domingo, 1 de diciembre de 2013

George W. Bush, conversor de los judíos


La semana pasada George W. Bush visitó la sede de la organización “Judíos por Jesús”, que, a través de algo parecido a “Instituto de la Biblia Mesiánica”, publican estudios y ponen todo su empeño en que los judíos se conviertan al cristianismo. Al parecer, en algún lugar de su Libro sagrado (literalmente, “el Libro”, la Biblia) creen que allí se predice que el Día (=el final de este mundo, el final de los tiempos), llegará cuando la ceguera (=no ser cristiano) desaparezca de los ojos de quienes perpetuaron la ceguera del mundo  (=los judíos).
Ni que decir tiene el mosqueo de la comunidad judía, principalmente estadounidense, por esa visita del ex presidente Bush, junior, por sus desvelos por llevar a la única y verdadera fe (la suya) a los judíos, incluido el 22% de judíos norteamericanos que culturalmente lo son, pero que viven al margen de cualquier dogmática y praxis religiosas de sus ancestros. 
George W. Bush quiere judíos cristianos, lo cual no deja de ser un oxímoron, de la misma forma que parecen términos poco conciliables entre sí, por ejemplo, “budismo judío”, “islam cristiano”, “hierro de madera” o “filosofía cristiana”. ¿A alguien le sonaría coherente “Budistas por Jesús”, quizá? ¿Por qué entonces Bush junior ve tan necesario y presentable el oxímoron “Judíos por Jesús”?
Una de las cosas que más me cuesta digerir es  el empleo por parte de algunas religiones (y adeptos a las mismas) de pseudoproposiciones carentes de sentido y referente, concernientes a libros y pasajes del pasado, para justificar políticas nefastas del presente. ¿Cómo hacer, por ejemplo, algo positivo y tomar medidas concretas con el calentamiento global del planeta cuando el 41% de los estadounidenses cree que el fin del mundo está cerca? ¿Cómo encontrar una solución justa y positiva de los conflictos en el Próximo Oriente, si un porcentaje similar  cree que Jesús aparecerá en el Último Día como Mesías Victorioso en un lugar concreto de una Jerusalén totalmente judía y convertida al cristianismo? ¿Cómo utilizar la razón entre seres libres y racionales cuando priman entre gente que ocupa cargos de alta responsabilidad  dictados y dogmas vinculados con el pensamiento mágico?
Escribe Martin Amis en su libro El segundo avión. 11 de septiembre: 2001-2007, página 36: 
 La actual profesión al derecho a la religión por parte de la Administración Bush, por extraños caminos, nos lleva también a un forzamiento de sus lazos con Israel. Inconcebiblemente, la doctrina de los cristianos renacidos insiste en que ha de apoyarse ciegamente a Israel, no porque sea la única semidemocracia en la región de la medialuna, sino porque será el lugar donde tendrá lugar el Segundo Advenimiento. Se cree que Armagedón tendrá lugar cerca de la colina de Megiddo (donde hace unos meses un suicida –otro tipo de creyente- hizo explotar una bomba en un autobús israelí que saltó por los aires). El Éxtasis, la Tribulación, la derrota del Anticristo: no está muy claro cuánta de esta basura se está tragando el presidente Bush (Reagan se la tragó entera)”.
No hay que negar que las religiones han hecho y siguen haciendo cosas buenas, pero no por ello hemos de olvidar que también han hecho cosas horribles, que no habrían tenido lugar en un mundo, con cantaba John Lennon, sin religión. Sobre todo no hay que olvidar jamás que la justicia es tarea obligatoria de los Estados, de la comunidad internacional y de los ciudadanos del mundo, que pueden ser éticamente buenos y saldables  sin el auxilio innecesario de mandamientos y preceptos de sesgo religioso. ¿Cuándo habrá finalmente en el mundo Estados y Gobiernos laicos, y efectivamente aconfesionales?


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