jueves, 4 de julio de 2013

Diario de un perroflauta motorizado, 25


Hoy no me he podido quitar de la cabeza a cualquiera de esas familias que apenas tiene posibilidad de dar de comer y vestir a sus hijos e hijas. Hace pocas semanas, escribí en el artículo de opinión semanal en El Periódico de Aragón que en un colegio zaragozano se habían desmayado de hambre dos alumnas. La directora montó en cólera, mandó ese mismo día una Carta al Director y me negó por teléfono taxativamente que en su colegio hubiese ocurrido algo parecido. No me preguntó cuáles eran mis fuentes o quiénes eran esas niñas o esas familias, pues lo que realmente le importaba –me atengo a los hechos- era que en su colegio eso no sucedía. Opté por pasar por periodista perroflauta y todo quedó solucionado/aguado, con gran pena dentro en lo que a mí respecta.
Si alguno de mis hijos no tuviera cena, la robaba en un supermercado o donde fuera. No a escondidas, sino abiertamente. O los metía en el supermercado para que fueran comiendo algo sano y saludable. Pero mis hijos no pasarían hambre, eso lo aseguro.
Esta sociedad está enferma. Enferma de nada. Ve desfilar el perroflauta cada mañana a miles de personas por la calle Alfonso. Con muy escasas excepciones, no se dan cuenta o no quieren enterarse de lo que está pasando, de lo que les está pasando. Es julio. Vacaciones. 2.000 profesor@s quedaron en la calle el lunes pasado en Aragón. La enfermedad de la nada los lleva a las vacaciones. Les han robado, les han timado. No tienen nada, salvo la esperanza de volver a trabajar en septiembre. Pero se declaran de vacaciones. No ocurre nada. No pasa nada. Nada de nada.
Miles no podrán estudiar en la universidad por el recorte de becas. Miles no tienen ya beca de comedor. No se reponen profesores y profesoras: solo se les aumenta el horario y el número de alumnos/aula a los que aún quedan. No pasa nada. La enfermedad de la nada –otra Historia Interminable, de M. Ende- se convierte en estado normal de la gente en esta sociedad.
“Menos paro, más precariedad”, abría ayer El Periódico en grandes titulares. 127.000 desempleados menos en el registro de desempleados, 100.395 desempleados que ya ni se molestan en registrarse en la Oficina de Desempleo. La enfermedad de la nada inunda incluso el futuro inmediato del trabajador precario (más del 90%), que no puede hacer ningún plan ni siquiera a corto plazo. Trabaja unos meses por un salario miserable, después a la calle. Venga, el siguiente a trabajar. Carrusel laboral de mierda, de nada. “La nada nadea” (Das Nichts nichtet), escribió Heidegger. En España nadeamos cada vez más, pero como no pasa nada, entonces no pasa nada, no hay nada que temer.
Amasol, Asociación de madres solas, escribe y anuncia estar también ante el portal de la Consejera la semana que viene. Ellas tienen mucho que exigir y denunciar. Cuando vengan, será un maravilloso algo en medio del océano de esta nada.
Hoy he conversado un buen y fructífero rato con Ángel, maduro luchador crítico de Comisiones.
Hoy también he tenido la inmensa fortuna de saludar a Carmen, conserje en el IES Pablo Gargallo, donde coincidimos hace ya muchos años. Deseo que los planes de su sobrina, que la acompañaba, se cumplan como habrá planeado.
Marga ha sido una máquina repartiendo octavillas en el último cuarto de hora en la calle Alfonso.
Los huelguistas de hambre de Stop Desahucios y otr@s compañer@s de la asociación y ADICAE estaban a pie de Bankia reclamando dación en pago y vivienda social para Miguel. Me he sentido feliz cuando, a instancia mía, han gritado durante un ratillo “Menos maderos y más lapiceros”.
Éramos una veintena de manifestantes y desde allí podíamos ver cinco policías en la puerta de Bankia, más dos furgonetas de policía a unos metros de distancia. Pues eso, menos maderos y más lapiceros.
Hasta mañana.
Que pase algo.
Que nunca más pase nada.

6 comentarios:

  1. Me agrada pensar que alguien practica la filosofía del compromiso.
    La enfermedad de la nada no la tiene la sociedad, la tienen los miembros que la componen, y solo despertarán cuando les de una bofetada la realidad. Será entonces cuando reclamen a los demás el compromiso que ellos no han tenido.
    Felicidades Antonio, sigues siendo un Faro. La calle sigue dando miedo y el comprometerse más, pero una luz siempre es de agradecer, sobre todo cuando la esperanza y la visibilidad es escasa. Un abrazo : Federico

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  2. Federico, desde que nos conocimos, hace ya unos años, nos sabemos en el mismo camino y encaminados, a pesar de las dificultades, hacia los mismos horizontes.
    Un fuerte abrazo

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  3. Bravo Antonio , en este país, nunca pasa NADA. Qué asco y gracias, salud y Repúblika Laika. 16 Pekos.

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    1. Un fuerte abrazo, familia, también mi familia

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  4. Ha sido un agradable descubrimiento para mi este Blog,de verdad, "estamos en la misma honda". A mi me desespera la indiferencia de la gente, la patalogica indiferencia de la gente, su masoca ignorancia, su atrevida y maloliente indiferencia. esto lo saben muy bien nuestros poderes caciquiles...!vaya si lo saben!...!asi la jugada les está saliendo perfecta!.
    Unaa aperta moi agarimosa,amigo y contertulios de este estupendo Blog.
    http://intentadolo.blogspot.com.es/2013/06/las-primeras-10000-visitas-en.html

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    1. Muy apreciado Soutelo. La verdad es un des-ocultamiento, un des-cubrir. Si el des-cubrimiento es agradable, es un regalo de la vida.
      El des-cubrimiento siempre es recíproco. En este caso, más.
      Un fuerte abrazo

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