cantando, a vete a saber dónde. La canción me sonaba…



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